La maldición del petróleo…

Las víctimas intentaban extraer ilegalmente productos petrolíferos de un oleoducto en el estado de Rivers, mientras fuentes locales estiman que el balance podría aumentar a 43 fallecidos.
Al menos 37 personas murieron tras inhalar vapores de petróleo mientras intentaban extraer ilegalmente productos de un oleoducto en el estado de Rivers, en el sur de Nigeria, informó una organización ambiental local, mientras las autoridades señalaron que el balance definitivo aún no ha sido determinado.

El Centro de Defensa de la Juventud y el Medio Ambiente informó que el incidente ocurrió alrededor de la medianoche del jueves en el muelle de Okari, en la región de Okreka, cuando varias personas transferían productos petrolíferos desde un punto de conexión ilegal hacia embarcaciones.

Según la organización, el producto era bombeado a alta presión y las víctimas quedaron expuestas a densos vapores durante la operación, perdiendo el conocimiento y cayendo al río.

Precisó además que varias personas permanecen desaparecidas y que fueron observados cuerpos flotando en el agua.

La Policía del estado de Rivers confirmó la existencia de víctimas mortales y señaló que, según las investigaciones preliminares, las personas involucradas intentaban robar petróleo crudo, sin embargo, no confirmó la cifra de 37 fallecidos.

Al respecto, la portavoz policial, Blessing Agabi, indicó que las investigaciones continúan para esclarecer las circunstancias del incidente y establecer el número exacto de muertos, heridos y desaparecidos.

Por su parte, la Agencia de Defensa Civil de Nigeria señaló que las cifras difundidas hasta el momento no han sido verificadas oficialmente y que se requiere un examen técnico para determinar la naturaleza de la sustancia inhalada.

El organismo indicó además que coopera con las agencias de seguridad para investigar una posible negligencia, colusión o complicidad delictiva.

Fuentes locales señalaron que el balance podría ascender a 43 muertos y de acuerdo con esas informaciones, fueron identificados 37 cuerpos pertenecientes a residentes de Ukerika, mientras otros seis permanecían sin identificar.

El incidente vuelve a poner de relieve el problema del robo de petróleo y el sabotaje de oleoductos en el delta del Níger, prácticas vinculadas en los últimos años con accidentes mortales, contaminación ambiental y pérdidas para la industria petrolera nigeriana.

La organización ambiental pidió a la Agencia Nacional de Detección de Derrames de Petróleo realizar una investigación conjunta sobre el terreno y reclamó a las empresas responsables de la infraestructura petrolera reforzar la protección de los oleoductos.

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