Evento realizado en Maracay Estado Aragua
Por: Eduardo Orta Hernández.
Hoy, en la plaza del estudiante, en la ciudad de Maracay, ha sido un día maravilloso, espléndido, grato, reconfortante por estar rodeado de sublimes personas, la tarde fue muy generosa conmigo, por dos eventos muy particulares: estar acompañado de mi adorada nieta Laureny Flores Vargas y encontrarme con la humanidad, lo sublime del ser humano, como lo es el cariño, el afecto de mis apreciados y muy estimados amigos, de gran valía moral y espiritual, no podía ser de otra forma, al rodearme de poetas y poetisas, en ocasión al homenaje del natalicio de Andrés Eloy Blanco, organizado por cultores grandiosos y dignos, como lo son, entre otros, Oscar Orlando Conde Fernández, Miguel Mora Alviárez, Julia Liendo, y José Rafael Jiménez.
Una hermandad, en una tarde de encuentro, nacida del amor, del amparo, calor y la luz de Andrés Eloy Blanco, nuestro poeta mayor.
Escuchamos las palabras de apertura en la exquisita y bien experimentada voz, del creador del genial proyecto *LOS NIÑOS CRONISTAS para cada municipio*, el poeta, periodista, abogado, creador de fantasías y generosas utopías, mi hermano *Oscar Orlando Conde Fernández,* el muy consagrado *“Tío Pascua”*. Su genialidad es incomparable en toda actividad que se proponga, desde el canto, el teatro, el periodismo, cuentacuentos, la poesía y la escritura en prosa que es grafía de la más pura poesía, pero sobre todo destaca su profunda humildad y don de gente, adorador de Aquiles Nazoa, y como él, su empeño en hacer cultura para el pueblo, desde el pueblo, con ropa y sudor de pueblo, labrando en el mismo barro de la barriada (como bien expresa la poeta Anangeel Terán Barcos), sin vanidad ni investidura de intelectual, del sabelotodo, jamás engreído, aunque mucho e infinito es su saber y su labor cultural, que por varias décadas lleva sobre su generosa piel. un verdadero poeta, preboste y guía de la futura sociedad, constructor del mañana, quien tiene el reconocimiento de todos los aragueños y más allá. Sus méritos pesan toneladas.
El turno siguió en la voz del poeta, escritor y profesor universitario, uno de los homenajeados de la Feria Internacional del Libro en Aragua, el prosista de clara pluma, como una mañana falconiana, de radiante sol y cielo despejado, el preocupado y angustiosa voz en favor del pueblo de PALESTINA*ñ, el organizador de la comunidad poética DESAGRAVIO A VENEZUELA, quien tiene en su haber varios títulos narrativos, un nombre construido a la par de las novelas y del ensayo, editado con su esfuerzo, toda una vida académica y del hacer diario en el mundo de las letras. Su nombre, Miguel Mora Alviárez, quien reseñó al poeta homenajeado y leyó un poema de su creación y otros del bardo de Cumaná.
La presencia infaltable de la mujer poeta, en la persona de la distinguida, honorable amiga de varia lunas, quien tiene una grandiosa labor poética, reconocida en este inigualable mundo y fuera de él, su creación poética no se detiene, próximo la edición de otra de su maravillosa obras, que esperamos con ansiedad leer, se distingue por la sencillez y humildad del trato, es maravilloso saludarla, estrecharle sus generosas manos, mirarle a los claros ojos, llenos de vida, de amor y querencia, es una orquídea, un lirio de ternura, fresca como luna nueva, como flor de loto, como viviente y bermeja cayena, su espíritu y trato es sabana abierta, libertad plena que hay que admirar y adorar, propio del espíritu de una poeta comprometida con la verdad y lo sublime de la poesía, con las mejores causas de la humanidad, presente en su ser y su alma de poeta la extraordinaria Julia Liendo.
Continúo al “bate” el poeta de la pedagogía y de la didáctica, un bardo culto, sencillo, jovial, siempre dispuesto a educar, a enseñar, un gigantesco en la labor poética, en la militancia ciudadana, un hombre de bien, como todo poeta de verdad, genuino, original, estudioso, disciplinado, de permanente acción sobre las hojas de los libros y los creadores de poemas, un declamador delicioso, de gratas ocurrencias, de gesto noble, sencillo, infinitamente humilde, su piel es toda poesía, se distingue a lo lejos su olor digno, la sapiencia inocultable como el petricor, el olor a lluvia, su bondad se nota a lo lejos, es horizonte y luz permanente de la poesía en Aragua y resto del país, un ser original y único, de buen trato y hablar, ocurrente y delicioso verbo, su cultura poética sobresale, se impone en el auditorio, por ser un verdadero poeta, sin egoísmo, sin idolatría, sin vanidad, sin pretender sobresalir empañando cristales, distintos a los autoproclamados “poetas”. El poeta que bien merecido se ha ganado nuestro corazón, el maestro poeta José Rafael Jiménez. Fue notable la precisión en su verbo, se distinguió por distanciarse de la poesía del amor y la querencia del homenajeado y rescató del olvido al poeta Andrés Eloy Blanco como brillante pluma política, como militante de las mejores causas, como perseguido de la dictadura de Juan Vicente Gómez y de su acólito e incondicional Ministro de Instrucción Pública, Felipe Guevara Rojas, quien expulsó de la Universidad Central de Venezuela a varios profesores y estudiantes y propició su clausura por diez años, a principios del siglo XX, destacado gomecista y brazo titánico en contra de Andrés Eloy Blanco y de todo hacedor de cultura y democracia, cuyo epónimo lo lleva un centro de educación en el Estado. El bardo, Jiménez, trajo al auditorio de poetas la esencia del ser poeta, encarnada por Andrés Eloy Blanco, el poeta guía de la civilidad, de la civilización nueva, el poeta de la utopía posible que aspira conquistar y construir una verdadera sociedad democrática, que invita a quitar los grillos de las mentes mediante la educación y la cultura, su exposición -la del poeta, José Rafael Jiménez- reveló el carácter del verdadero poeta, en la personalidad del homenajeado, al ser militante de la mejor política, el paridor de ideas para la construcción de una nueva civilización, el poeta comprometido con las luchas del pueblo, con sus libertades, con el pleno ejercicio de la soberanía, el poeta que desafía un orden decadente, podrido, injusto y cruel, que encadena el cuerpo del poeta, lo encarcela, pero nunca lo derrota, porque el alma del auténtico poeta es libre y su misión es estar al lado del pueblo y de sus luchas, no subordinarse, no buricratizarse, no obedecer a ningún amo por cargos públicos, no bajar la cerviz, ni la mirada para obtener y mantener privilegio y ventajas económicas o editoriales, destacó las virtudes y lo que define un verdadero poeta, como aquel que está en contra de la injusticias, las desigualdades, la discriminación y el racismo, como bien lo hizo Andrés Eloy Blanco.
Luego se leyeron poemas del homenajeado en la voz de los asistentes que disfrutamos. También conocimos el proyecto de la lectura al aire libre y lleve, regale e intercambie un libro, maravilloso proyecto de fomento de la lectura en manos del poeta Conde Fernández.
El disfrute fue máximo en la compañía de mi adorada y bella nieta, Laureny Flores Vargas, cumplí el rol de fotógrafo, de chófer y guía turístico, mientras ella con sus travesuras juvenil, transitaba, jugaba en los columpios y máquinas para ejercicio, que están presente en el parque del estudiante, en la ciudad de Maracay. Hasta otro día queridos y amados poetas.
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