José Sant Roz
Ya no existen diferencias básicas entre aquellos y nosotros. Alguien tenía que unirnos. No lo había podido lograr Dios en un cuarto de siglo, pero al fin se ha logrado esa unidad que tan ardorosamente se buscaba. Pero…, a costa de qué… Lástima. Quien la logró tan milagrosamente ha sido el abominable hermano del alma de Jeffrey Edward Epstein, míster Donald Trump.
Hoy finalmente somos soberanos para amar como nos dé la gana. Somos libres de recibir palizas de quien queramos y en nombre de ella declarar que hay miserables que no saben agradecerlas. No han sido palizas cualesquiera: LA ÚLTIMA NOS HA HECHO RECAPACITAR, ABRIR LOS OJOS PORQUE ÍBAMOS POR MAL CAMINO, hablando de hermandad de los pueblos y de la Patria Grande. Ahora estamos aprendiendo a abrirnos al mundo con candor, con dulzura, con la mirada caída y el rabo entre las piernas.
Hermanos, hoy todo está perdido. Por ejemplo, es ridículo como inútil ponerse a buscar esas 31 toneladas de oro secuestrada por Inglaterra. Mejor declarémoslas por perdidas, porque de hecho ya han pasado al Tesoro de EE UU.
Se acuerda aquello de ¡Viva la patria carajo! Da dolor de estómago. Provoca náusea recordarlo. Por lo menos a mí. Este es un país de locos. Sólo Chávez fue serio, pero el resto puros seres enclenques, tullidos de mente, cobardes. Esto resultó un desastre. Tantos irresponsables y traidores, ignorantes y canallas, Dios mío. Algunos todavía se creen reyecitos. Reinando cual zopilotes sobre un cadáver.
Somos soberanos para reconocer nuestros errores, para ahora caer en la cuenta de que gracias a la paliza que nos dieron el 3 de enero, los 303.000 millones de barriles de petróleo ya no se van a podrir en el subsuelo sino que le vamos a dar una gran utilidad, la misma que le dio Juan Vicente Gómez cuando dijo: “Si los americanos son los que saben de petróleo que se lo lleven…”.
Ahora algunos se debaten en el dilema de no saber si estar con Trump o con María Corina Machado. ¿Se acuerdan cuando María Corina decía que nosotros le estábamos regalando el petróleo a Cuba? Con quién está usted estimado lector: con Trump o con María Corina Machado. O con los dos a la vez. Añada que no debe sentirse mal por los migrantes expulsados del Norte y acabe de una vez por reconocer que no merecemos ser aceptados por esa puta civilización (gringa) tan pura en su casta nazi.
Estamos aceptando sin ambages que somos menos que una cucaracha y que qué importa si nos aplastan, si debemos morir como tales, como lo que somos, como nacimos, feos y chucutos, desgraciadamente fruto de unos dementes españoles mezclados con un negraje sin norte. Coño, al menos si hubiésemos podido morir con alguna dignidad, pero saltaron unos grandes carajos y se transaron con los fulanos magnates petroleros. Se creían hijos divinos de la resistencia, hijos de mártires, hijos de Bolívar y Chávez. Farsantes de mierda… Pobre país: VENEZUELA. Qué dilema. Sin remedio. Seguiremos amando con locura la cultura estadounidense, a su Hollywood y a su Disney, a sus virguerías electrónicas, a sus espectaculares rascacielos, películas y héroes superdotados. Aceptando que ya no vale la pena ni siquiera intentarlo: imperialismo para lo que resta de este milenio. Aunque ya no sea ni válido emigrar hacia ese país admirable dadas nuestras condiciones de mulatos, zambos o negros, indios, mestizos… peste de la tierra,… sin compón alguno, desgraciados por mandato de la naturaleza. Pero a ellos los gringos nuestras CRIATURAS INDEFINIBLES les seguirán amando, sin remedio.
El desprecio hacia nosotros por parte de los gringos hace que para poder seguir amándolos disfrutemos de sus amenazas, de sus bloqueos, de esa gloriosa invasión que se llevó a 120 compatriotas, y que hoy muchos escuálidos dicen que no fueron suficientes.
Desgraciados de nosotros siempre en ese “To be or not to be”.
Venezuela vivió una época en que todo el que se mostraba chavista era visto por los “hueles pa´rriba” como lo peorcito de la tierra. Se identificaba al chavista con los negros y los bárbaros, con los mulatos pata en el suelo, zambos o indios asquerosos. Y por otro lado, los que siempre han buscado “mejorar la raza” y que carecen de destino en un país que odian acabaron por sentirse una COSA INDEFINIDA.
Y en estos días, uno se admira de que estas CRIATURAS INDEFINIDAS no estén tocando cacerolas, no anden echando espuma por la boca, en busetas, en el metro, en cada esquina, siempre contra los malditos comunistas o contra lo que sea que no le agrade o deteste la clase dominante. Extraña igualmente que no se manifiesten enfurecidos con ganas de volver a quemar negros, montar “barricadas” y volver por sus fueros con lo de las guarimbas. Se mantienen en un silencioso espeso, indefinido y capcioso.
Estas CRIATURAS INDEFINIDAS realmente no saben qué pensar de lo que está pasando con las opiniones de María Corina Machado (en desacuerdo con los contratos petroleros) y lo que traen las redes sobre lo que Trump expresa sobre Delcy Rodríguez con quien “se lleva de maravillas”.
OJO, al igual que los perros bravos estas CRIATURAS INDEFINIDAS siguen siendo muy PELIGROSAS.
El odio al chavismo siempre ha sido producto del sentir de la clase alta, del llamado PODER DOMINANTE. Ese sentir que se hace patente de manera pertinaz a través de los poderosos medios de comunicación. Qué bella aparecía esta clase muy bien vestida, con indumentos deportivos cuando le daba por marchar y llenar de mierda sus lindos zapatos. Marchar con sombreros, zapatos y gafas de marca. Muchos de ellos “artistas” de televisión. Un elemento que introdujo esta clase dominante para imponer sus ideas y pareceres fue el espíritu religioso. Comenzaron a rezar empedernidamente, como también a ir a misa y a pasear vírgenes y santos por avenidas y plazas. Colocaron a Dios de su lado, y las CRIATURAS INDEFINIDAS que jamás han sabido en que palo ahorcarse comenzaron a admirar aquellos desvaríos, a verlos como justos y necesarios. Las CRIATURAS INDEFINIDAS no quieren ir a parar a la quinta paila del infierno, por supuesto.
Hoy Venezuela se ha llenado de CRIATURAS INDEFINIDAS. Cosas que tuvieron sus raptos de locuras radicales poniendo con ardor su granito de arena para volver a la Venezuela cuando todos estábamos unidos y nos amábamos con devoción catatónica. “Porque estas CRIATURAS nunca se habían visto en mi país, esto es una total locura y barbaridad”, así pensaban y piensan las CRIATURAS INDEFINIDAS.
Por un tiempo estas CRIATURAS INDEFINIDAS desataron un odio incontrolable que produjo una gran devastación en el país. Hoy ellas no se acuerdan de esto…. Nunca recuerdan los crímenes que cometieron. Son finos y muy delicadillos pero siempre van asesinando por mampuesto a quienes adversen sus posiciones. Cientos de miles de muertes provocaron, una bíblica estampida de ciudadanos (más de tres millones) cuantiosos daños y desastres mil veces peores que en la Guerra Federal (la cual duró 4 años, 2 meses y 4 días). Esta nueva guerra declarada por los poderosos y las CRIATURAS INDEFINIDAS llevan un cuarto de siglo.
Pues bien, aquellos pareceres, sentires y temores que por los años del 2001 al 2026 fueron permeando a la clase media y desparramándose hasta empapar a las CRIATURAS INDEFINIDAS hoy aparentemente han descendido a niveles tan espectaculares como extraños. Aquellos daños y crímenes, aquellas monstruosidades ni ellos ni nosotros quisiéramos recordar. Mejor dicho, las CRIATURAS INDEFINIDAS las han olvidado para siempre.