El busca del amo perdido…

José Sant Roz

Ese sector de los ACOMODADOS comenzó por odiar a Bolívar, luego a la bandera, al escudo nacional, al Esequibo, a las misiones y sobre todo a los pobres…, por lo que se fue propagando lentamente eso que algunos han dado en llamar por las redes (nombre que no me gusta) el “Síndrome de Doña Florinda”. Se trata del ya mentado fenómeno de cómo EL PENSAMIENTO DOMINANTE logra hacer que los pobres se vuelvan contra los de su clase. Es la estrategia de los ACOMODADOS induciéndoles un odio aberrante hacia su propio país porque eso forma parte de un gran negocio EL DIVIDE Y VENCERÁS: “todo lo de este país es malo”, “aquí no se puede vivir”. “el comunismo nos está matando”, “hay que irse de aquí”… Nos bloquearon y a eso lo llamaron COMUNISMO. Nos robaron nuestros activos en el exterior y a eso lo llamaron COMUNISMO. Les cayeron a palo a nuestros compatriotas en Perú, Chile y Colombia y a algunos los encarceló, torturó y hasta asesinó el ICE en EE UU y a eso lo llamaron COMUNISMO. Nos invadieron y han comenzado a robarse nuestro petróleo y a eso también lo llaman COMUNISMO.

  • Luego le toca sufrir las consecuencias de ese PENSAMIENTO DOMINANTE. Si usted está en una cola o va en una buseta, quiera Dios que no tenga la dolorosa experiencia de tener que escuchar a una Doña Florinda o a un Don Florindo haciendo sesudos análisis sobre la situación nacional o mundial. Estos personajes quieren siempre asegurarse de que todos los presentes se enteren de sus profundas reflexiones, y que les pongan máxima atención (a veces se ofenden si no lo hacen). Alzan la voz y expresan con grandilocuencia sus barbaridades. Y lo suelen hacer con una seguridad exquisita. Esta clase de sofistas Florindos y Florindas llegaron a coger mucho auge desde que Chávez llegó al poder. No pierden el sueño y las esperanza de que algún mangante los adopte y les ponga cadenas y bozales y los ultraje poniéndolos a trabajar en algunas de sus prósperas posesiones.
  • Cada quien en su entorno conoce a cientos o miles de Doñas Florindas o Don Florindos (a lo que no les cuadra lo de Doña o lo de Don pero que por sus estados mentales y aspiraciones lo merecen). Algunos de ellos son nuestros vecinos, otros colegas, parientes o amigos, por cierto no malas personas, pero capaces de odiar salvajemente si se les contradice. Abundan y se hacen sentir en todos los espacios. Se los consigue en los mercados y como digo en las busetas, en los bancos, escuelas, hospitales o clínicas. Tristemente son dueños de su razón y nunca se acostumbraron a pensar porque ésto les provoca desasosiego, y siempre entonces tienen que estar repitiendo lo que dicen los “poderosos” (para así nunca “equivocarse”), lo que sostienen los del PENSAMIENTO DOMINANTE. Estos Florindas o Florindos creen que si repiten lo que dicen los dueños del capital serán aceptados en sociedad.
  • Una doña Florinda (o Don Florindo) es LA IDEA DE UN PERSONAJE que va mucho más allá de lo que solemos conocer como el simple asalariado, va más allá de lo que conocemos como doméstica, empleada o empleado, asistente, oficinista o mucama, peón o conchavado en una casa o comercio. Sí señor: es un concepto mucho más amplio que abarca puede decirse a casi toda la clase baja y media, con sus doctores, sus profesores, los miles de dueños y dependientes del pequeño comercio y a todo ese funcionariado burócrata de nuestros entes oficiales.
  • Es doloroso el destino de esa clase que acaba plegándose a los valores de quienes les explotan, les odian y les desprecian (como si fuesen leprosos o esclavos). Lo realmente inexplicable y extraño es que estas personas en algún momento habrán podido ver que esos jefes o dueños de fábricas y mansiones son unos seres abominables, pero así y todo, ¡insólito!, a la final terminan pensando como ellos. La gente por lo general nunca piensa por sí misma y entonces de eso también se valen las religiones, esas que ofrecen la salvación a cambio de que les dejes buenas donaciones o “ayudas económicas”. Pero nadie se “salva” a cambio de entregar dinero a unos mafiosos, farsantes o mal entretenidos.
  • Lo que llamamos PENSAMIENTO DOMINANTE es el que impone la clase dominante, la clase poderosa que controla el capital, los medios de comunicación y las iglesias. Por ejemplo, muchos pobres se identificaron con Chávez, lo amaban de corazón, sus palabras, su devoción sincera por buscar un nuevo destino para Venezuela, más justo y soberano. Pero en cuanto estos seres escucharon de sus patrones o jefes que Chávez era un negro repugnante, un indio que le pegaba a su mujer, que era un miserable mulato ignorante hijo de unos pobres maestricos muertos de hambre de Barinas, comenzaron a dudar de la posición humana y del conocimiento del Comandante Chávez, y se desató entonces eso que llaman la escisión mental, por lo que estos pobres terminarían plegándose a sus explotadores.
  • El efecto es idéntico en el resto de la población en relación con el PODER DOMINANTE. La gente tiende a comportarse como las Doñas Florindas y los Don Florindos, siendo unos pasivos sometidos a los valores de la oligarquía. Tienden a pensar como los poderosos, a la vez que comienzan a sufrir por todo lo malo que les pueda suceder, a sufrir como ellos, a rezar como ellos y a llorar como ellos y por ellos, a sentir en carne propia todo lo que la oligarquía odia y desprecia.
  • Al primer segundo de conocerse aquel 6 de diciembre de 1998 que Chávez era el vencedor en las elecciones presidenciales, de inmediato comenzó EE UU a catalogarlo de ser un “incierto personaje sin rumbo definido que podría derivar hacia una compleja ingobernabilidad o incluso hacia una dictadura a menos que se comportase amplio y muy ponderado con las voces disidentes”. El diario The New York Times lo catalogó de militar con tendencias totalitaristas muy preocupantes que a lo mejor podían corregirse en el camino…” y The Washington Post lo definió  como un hombre de gran carisma que seguramente las ansias de poder lo llevarían a creerse otro Libertador y a confundir la democracias con sus propios propósitos personales… Estas valoraciones de EE UU fueron determinantes para que la clase alta poco a poco fuese uniéndose a terroristas, financiase guarimberos y acabase protestando a muerte contra el tirano que llevaba a su país hacia el “COMUNISMO”. Y todavía es terrible ver gente que cree y habla de democracia, cuando EE UU le tuerce el cuello a cada país que se salga de sus reglas y mandatos…

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