Por: Pedro Alcalá Afanador
Pablo Jofré Leal, periodista y analista geopolítico chileno, acuñó la noción subordinocracia: para definir el maridaje perfecto entre la subordinación y el sometimiento genuflexo ante el poder hegemónico estadounidense (Pablo Jofré Leal, 2026).
Bolívar sostuvo: «…los EE. UU, parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad…»
El liderazgo bolivariano que nos gobierna interinamente por la Providencia Hegemónica de EE. UU, no protege la Soberanía de la Patria, sino blinda la hegemonía estadunidense, para expoliar «por ahora» el petróleo venezolano, luego vendrán por los minerales preciosos y las tierras raras, garantizando con ello la sujeción colonial.
En el discurso oficial de la República Bolivariana de Venezuela, a partir del 3 de enero de 2026, desapareció el encendido discurso, anticapitalista, antiimperialista y anticolonial, cediendo su lugar absoluto a la subalternización e inferiorización al Hegemón Imperial. El discurso trumpista «…los venezolanos están felices, festejando en las calles…» es desmentido por el miedo de los venezolanos autoexiliados, que se fueron a residir en La Florida en el «Doral» y desde ahí continuar pidiendo más «sanciones para Venezuela» para acorralar al régimen y derrocarlo con la intervención del militar estadunidense.
El presidente Trump los complació, ahora está en consulta psiquiátrica, porque no comprende el miedo de la oposición radical venezolana, que se encuentra acorralada y tienen temor de transitar libremente por la Florida, porque *»un fantasma llamado ICE recorre los cuerpos de los y las venezolanas residentes en La Florida* lo contagiaron con estrés postintervención rápida y exitosa de 45 minutos de duración y secuestro del Jefe Máximo del Cartel de Los Soles y les pide las pruebas de ello y no se las presentan, igual que las listas que le pidió a la Sra. María Corina Machado sobre los militares venezolanos que estaban comprometidos con la intervención del ejército norteamericano en Venezuela, todavía la está esperando.
Los Psiquiatras estadunidenses, han pedido ayuda al senador Bernie Sanders, que le recomiende unos Psiquiatras marxistas porque el tratamiento de Trump y los venezolanos y venezolanas de La Florida y de otros sitios de EE, UU, necesitan altas dosis de «formación en dialéctica materialista» para curarles, los conflictos contradictorios irreconciliables antinacionalistas y antipatrióticos que padecen, aunque el pronóstico es reservado, porque el mal que padecen tanto Trump como los venezolanos y venezolanos autoexiliados, parece no tener cura.
Mientras tanto Trump ha buscado una *salida geopolítica, para la crisis y declive de la hegemonía estadounidense*, creando otro mecanismo supranacional de mentira, saqueo, genocidio, epistemicidio y etnocidio llamado Escudo de las Américas, es decir, la Nueva OEA de Trump configurada con la participación de 15 países que se consideran «patio trasero» a saber: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, y Trinidad y Tobago.
Ellos están dispuestos a ser balcanizados: a) El término proviene históricamente del proceso de desintegración de la península balcánica tras la caída del Imperio Otomano a finales del siglo XIX y principios del XX, y se consolidó con la disolución de Yugoslavia en los años noventa; b) Recolonización: esta noción, ampliamente utilizada desde la geopolítica crítica y las teorías de la dependencia, describe la reconfiguración de las relaciones de dominación imperial sobre territorios formalmente independientes.
Como resultado de lo acontecido el 3E en Venezuela y luego la guerra provocadora de EE. UU e Israel contra Irán y su desenlace parcial y no favorable a la alianza sionista, parece ser otro obstáculo para las elecciones favorables a Trump en noviembre próximo, se frenó el éxito parcial que obtuvo en Venezuela y sus propósitos de Recolonización.
Con la Recolonización* la nación estadunidense, como política de Estado, Republicanos y Demócratas, porque en esto actúan en sintonía, *buscan detener la crisis y estancamiento económico y el declive hegemónico, mediante la implementación de: a) Imposición de Trados Comerciales desiguales, Crisis estructural de desigualdades y balcanización silenciosa y fraudulenta electoral, para contrarrestar el estancamiento económico y reducir el déficit por cuentas corrientes; b) El capital metropolitano de EE. UU, intenta el control de países del Sur; c) EE UU, no impone restricciones a los movimientos a la hegemonía del capital financiero global, que enriquece más a los ricos y empobrece más a los pobres del Norte Global y del Sur, tampoco niega el orden neoliberal, causante de su estancamiento económico, sino lo modifica y con ello corre la arruga de su responsabilidad en la debacle económica mundial, enmascarándola.
La mascarada de la Nueva OEA de Trump: El Escudo de los minerales, disculpen de las Américas. La declaración conjunta de los países que la conforman, informa que el llamado «Escudo de las Américas» tiene tres pilares: a) Pilar de Seguridad y Defensa Militar: Promueve operaciones militares conjuntas, el libre intercambio de inteligencia estratégica y el acceso a tecnologías tácticas. Además, revive el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca de 1947, b) Pilar Económico Estratégico: Apuesta por el control de la ruta del dinero (lavado de activos), la seguridad en las cadenas de suministro y la cooperación en sectores clave como la minería de minerales estratégicos y la infraestructura portuaria. C) Pilar de Coordinación Multilateral (Nueva OEA de Trump): Al no contar con la unanimidad de los 34 Estados de la Organización de los Estados Americanos (debido a la ausencia de países como México o Brasil), opera como un bloque alineado que busca empujar resoluciones colectivas dentro del organismo, reconfigurando el equilibrio diplomático hacia una doctrina de «soberanía hemisférica de patio trasero» compartida.
Queda claro que uno de los objetivos primordiales de este mecanismo intergubernamental es la provisión de «minerales estratégicos». Surgen varias preguntas. ¿De dónde sale esa provisión de minerales y hacia dónde se dirige? Es evidente la asimetría del acuerdo, pues no se trata del común interés de todas las partes vistas como iguales entre sí, sino, por el contrario, del interés de la potencia del Norte por asegurarse que los minerales de los países del Sur fluyan hacia allá. Lo señalamos párrafos atrás como: Crisis estructural de desigualdades
El «Escudo de las Américas» es un instrumento nuevo de la geopolítica imperial, Acta de Defunción a la Organización de Estados Americanos (OEA), para asegurar el control del continente frente al adversario asiático. El acuerdo busca que nuestros minerales estratégicos vayan a EE.UU. y no a China, que las inversiones y capitales en Nuestramericana sean norteamericanos y no chinos, y que nuestra infraestructura digital dependa de empresas norteamericanas y no chinas.
Bolivia, Chile y Argentina, el corazón del Triángulo del Litio, sumados a naciones con reservas masivas de cobre, níquel, cobalto y tierras raras, son sometidos a presiones asfixiantes. El fin último es garantizar el abastecimiento exclusivo de las cadenas tecnológicas e industriales del norte global, condenando a las economías Nuestramericanas al subdesarrollo primario-exportador. Y, además, restringir la explotación y venta de esas tierras al enemigo para Washington, la República Popular China.
En definitiva, la llamada «subordinocracia» con Escudos o sin su presencia, expone como las retóricas de libertad y supuesta reestructuración del Estado en Nuestraamérica terminan engranando de forma paradójica, en un nuevo vasallaje geoestratégico que subordina la soberanía regional a los designios de Estados Unidos y su sed de hegemonía.