Mi palabra
“El beisbol es como un ajedrez con pelota,
cada movimiento cuenta”
Tony la Russa
Si no vives con pasión, no juegas con pasión”
Roberto Clemente
Por: Narciso Torrealba
Hasta hace poco, había sido un fiel admirador de Juan Vené, por su forma tan sencilla y amena de llegarle al público deportivo y en este momento de su muerte a los 97 años, acaecida hace pocas horas en New York, donde hizo su trinchera periodística, me uno a los que sienten su fallecimiento, pero sin poder entender, el por qué este destacado periodista, se opuso rotundamente al ingreso del Salón de la Fama del Béisbol (Grandes Ligas) o Cooperstown, el cual es una pequeña ciudad en el estado de New York, donde está precisamente el museo y el respetado periodista se opuso al ingreso de nuestros compatriotas Miguel Cabrera y Omar Vizquel, cuando los números los llevan directamente a ese templo..
Los números, que dejaron en el llamado mejor beisbol del mundo, donde todo es un negocio muy bien organizado y todo niño al tener uso de razón en la mayoría de las veces, cuando le despiertan el deseo de dólares, se le prende la ilusión de llegar, con el visto bueno de los cazatalentos y la aspiración de sus padres y más en este momento por razones conocidas, pero para Miguel Cabrera y Omar Vizquel, todo pareció fácil, si nos basamos en las estadísticas que hablan por sí solas, pero el que cree simplemente en eso está pecando de iluso, porque nada fue sencillo al hablar de estos compatriotas, porque sencillamente estamos frente a dos fenómenos, el cual no aparecen todos los días, ni siquiera en los Estados Unidos, de ahí su grandeza, como jugadores.
Dicen, que la manía no conduce a nada y al hablar de José Rafael Machado– Juan Vené–para los amantes del beisbol, parece que era una obsesión adquirida, cuando más se acerca al declive de su vida y necesitaba mantenerse en el hablar de la gente del beisbol, así consiguiera rechazos en la mayoría de los venezolanos, como lógicamente venía sucediendo, cuando se enteraban de una postura anti venezolana, porque es dejar al lado los reconocimientos y elogios a dos figuras, que a pesar de algunos errores en su vida personal, se han ganado el ingreso no solamente a Cooperstown, si no a cuanta vitrina se puedan exhibir la cantidad de cualidades, como peloteros de estos dos venezolanos.
Dicen por ahí, que todo viene y proviene de un bate, el cual exhibió el comandante Chávez, en un acto multitudinario y se sentía orgullo de habérselo mandado Miguel Cabrera, pero más allá de un hecho muy significativo, oponerse a los números dejados por estos destacados beisbolistas, donde se encuentra la flor y nata de un deporte, que apasiona a grandes y chicos en las mismas caimaneras de las barriadas, es como oponerse a los avances de los estudios de la tierra y entre ellos la disputa, si es plana o redonde, cuando del tema, solamente sabe que vive en ella, es un capricho o querer entrar en una polémica absurda.
Son muchos los años, escuchando la voz de Juan Vené, cuando presentaba su programa en radio o televisión o leía su columna escrita ¡El beisbol y el deporte vuelve a unirnos! porque era un deleite por la cantidad de anécdotas, entrevistas y datos muy difícil de conocer, sino era a través de una enciclopedia del beisbol, como era él, en toda su carrera periodística. Vayan mis reconocimientos para este inmortal del periodismo, pero no puedo dejar a un lado el desprecio por nuestros semejantes, representado en esta oportunidad en Miguel Cabrera y Omar Vizquel, y puedo asegurar, que van a pasar un montón de años para que aparezcan unas figuras, con esos números, porque a si haber vamos, el mundo beisbolista en USA, no está nada fácil por la cantidad de problemas sociales y lo podemos ver fácilmente, cuando revisamos las plantillas de los equipos, en la mayoría de los casos los más destacados son extranjeros: Japón, Cuba, República Dominicana, Venezuela y hasta peruanos, algo que parecía imposible.