José Sant Roz
Ni falta hace que el pueblo hoy salga a apoyar a Delcy. Es innecesario. A ella le sobra poder y presencia en el mundo si Trump la apoya. No requiere el apoyo de nuestro pueblo. Igual sucedería si nos llegara a gobernar María Corina Machado. Esto es algo que se puede ver en todo nuestro continente con personajes como de la Espriella, la Keiko, Noboa, Bukele, Milei, Kast, Mulino, Rodrigo Paz,… Y no es sólo que Delcy nos esté gobernando gracias a Trump, sino también al hecho mismo de que el fulano cerdo naranja se llevó a nuestro presidente Maduro asesinando de cara al mundo y de la manera fría a más de cien personas. En consecuencia, en nombre de tales abominables y asquerosos actos ella nos está gobernando en este momento, algo irrefutable y sin discusión, pues. Es muy peligrosa toda esta situación y agravada porque a todos los venezolanos se nos está alterando la conciencia, el sentido del valor humano, todo el sistema cerebro-espinal viéndonos obligados a tener que respaldar la gestión y los actos de nuestra presidenta, aceptando sin discusión el hecho de que ella no puede hacer otra cosa. Y porque además, cada vez se va haciendo evidente que gracias al secuestro de Maduro además de renacer todos estamos y vamos a vivir mejor, gracias, mil gracias pues a quienes nos invadieron y a que el petróleo no se nos va a podrir en las entrañas del subsuelo…
Ya no son necesarias ni las marchas ni las concentraciones, por el contrario, hoy resultan hasta incómodas, anacrónicas, fastidiosas además de inconvenientes. A tal grado se hace real, neto y formal que Delcy no tiene por qué preocuparse por estos movimientos otrora tan necesarios, que la propia ultra-derecha se siente totalmente neutralizada, o mejor dicho anulada en sus críticas y viejas prédicas. Ya oponerse a Delcy es como oponerse a Trump. Hoy hasta la misma María Corina se lo piensa…
Yo procuro indagar en lo más profundo del alma en la presidenta algún rasgo de dolor, alguna pena, alguna gran contrariedad cuando el jefe de la CIA John Ratcliffe la saluda y le estrecha la mano. Hurgo en todos sus gestos y miradas, pero me pregunto si acaso hay en ella un genial acto de disimulo, o en realidad siente alegría y cordialidad que pareciera refleja su sonrisa. Se ve que John Ratcliffe tiene que haber sacado la pistola y yo trato de ver cómo la sostiene contra ella.
Pero también ha venido y la ha usado en Miraflores Doug Burgum: Secretario del Interior de EE. UU. Al igual que Chris Wright: Secretario de Energía de EE. UU. Lo mismo que Andrew Rapp: Secretario adjunto interino del Departamento de Energía. Lo mismo que Toby Deen: Asesor principal de política del Consejo Nacional de Dominio Energético. Todos ellos verdaderos cowboys con la maldita pistola encaletada…
Lo han hecho todos los representantes del Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense junto con la encargada de Negocios de EE. UU. en Venezuela, Laura Dogu. La comitiva de la Cámara de Representantes integrada por los congresistas Brian Mast, Randy Fine, Kat Cammack y Jonathan Jackson y los monstruosos el senador Rick Scott y el congresista del sur de Florida Brian Mast. Este abominable Brian llegó a hacer un chiste sobre la violación e hizo referencia a tener relaciones sexuales con chicas de 15 años, muerto de la risa…¿Y el tal Alejandro Betancourt? Este personaje necesita todo un capítulo aparte…
Ya la derecha no sale a quemar colegios, universidades, entes oficiales, CDI`s, centros infantiles. No señor, la derecha presenta sus acuerdos en reuniones y salones del estado con los más granado del gobierno y del PSUV. Ya la derecha no tiene por qué atacar con sus mercenarios a través de la frontera con Colombia. No tiene por qué organizar guarimbas, hacer cacerolazos, trancar avenidas, promover atentados contra los dirigentes de izquierda. No hay oficiales que salgan a hacer pronunciamientos contra el gobierno. Nada de eso porque tales acciones siempre las promovía el Departamento de Estado, la CIA.
Estas son realidades, no exageraciones. Pura calma chicha. Incluso se toman decisiones que escuecen el alma al pueblo, a los camaradas que tanto se quemaron el pecho luchando por los ideales de Chávez, pero que ahora se las tragan con arena porque llevan el sello del maldito imperio. Porque la Presidenta (E) gobierna con una pistola en la cabeza. Y todo se justifica. Nada se puede ni se debe explicar entre nosotros militantes del PSUV en nombre de la fulana pistola. Porque existe el peligro de que nos inmolemos. Todos nos movemos con esa misma pistola en la nuca. El tiro de gracia no sabemos de dónde podrá provenir ni cuándo nos lo darán. Andamos derechitos, sin salirnos del carril porque nos puede salir bien caro… esa es la norma.
Incluso hay viejos camaradas, muy queridos, que en tantas jornadas de luchas y batallas nos acompañaron que ahora no quieren que alcemos mucho la voz contra los acuerdos que se están cocinando bajo presión con los gringos porque le podemos hacer daño a la Presidenta, al país. Eso hay que hacerlo, dicen, con mucha prudencia, a escondidas si es posible y en voz baja.
Y uno, claro, tiene que pensar mucho lo que debe decir, no se diga lo que debe escribir. Pero se ve que no es popularidad lo que tiene la presidenta, sino apoyo en todo por parte de EE UU. A ella en realidad no le hace falta que yo, un pobre diablo como yo, la apoye. Eso no es lo que importa ahora, le basta con que Trump diga que se la está llevando maravillosamente con el gobierno de Venezuela.