El 25 de marzo de 2026, la Asamblea General de las Naciones Unidas dio un paso histórico en la forma en que el mundo reconoce formalmente la esclavitud y la trata de africanos. Con 123 votos a favor, tres en contra y 52 abstenciones, la Asamblea General aprobó la Resolución 80/250, declarando la trata de africanos esclavizados y la esclavitud racializada de tipo «chattel» (en la que las personas son propiedad absoluta de otras) como el «crimen más grave contra la humanidad». La resolución fue impulsada por Ghana y contó con el firme respaldo de las naciones africanas. Por qué es importante la resolución Durante siglos, millones de africanos fueron arrancados por la fuerza de sus hogares y transportados a través del Atlántico. Generaciones enteras fueron sometidas a una esclavitud racializada de tipo «chattel», un sistema en el que las personas esclavizadas y sus descendientes eran tratados legalmente como propiedad. La resolución de la ONU no solo señala la brutalidad y la enorme magnitud del sistema, sino también sus consecuencias duraderas. Reconoce que los efectos de la esclavitud siguen influyendo hoy en día en la desigualdad racial, la discriminación y las estructuras económicas. La votación mostró un apoyo abrumador, aunque no fue unánime. Argentina, Israel y Estados Unidos votaron en contra de la resolución, mientras que 52 países se abstuvieron. ¿Qué ocurre con las reparaciones? La resolución también es significativa porque va más allá de la conmemoración y aborda la justicia reparadora. Alienta a los gobiernos, a las organizaciones regionales y a las instituciones internacionales a desarrollar marcos de diálogo y acción sobre la justicia reparadora y la reconciliación. Asimismo, hace un llamamiento a fomentar la educación, la investigación histórica, la creación de memoriales y la preservación de la historia de la esclavitud. Sin embargo, la votación no creó un fondo mundial de reparaciones ni ordenó a los países realizar pagos. Esa distinción es importante. La afirmación de una imagen viral, según la cual la ONU votó a favor de «considerar un fondo de reparaciones», simplifica en exceso lo que la resolución realmente establece. No obstante, el impulso general a favor de las reparaciones está cobrando fuerza. En agosto de 2026, el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de la ONU afirmó que los países tienen la obligación, en virtud de la convención internacional sobre discriminación racial, de considerar medidas reparadoras integrales que aborden los daños persistentes asociados a la esclavitud y a la discriminación racial.
Un reconocimiento histórico El presidente de Ghana, John Dramani Mahama, describió la votación de marzo como parte de un camino hacia la sanación y la justicia reparadora. La iniciativa forma parte, asimismo, de una campaña más amplia de naciones africanas y caribeñas para llevar el debate sobre la esclavitud más allá del reconocimiento y las disculpas, y centrarlo en cuestiones de responsabilidad y reparación. La resolución no zanja el debate internacional sobre las reparaciones ni determina qué deben pagar los distintos países.