Antonio Cruz Bermúdez
La Diplomacia Bolivariana de Paz es la doctrina de política exterior formulada por el Estado venezolano para guiar las relaciones internacionales de la República Bolivariana de Venezuela, se diseñó teniendo como fundamento los principios de soberanía, autodeterminación, multilateralismo y no injerencia. Es una filosofía política acuñada por el gobierno revolucionario de Venezuela y encarnada por Nicolás Maduro Moros, bajo la premisa de la política para la paz y al servicio de los pueblos que planteó el Comandante Supremo Hugo Chávez y es guía de las relaciones internacionales de la República Bolivariana de Venezuela.
Por otra parte, las relaciones entre el Gobierno venezolano y las comunidades cristianas evangélicas se concibe bajo el concepto de Diplomacia de Fe y la proyección espiritual de la Diplomacia Bolivariana de Paz. Esta relación abarca tanto la agenda interna de pacificación comunitaria como la intermediación en las relaciones exteriores.
Existen mecanismos y ejes de acción en la diplomacia de Fe e intermediación Internacional, tal como el uso de canales interreligiosos e iniciativas con líderes evangélicos internacionales (incluyendo representantes de Estados Unidos y Latinoamérica) para enviar mensajes de coexistencia pacífica y rechazo a las presiones externas.
Dentro de las organizaciones de fe que se han sumado a este mecanismo en Venezuela se encuentra el Movimiento Cristiano Evangélico por Venezuela (MCEV), fundado a comienzos de 2018. Este movimiento agrupó a pastores, pastoras y congregaciones afines al chavismo o dispuestas a la concertación institucional. Dirigentes y coordinadores de esta organización han articulado eventos masivos y peticiones de estatus jurídico para iglesias locales. Uno de sus líderes es el pastor Moisés García, quien luego en diciembre del 2020 pasó a ser diputado a la Asamblea Nacional por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), y en su doble rol de pastor y parlamentario articulaba peticiones directas al Palacio de Miraflores. Algunas de estas peticiones tienen que ver con exoneraciones de aranceles de registro, acceso a permisos de transmisión radial y televisiva (hoy por doquier y en abundancia), personería jurídica simplificada para templos locales y la creación de la Universidad Teológica Evangélica.
Figuras como Nahum Fernández (Jefe de Gobierno de Caracas y alto dirigente del PSUV) y Nicolás Maduro Guerra abrieron espacios directos con estas congregaciones, organizando encuentros en hoteles y sedes gubernamentales.
Por otro lado, dirigentes como los pastores José Almao Barroeta de la iglesia CDO Caracas (Casa de Oración), ha participado en actividades interreligiosas conjuntas con líderes evangélicos provenientes de EE. UU. que visitan la capital venezolana en misiones de fe, diálogo e intercesión, alguno de estos son evangelistas o visitantes internacionales de la red «Diplomacia de Fe», como el pastor tejano Ramiro Peña, encabezando eventos directos de oración y respaldos formales junto a Delcy Rodríguez y operadores como Nahum Fernández.
Este pastor, Ramiro Peña, resulta en un personaje interesante, es el fundador y pastor principal de la iglesia Christ the King Church (Cristo Rey) en Waco, Texas. Es uno de los líderes evangélicos hispanos de mayor perfil en Estados Unidos y una figura clave dentro de la llamada «diplomacia de fe» o diplomacia espiritual. Son conocidos los vínculos, roles y cercanía de este pastor Ramiro Peña con Donald Trump, y cuyas actividades como Consejero de Fe e Iniciativas Religiosas le han permitido servir como asesor en la White House Faith and Opportunity Initiative (Iniciativa de Fe y Oportunidades de la Casa Blanca) durante la administración de Donald Trump. Además, en la National Hispanic Advisory Council, formó parte del Consejo Asesor Hispano Nacional para las campañas presidenciales de Trump, actuando como uno de los principales enlaces entre el equipo político republicano y el electorado evangélico hispano en Estados Unidos. Sus círculos de oración, lo convierten en uno de los pastores e influenciadores religiosos habituales en jornadas de oración en la Casa Blanca y en eventos privados de la familia Trump (incluyendo encuentros en Florida y actos de campaña). Además, integró delegaciones de líderes fe que se reunieron con mandatarios internacionales (de países como Guatemala, Honduras e Israel) para promover el traslado de embajadas a Jerusalén y respaldar las políticas de la administración Trump respecto a Israel.
En cuanto a las reuniones de «Diplomacia de Fe», el 17 de junio de 2026, Delcy Rodríguez (en calidad de presidenta encargada) sostuvo un encuentro de trabajo en Caracas con el pastor Ramiro Peña y otros líderes evangélicos locales e internacionales y cuyo “objetivo de las conversaciones”, según los reportes oficiales, se centró en «promover la paz, la reconciliación, el diálogo intercultural y la libertad de culto», dando continuidad a la agenda iniciada en el evento interreligioso del Poliedro de Caracas del 27 de marzo de 2026.
En pastor Ramiro Peña, es presidente de la firma de consultoría e inversiones inmobiliarias Productive Marketing Group, LLC, y presta servicios directos de asesoría ejecutiva (CEO consulting) a empresarios y directores de empresas privadas de forma individual. Aunque La firma opera como una entidad estadounidense y no mantiene una sucursal, registro mercantil ni figura de «embajador comercial» oficial en el territorio venezolano.
La interacción de los participantes en Venezuela no se realiza a través de capítulos locales o sedes constituidas en el país, sino incorporándose a las llamadas semanales virtuales de oración y mentoría estratégica de 30 minutos organizadas desde Texas por el equipo de Ramiro Peña Ministries. Ni la firma consultora Productive Marketing Group, LLC ni el ministerio en Texas divulgan listados de clientes, ejecutivos o empresarios asesorados en el extranjero, amparándose en acuerdos de confidencialidad y consultoría de negocios privada.
En este pastor Ramiro Peña, son conocidas sus posturas capitalistas defendiendo posturas económicas de corte conservador, promoviendo la libertad de comercio, la reducción de impuestos, la desregulación estatal y el apoyo a las pequeñas y medianas empresas. Considera que la acumulación de riqueza y capital por parte de empresarios cristianos es legítima, defiende la búsqueda de ganancias, provisión y prosperidad empresarial como una bendición de origen divino y apoya la idea de que la fidelidad espiritual, el diezmo y la correcta administración financiera conducen a la prosperidad económica personal y colectiva.
Los movimientos religiosos y su accionar en diferentes países tiene muchas caras, una de ellas muy importante de tomar en cuenta es la actuación en Venezuela de World Vision, aparentemente enfocada en la rehabilitación funcional de centros de salud, acondicionamiento de refugios y restauración de sistemas comunitarios de saneamiento e higiene, después del terremoto que afectó a Venezuela. Es una ONG humanitaria internacional interdenominacional fundada en 1950 en EE. UU. por el pastor evangélico/bautista Robert «Bob» Pierce (quien también cofundó Youth for Christ junto a figuras de la corriente evangélica norteamericana como Billy Graham). Actualmente es liderada a nivel global por Andrew Morley, en EE. UU., por Edgar Sandoval, en Latinoamérica por João Helder Diniz, en Venezuela por Peter Gape y la directora de operaciones en Venezuela es Maribel Prada.
Es de destacar, que World Vision no construye iglesias propias; en su lugar, utiliza a las iglesias evangélicas y protestantes locales (además de parroquias católicas) como socios en el terreno. Pastores locales y líderes comunitarios ayudan a “identificar a los niños más vulnerables”, distribuir ayuda y operar los comedores o centros de atención. Por ejemplo, en Venezuela se apoyan en parroquias, congregaciones e instituciones comunitarias ya establecidas en áreas como La Guaira, Caracas, Miranda, Aragua, Carabobo y Falcón.
Un aspecto interesante de esta ONG World Visión, es su relación con la USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional). Esta agencia, no canaliza sus recursos de manera directa con las instituciones gubernamentales venezolanas ni opera como ejecutora directa en el terreno. En su lugar, distribuye la ayuda humanitaria, la respuesta a emergencias y el financiamiento para proyectos a través de socios implementadores, que incluyen agencias multilaterales de la ONU y ONG internacionales con alcance local. En este caso la USAID entrega fondos a la oficina de Edgar Sandoval (World Vision U.S.). Esos recursos son transferidos técnicamente hacia la región (supervisados por Diniz) y ejecutados en el terreno por los equipos operativos coordinados por Gape y Prada.
Por tanto a pesar de que ninguno de los responsables de World Visión es funcionario del gobierno de Estados Unidos ni empleado directo de la USAID. Todos forman parte del organigrama directivo de la ONG internacional World Vision, entidad a la que la USAID otorga frecuentemente subvenciones (grants) para ejecutar programas de “ayuda humanitaria, desastres y desarrollo.”
Esta conveniente relación, no puede hacernos olvidar la que existió entre la USAID y la comunidad de inteligencia de EE. UU. (especialmente la CIA). Existen Gobiernos que han acusado históricamente a USAID de canalizar financiamiento a ONG locales, partidos de oposición y medios de comunicación bajo el pretexto de desarrollo civil, actuando como brazo de inteligencia civil o guerra blanda (soft war).
Por otra parte, la izquierda latinoamericana no olvida que durante la guerra de Vietnam, la sede de World Vision en Saigón operaba en estrecha proximidad con infraestructuras militares estadounidenses y la embajada de EE. UU. Críticos y publicaciones como The National Catholic Reporter o despachos de New Asia News señalaron que el personal de campo de World Vision compartía información sobre poblaciones rurales y movimientos de refugiados con las autoridades militares de EE. UU., información que presuntamente era utilizada por la CIA en el contexto de la recopilación de inteligencia operacional y contrainsurgencia.
En América Latina, se acusó a varias ONG evangélicas con sede en EE. UU. de actuar como herramientas de «penetración ideológica» o recopilación de datos de inteligencia civil para desarticular movimientos campesinos o sindicatos de izquierda. Específicamente en la frontera entre Honduras y Nicaragua en los años 80, sectores políticos acusaron a personal de asistencia en campamentos de refugiados de servir como canales informativos para la Contra nicaragüense y agencias de inteligencia estadounidenses.
En Venezuela, la revolución, el Chavismo y antiimperialismo deben tener en cuenta estos analisis, que pueden explicar las causas de la incesante penetración y consolidación de “movimientos” o “pseudo movimientos” cristianos evangélicos que han proliferado en todo el país impulsados por intereses foráneos, que usan ONG como fachada para operaciones encubiertas que impactan directamente los movimientos de izquierda no solo en Venezuela sino también en toda Latinoamérica.
Autor: Antonio Cruz Bermúdez