¡Dinorat Figuera al parecer agarró «el sartén por el mango» ! ¿Y Jorge?

​Por: Ítalo Urdaneta

​El acuerdo de diálogo y entendimiento entre la Asamblea Nacional actual, presidida por Jorge Rodríguez, y los miembros de la Asamblea Nacional de 2015, cuya presidencia ejerce todavía, de manera extraña y poco comprensible para la mayoría de los venezolanos, Dinorat Figuera, sigue siendo merecedor de un riguroso seguimiento, atención y de profundas críticas. Críticas que, en muchos casos, no dejan de tener razón de ser.

​Los diálogos diseñados previamente por el gobierno estadounidense, con Donald Trump a la cabeza, si bien no se iniciaron el 1 de agosto como estaban previstos, comenzaron horas después bajo un cronograma impuesto y supervisado directamente por la Casa Blanca.

​Si bien con mucha antelación hemos promovido y apoyado el entendimiento entre el gobierno y la oposición para superar la diatriba y la división interna que tanto daño le han causado al país, esto no significa que compartamos la imposición de Washington para que la extinta AN de 2015 tuviera nuevamente derecho a participar y debatir en la búsqueda de soluciones a los problemas nacionales.

Desde luego, la gran mayoría de los venezolanos entendemos que después del 3E las cosas cambiaron drásticamente en nuestro territorio.

​En este sentido, hay que precisar que mucha gente sigue creyendo de manera ingenua que las dificultades sociales son culpa exclusiva del gobierno revolucionario, obviando que la solución podría venir del propio Trump con tan solo eliminar las sanciones impuestas en contra de la nación y devolver los recursos petroleros retenidos (13 mil millones de dólares).

Las imposiciones de Estados Unidos ante el mundo, la mayoría de ellas ilegales y atrevidas, demuestran que a lo largo del tiempo, ahora nuevamente con Trump al frente, el poderío norteamericano promueve guerras y constantes invasiones tras sus propios intereses, sin respetar jamás la soberanía, la independencia ni el sagrado derecho a la autodeterminación de los pueblos libres.

​Dicho esto, después de aquel aciago 3E, cuando tropas estadounidenses invadieron el territorio venezolano, asesinaron a cientos de militares mientras dormían y secuestraron al presidente Nicolás Maduro y a la primera dama Cilia Flores, el país se hizo la ilusión de que todo cambiaría rápidamente en favor de las familias más vulnerables. A siete meses de estos episodios, vemos por el contrario que la vida diaria se hace cada vez más difícil y precaria, y los salarios ya no alcanzan para cubrir la alimentación básica.

​La administración Trump ha vendido la necesidad de rescatar primero la estabilidad política y la economía antes de convocar a un nuevo proceso electoral. Hasta ahora, ninguno de esos planes se ha cumplido a plenitud: la confrontación política se ha recrudecido, mientras que el sector económico muestra ciertos repuntes gracias a la reactivación de la explotación petrolera que, a pesar de ello, todavía no se traduce en mejoras tangibles para los bolsillos de la gente.

​Ante este dilema y el evidente retraso social, Estados Unidos impuso que en el diálogo participaran plenamente los miembros de la extinta Asamblea Nacional de 2015 con Dinorat Figuera a la cabeza.

El día menos pensado, Figuera reapareció en suelo venezolano; y pese a las serias denuncias por usurpación de funciones y manejo ilícito de fondos públicos, nada ocurrió en su contra y fue recibida en la AN actual con todos los honores.

​Sin embargo, a pesar de la necesidad imperiosa de un diálogo sincero para mermar las tensiones, las cosas no marchan como la gran mayoría espera. El primer acuerdo establecido entre las dos asambleas, un hecho insólito en cualquier país del mundo, estipulaba que el primer paso sería escoger a las nuevas autoridades del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y del Consejo Nacional Electoral (CNE).

​De repente vimos, tras varios días de negociaciones, a Dinorat Figuera agarrando «el sartén por el mango» y anunciándole en solitario al país que la elección del TSJ se cumplirá este año en noviembre, y que en diciembre se pasará a la escogencia del nuevo CNE.

​Sorprendió enormemente ver a Figuera hacer este anuncio sola, mientras el país se pregunta:

¿Qué pasó con Jorge?

¿O es acaso que la AN irrita de 2015 pasó definitivamente a sustituir a la actual?

​Tratándose de acuerdos entre dos partes que accedieron a negociar en supuesta igualdad de condiciones para resolver los problemas más urgentes de la nación, llama poderosamente la atención que un anuncio de tal magnitud no se haya hecho en conjunto con Rodríguez, convocando a una rueda de prensa formal.

Más recientemente, hemos visto también a Figuera atendiendo otras demandas planteadas espontáneamente por representantes del pueblo, que nada tienen que ver para lo cual fue convocada.

Insistimos: ¿Está Trump empeñado en darle validez a la AN de 2015 para enterrar la que preside legalmente Jorge Rodríguez?

Que quede claro, solo estamos preguntando.

2 respuestas

  1. Tal parece que al siquiatra le salió su Freud. Esos ya entregaron la Patria. La historia los recordará como entreguistas.

  2. Tal parece que al siquiatra le salió su Freud. Esos ya entregaron la Patria. La historia los recordará como entreguistas.

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