Así se roba el maldito pedófilo Trump nuestro petróleo, botín logrado el 3-E… invasión que nunca olvidaremos…

José Sant Roz

  • Estas son las noticias que más excitan la vocación explotadora como ladrona de los mafiosos y magnates del mundo, al tiempo que el país sufre las tragedias y secuelas de dos terremotos: 1-Venezuela firma un acuerdo de petróleo y gas con empresas estadounidenses – 2- Estados Unidos invierte 100 mil millones de dólares para revivir la mina más grande del planeta en Venezuela 3- Estados Unidos exige la propiedad de un superbuque que transporta 1,8 millones de barriles de petróleo venezolano. Todo esto al tiempo que el país se mantiene en un severo plan de racionamiento eléctrico.
  • El 5 de agosto, el pedófilo Trump declaró que el petróleo venezolano es un «BOTÍN» que Washington obtuvo tras la campaña militar en este país sudamericano, el pasado 3 de enero. En realidad se trató de una invasión en la cual se llevaron a nuestro presidente Nicolás Maduro. Si el pedófilo Trump dice que se trata de un botín de guerra, en la cual en realidad Venezuela no peleó en absoluto, bien podría decir que es parte del botín que EE UU viene robándose de América Latina desde hace más de cien años. EE UU saquea a México, toda Centroamérica y Sudamérica incluso sin necesidad de lanzar un misil o un tiro.
  • Existen miserables que se dicen venezolanos, alegrándose y aplaudiendo el hecho de que Trump se robe nuestro petróleo, que diga que somos una basura, y sobre todo lo que hubiese dicho refiriéndose sobre todo a los venezolanos que había emigrado a EE UU. “Son feos y repugnantes”, dijo Trump, pero ya anteriormente otro presidente de EE UU, Teodoro Roosevelt sostuvo con mucha insistencia que los venezolanos somos una asquerosas y detestables criaturas. Refiriendo a Cipriano Castro, dijo que era un mono colgado de una mata de bananos.
  • Luego de jugar en unos casinos de Las Vegas, Nevada, el pedófilo Trump enfatizó: “Venezuela es uno de los países con las mayores reservas de petróleo del mundo y nosotros nos la vamos a llevar sin pagar un centavo. Miles de millones de barriles de petróleo estamos extrayendo de Venezuela en este momento. Este es uno de los lugares más ricos en petróleo del mundo». Agregó: “Lo hicimos en una guerra que duró 48 minutos… y en esta operación, las fuerzas estadounidenses arrestaron al presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa y los sacamos del país…. el valor que Estados Unidos obtiene de los recursos petroleros de Venezuela es mucho mayor que el costo de la campaña militar”. Enfatizó el Gran Pedófilo Trump que Estados Unidos y Venezuela juntos poseen alrededor del 60% de las reservas mundiales de petróleo y gas, enfatizando que estos son recursos de especial importancia para la seguridad energética mundial.
  • Pero esto lo vienen haciendo los gringos con Venezuela desde principios del siglo XX. Refiere el historiador Juan Bautista Fuenmayor, que durante la dictadura de Juan Vicente Gómez impuesta por EE UU, “los venezolanos de todas las clases sociales, despojados de sus derechos políticos y de la protección de la ley, quedaron inermes frente a un estado omnipotente, maquinaria infernal que se arrogaba todos los derechos sin dejar ninguno al ciudadano[1]. Así, el nuevo dictador cumplía sus promesas y podía ejercer el poder en la forma más absolutista y arbitraria que se pueda concebir. Los atropellos más inauditos, producto del capricho de cualquier gobernador de provincia o prefecto de policía, se consideraban formas normales y legítimas de la conducción de los negocios públicos”.
  • Sigue sostienen Juan Bautista que el delito más grave que consideraban entonces los gringos era el que se desarrollasen en Venezuela actividades oposicionistas, que sufrir la acusación de «político de la oposición» era un calificativo peor que el de asesino. “Tales eran – sigue diciendo – los rasgos más relevantes de la dictadura de Juan Vicente Gómez. Pero en la fragua de la historia, a impulso del irrefrenable desarrollo de la economía, se estaban forjando nuevas armas que habrían de medirse bien pronto en la arena de la lucha. Nuevas clases sociales, fundamentalmente el proletariado, tomaban cuerpo rápidamente al calor de las inversiones extranjeras y del incipiente desarrollo industrial logrado por la burguesía. Nuevas formas de lucha, nuevos principios filosóficos, nuevos factores o elementos determinantes de la lucha de clases, hacían su aparición. La economía tradicional venezolana, heredada de la época de la dominación colonial española, se basaba en la agricultura y la ganadería. Se trataba de una economía organizada en las plantaciones monocultistas —café y cacao en los últimos tiempos—, cuyo destino eran los mercados de los grandes países industrializados”.
  • Así era aquella Venezuela, que aún poco parece haber cambiado. 25 años de revolución chavista no pudo sin embargo superar los traumas degradantes de la viveza, de la corrupción y el despilfarro. Apenas Chávez tomó el poder una banda de ladrones infiltraron su administración a nivel de gobernaciones y ministerios. Fue aquello una locura total al punto que casi ninguno de aquellos altos funcionarios al día de hoy, un cuarto de siglo después, puede decirse que continuaron enarbolando la bandera de la revolución, o que se les conozca por grandes maestros bolivarianos. A la mayoría hoy se le conoce por meros burgueses o traidores. De modo que poco fue lo que logramos cambiar pese a los grandes esfuerzos hechos por Chávez y Maduro. Para principios de siglo nuestra economía puede decirse que era de subsistencia, incapaz de arrojar excedentes más allá del reducido mercado de la más próxima aldea. Por lo que desde finales del siglo XIX gringos y europeos entraron a saco para robarse lo nuestro. Por eso el pedófilo Trump llegó a decir que todo el petróleo de Venezuela le pertenecía a EE UU. de los distintos oficios. Por eso dice Juan Bautista: “…desde fines del siglo XIX, por obra de las concesiones otorgadas por Antonio Guzmán Blanco en favor de compañías inglesas, alemanas y francesas, se habían iniciado las inversiones de capital extranjero que, en general, no revestían todavía las características propias de las inversiones imperialistas, porque sólo Inglaterra había iniciado la etapa del capitalismo monopolista (imperialismo), a partir de la gran crisis económica de 1873”.
  • Y añade Juan Bautista: “El conjunto de tales inversiones extranjeras y la plusvalía por ellas generada, constituían sólo una fracción frente al capital y la plusvalía genuinamente venezolanas. Así se construyeron las obras de la Corporación del Puerto de La Guaira, los ferrocarriles de Caracas-La Guaira, La Ceiba-Motatán, Puerto Cabello-Valencia, Barquisimeto-Tucacas, Caracas-Los Valles del Tuy y Santa Bárbara-El Vigía, al mismo tiempo que se instalaban algunas empresas productoras de electricidad, destinadas al suministro de luz en las principales ciudades del país. La economía venezolana anterior a las inversiones petroleras era meramente mercantil, precapitalista en lo fundamental. Los capitales mercantiles eran los que representaban la fuerza principal y gobernaban el sistema de producción venezolano. Grandes casas, alemanas y francesas en su mayoría, actuaban como banqueros que prestaban dinero a los terratenientes cafetaleros y cacaoteros, para que explotasen sus haciendas, y les suministraban mercaderías para el abastecimiento de las peonadas. Luego adquirían las cosechas de café y cacao para exportarlos a los mercados de Europa y Estados Unidos. Tal era la estructura económica de Venezuela cuando llegó al poder Juan Vicente Gómez”.
  • Sigue diciendo algo que aún perdura entre nosotros: “Pero al penetrar los capitales petroleros se inicia un proceso de desintegración de la economía mercantil precapitalista existente y se interrumpe el fatigoso proceso de evolución histórica de nuestra sociedad hacia el capitalismo industrial autóctono, al mismo tiempo que se rompe la autosuficiencia de nuestra economía, acentuándose todavía más el carácter dependiente de nuestro país con relación a las grandes naciones extranjeras. Hasta entonces la política discurre en forma cuasi aldeana, entre los caudillos de la aristocracia terrateniente y los comerciantes (canastilleros se les decía entonces) y prestamistas, muchos de los cuales hacían alarde de explicable nacionalismo. Pero con Juan Vicente Gómez las cosas cambian, porque él fue el primer caudillo de origen terrateniente que se convierte en agente servil de los intereses foráneos. Todo el proceso a cuyo estudio vamos a contraernos está signado por esta realidad fundamental: los poderosos intereses extranjeros emplearán, a partir de Gómez, sus enormes recursos para sostener gobiernos vasallos, y corromper y aniquilar los movimientos nacionales de liberación económica y política o para derrocar al Gobierno burgués progresista que intente hacerles resistencia.
  • “Durante el Gobierno de Gómez se va realizando el proceso de desintegración de la economía tradicional venezolana, agrícola y pastoril. Para 1928, año en que comienza nuestro análisis, el monocultivo de café y cacao se encuentra en franca decadencia, y la producción se polariza alrededor de otra monoproducción: el petróleo, destinada igualmente a los mercados imperialistas. Como consecuencia, Venezuela se convierte cada día más en país importador de alimentos y artículos de consumo humano que son pagados, invariablemente, con las migajas que los magnates petroleros arrojan a la nación. El proceso de desintegración de la economía tradicional venezolana se encuentra ya, en 1929, muy avanzado. El país se hace cada día más dependiente del capitalismo extranjero, y se hace inevitable la conversión de todos los caudillos que pertenecieron a la vieja oligarquía terrateniente o mercantil, en agentes serviles de los intereses extranjeros. La propia y novel burguesía industrial y los líderes de la pequeña burguesía terminarán por abandonar la lucha por el desarrollo nacional independiente de Venezuela, para convertirse en panegiristas de la dominación extranjera, al mismo tiempo que beneficiarios del sistema de explotación capitalista, que va desde la metrópoli hasta la última aldea de la nación venezolana.
  • “Importante es destacar que en las guerras civiles del siglo XIX no participó la clase obrera, porque para ese entonces era casi inexistente, reducida como estaba a unos cuantos centenares de obreros ferroviarios, algunos trabajadores de talleres cuasi artesanales, y a los escasos asalariados en cervecerías, aserraderos y pequeñas industrias de alimentos. El proletariado venezolano nace prácticamente por obra de las inversiones extranjeras de la época guzmanicista, y crece y se fortalece con las inversiones petroleras; pero coetáneamente sobrevino la intromisión más descarada de los imperialistas en la política venezolana. En la aparición del proletariado industrial y los agentes del capital extranjero estriban, precisamente, las diferencias de las luchas políticas del siglo XIX con las de 1928 y 1929. Con las inversiones pavorosas de capital extranjero empezaron a pulular los agentes criollos del imperialismo en diversas esferas de la vida nacional, sobre todo en la política gubernamental. De esta manera, un factor nuevo entra en el curso de los acontecimientos políticos de Venezuela, en abierto maridaje con las clases que representaban los intereses más regresivos de la economía tradicional venezolana: la burguesía comercial, el capitalismo usurario y los grandes terratenientes semifeudales. Por esta razón, Juan Vicente Gómez devino el agente principal de los intereses políticos del capital extranjero; el representante nato del latifundio semifeudal; el defensor de los intereses de la burguesía comercial y usuraria. La suya fue una dictadura feudal, burguesa y pro-imperialista, sostenida por un ejército mercenario”.
  • Las clases contra las cuales se ejercía la dictadura eran el proletariado, en primer término; la gran masa campesina (semisiervos y peones agrícolas), en el segundo; las clases medias urbanas (artesanos, pequeños propietarios, pequeños comerciantes y buena parte de los profesionales y estudiantes), en tercer lugar; luego la incipiente burguesía industrial; y, por último, los medianos y pequeños terratenientes, expropiados en beneficio de la familia gobernante. Todas estas clases sufrían las consecuencias de la política gubernamental, que favorecía exclusivamente a los feudales, a los burgueses mercantiles y a los imperialistas. La ideología preponderante entre las clases poseedoras venezolanas de entonces era de índole semifeudal, porque semifeudal era la estructura económica de la nación. La mayor parte de la producción, exceptuando el petróleo, provenía del sector semifeudal. Por ello, Venezuela, con grandes vestigios esclavistas en su economía y con la estructura señalada; con un incipiente desarrollo capitalista; mediatizada por el capital extranjero, expresaba en su ideología esta realidad objetiva: minorías intelectuales burguesas y pequeño-burguesas que, como en la época de la Independencia, seguían inspirándose en los países democráticos avanzados de entonces…”. Un tema fundamental que todos deberíamos estudiar en las escuelas, liceos y universidades…

[1] JUAN BAUTISTA FUENMAYOR 1928-1948, VEINTE AÑOS DE POLÍTICA

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