¡¡No más tala, no más ecocidio!!
¡¡Basta de crimen contra la naturaleza!!
Autor: Eduardo Orta Hernández
La arborización de la ciudad, es un evento político-social de suprema importancia, sobre todo en esta época de crisis climática. Debe comprender tanto los árboles de sombra como los frutales y ornamentales. Todos son útiles dentro de la proporcionalidad y el equilibrio.
El desdén, la desidia, el descuido, la tala y el cemento, junto a la ausencia de educación comunitaria ambientalista, la falta de cultura ecológica y de la enseñanza de la siembra, de su importancia como política del Estado Nacional, Regional, Municipal, Parroquial y Comunal, la ausencia de una pedagogía militante en el cuidado, preservación y mantenimiento de las áreas verdes, es lo que ha caracterizado el presente y el pasado, a lo largo y ancho de las zonas urbanas en nuestra nación, en la cuarta y en la quinta república.
Si, en ambas “repúblicas”, no obstante la creación de ministerios de rimbombantes nombres y de “esperanzadoras” leyes. Que si el Ministerio del ecosocialismo que permite la irracional explotación en el arco minero y la explotación de la madera para convertirla en carbón en Lara. Es la muerte de grandes bosques en zonas selváticas que no es un mágico decir, sino un verdadero realismo en Venezuela y no por ser parte de Macondo; ello en medio de la Ley penal del ambiente y otras regulaciones y normativas. Es inevitable reír ante el payaso.
ARBORIZAR y REFORESTAR es la posibilidad, la garantía (entre otros factores) de preservar la humanidad, su presencia en el planeta tierra, hay que evitar el colapso destructor y la creación de ambientes inhóspito, poco agradable e inhabitables.
Es necesario y urgente detener la política del cemento y de la Tala no razonable ni justificada.
Es indispensable reorientarse hacia la siembra de oxígeno, agua, verdor, frescura dentro de un ambiente sano y de agradable clima. Ello se logra con la siembra de apropiados árboles incluyendo frutales, de grandes copas, follajes productores de gran sombra y de raíces profundas y por tanto no dañinas, en calles y avenidas, con resguardo, cuido y permanente educación comunitaria, que prevea de forma permanente ciclos de foros, seminarios, conferencias en escuelas, consejos comunales y espacios públicos. Con ello ganamos todos.
Para muestra un botón, la Avenida las Delicias en Maracay. Una verdadera delicia, ha permanecido décadas brindado buen clima, sombra y ejemplo dentro de la ciudad y en medio de una vía de alto tránsito arborizada.
Hay que rescatar y volver a los túneles vegetales creadores de vida. Hoy día desaparecidos, recuerdo de ayer, ejemplos: en la vía Cagua Santa Cruz; Cagua la Segundera; Turmero – el Macaro – Samán de Guere; Cagua-Tamborito; Cagua – Casupito – Bella vista – Villa de Cura.
Es obligante crear túneles vegetales, reforestar, arborizar en todo sitio de manera permanentemente, en el Municipio Sucre del Estado Aragua, sería un verdadero logro humanitario la creación del propuesto Parque municipal Meregoto de la resistencia indigena, relieve que se extiende de Cagua. Bella Vista, llamado con el epónimo conquistador y colonizador como «el empalao».
Reforestando con presencia de guardaparques, corta fuego y un sistema de almacenamiento de agua para riego en época de sequía.
La política de arborización en la ciudades, hay que afinarla, complementar con una política de incorporación comunitaria, comunal, organizaciones civiles, de deportistas y senderistas, juntas de condominios, centros educativos y de salud pública, con una permanente asistencia educativa, para crear una sólida cultura y conocimiento de la necesidad de vivir en equilibrio ambiental, bajo principios ecológicos, de cuido y mantenimiento de las áreas verde, en su más amplio concepto (ornamental- frutal y de sobra) con vista a la conservación y respeto del hábitat de las aves y demás especies silvestres.
Sin la presencia del pueblo organizado y de sus instituciones educativas, deportivas, culturales, civiles y militares, se corre el riesgo, que cualquier política de siembra arbórea, impulsada por institutos oficiales o privados, pasado algunos años, no muy lejanos, se pierda, quede en la nada, al no tener el soporte, el cariño y el indispensable protagonismo de todos los integrantes de la comunidad, que es el verdadero sujeto, principalísimo, de la arborización de la ciudades.
Apostamos a que cualquier iniciativa municipal, comunal, gubernamental, dirigida a estudiar, clasificar e inventariar las especies vegetales y a sembrar, arborizar, proteger, mantener árboles y a NO TALAR se convierta en un ejemplo a seguir
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Da dolor ver como las hermosas arboledas de reciente tiempo, han dado paso a una irracional política de cemento, capa dura, lisa y resistente que reflejan los rayos del sol y encandilan, ciegan la vista e incrementan la temperatura y contribuye con la desertificación del planeta.
La nefasta política del cemento tiene que cambiar, de forma obligatoria, mediante normas (Ley) de estricto cumplimiento y vinculantes. Es una esperanza, aunque bien sabemos negada por un modelo político económico (capitalista) cuyo fin el el lucro, la ganancia sin importarle el terrible y criminal daño a la naturaleza, al hábitat en su afán depredador en nombre de la ganancia y ahora más aún, bajo los estranguladores brazos de la dependencia y la pérdida de soberanía y libertades necesarias para decir política en armonía con la naturaleza.
En la plataformas electorales de las organizaciones partidistas, se debe obligar, a los postulados a las distintas Alcaldías, a desarrollar política de arborización, que incluye ÁRBOLES FRUTALES y adquirir ese compromiso ante el pueblo y con participación de organizaciones sociales.
El gobierno nacional, regional y local deben impulsar tal hecho, mediante ordenanzas y un cuerpo de norma legal y vigilar su cumplimiento, es decir, las cámaras legislativas producir las normas jurídicas en tal sentido, con una significativa asignación presupuestaria, como parte obligatoria del gasto público, que garantice el financiamiento y la permanente arborización seria y verdadera. Árboles y arbustos (incluyendo frutales) en calles, avenidas y jardines, donde correspondan, bajo estricto criterios ambientalistas, ecológicos
Es urgente NO CONTINUAR cubriendo de cemento donde existe suelo y tampoco construir Islas cubiertas de cemento, en avenidas, donde existe suelo.
¡¡INSÓLITO!!, en algunos casos, en islas separadoras de canales de circulación vehícular, encontramos cubierto el suelo por piso de cemento, con breves, espaciados y pequeños hoyos, en el mejor de los casos, sembrados de nuevas matas ornamentales, (palmas) apropiadas para jardines, en vez del pertinente arbusto o árboles de gran copa y de raíz profunda que no dañan ni perjudican, productores de sombras, oxígeno y conservadores de la capa de ozono.
Se debe preservar el suelo en las islas de las avenidas, no cubrirlo de cemento, suficiente sería la separación con dos brocales, estructura de concreto horizontal a todo lo largo de la isla presente en las avenidas y en cuyo centro esté un espacio constituido por el suelo, no cubierto de cemento, destinado para la siembra de arbustos y árboles.
Así estaríamos o estamos en presencia de una verdadera política de arborización racional, con miras a la protección del clima y de la naturaleza muestras rescatamos nuestra soberanía, la independencia y una nueva existencia con República.
Explosión insumisa de ideas. Un combate por la vida.
“Que todos sepan lo que no deben ignorar».