Presidente De la Espriella: cuatro años de sometimiento y fanfarronería para Colombia

Fernando Alexis Jiménez

A uno nadie le quita lo bailado, solemos repetir en Cali, la Sucursal del Cielo, la cuna de la salsa y capital nacional de la Resistencia. A Gustavo Petro nadie le quita lo reactivo y, al mismo tiempo, lo hiperactivo en las redes sociales. Pero con lo que nos tocará lidiar estos cuatro años, es con la fanfarronería y actitud sobradora de Abelardo de la Espriella, quien prueba desde ya, que es un “paquete chileno”.

¿Y por qué lo dice?

Buena pregunta. Prometió “nunca más” al referirse a la ruptura de su futuro gobierno con las prácticas políticas tradicionales e integrará su Gabinete con políticos de las diferentes vertientes partidistas que lo apoyaron.

Ahí no habrá cambio. Pura fanfarronería.

Habló durante su campaña de la defensa del nacionalismo y en tal sentido el eslogan fue: “Firmes por la Patria”. Sin embargo, tiene una comisión en los Estados Unidos haciendo contacto con el gobierno, acercamientos con empresarios y promoviendo reuniones con congresistas demócratas y republicanos.

O sea, de independencia, poco.

Estos cuatro años las decisiones estarán sujetas a la aprobación del gobierno de Donald Trump. Comprensible ese sometimiento del presidente electo, teniendo en cuenta que no renunciará a su nacionalidad norteamericana y les debe lealtad.

Grave, por supuesto, para el pueblo colombiano.

También a anunciado que tenderá lazos de amistad con Israel deslegitimando la condena al genocidio en Gaza, al tiempo que dijo, entraría a integrar a Colombia en el Escudo de Las Américas. Una iniciativa de la Casa Blanca a la que se plegaron los presidentes Javier Milei, de Argentina; Daniel Noboa, de Ecuador; Nayib Bukele, de El Salvador y muy pronto Keiko Fujimori, de Perú.

Una estrategia concebida para frenar todo avance del progresismo en Latinoamérica.

UNA NUEVA “FORMA” DE SEGURIDAD

Al expresidente Álvaro Uribe Vélez se le recuerda por su tristemente célebre “seguridad democrática” que impulsó la creación de grupos armados y paramilitares, los asesinatos sumarios, las desapariciones forzadas, las torturas a quienes se sospechaba eran “subversivos”, los falsos positivos y enormes cifras de desplazamientos de campesinos.

Abelardo de la Espriella copia la fórmula de Uribe y plantea el fortalecimiento de mecanismos para generar seguridad.

Para los líderes sociales, es la amenaza a su integridad física y la de sus familias, teniendo en cuenta la amenaza del presidente electro de “destripar a la izquierda”.

Un asunto que no se puede desestimar y en el que coincide el catedrático universitario, escritor y antropólogo, Francisco Gutiérrez Sanín, en entrevista que concedió a la periodista, Cecilia Orozco Tascón y que reprodujo el diario colombiano El Espectador.

Para nadie es oculto que De la Espriella no es ajeno a la posibilidad de utilizar la política de “tierra arrasada” para acabar a sangre y fuego con los grupos armados irregulares en Colombia.

Al pretender acabar de un brochazo con la “Paz Total” impulsada durante el gobierno de Gustavo Petro, se abren las puertas para el recrudecimiento de la violencia terrorista y, de paso, una grave afectación a la población civil.

Y para enviar un mensaje claro, anunció que romperá la tradición de asumir la presidencia en la Plaza de Bolívar y lo hará, posiblemente, en una Guarnición Militar, el batallón José Hilario López, de Popayán, en el departamento del Cauca.

MUCHO AFÁN DE SENTARSE EN EL SOLIO PRESIDENCIAL

Abelardo de la Espriella ha venido impulsando lo que denominó “Empalmes regionales” que no son otra cosa que diálogos de acercamientos con Gobernadores y Alcaldes. Procura el apoyo desde los departamentos y capitales a su gobierno.

Se le nota el afán por sentarse a gobernar. Como decían en el legendario pueblo de Vijes: “El que nunca ha tenido y llega a tener, loco se quiere volver” Y el mandatario electro está que se estrena como autócrata.

En su más reciente reunión en Barranquilla, de donde es oriundo, comprometió a quienes serían sus colaboradores en el gobierno a impulsar la “Patria milagro” que no es otra cosa que borrón y cuenta nueva, partiendo de establecer un nuevo esquema de gobierno que deje de lado las reformas sociales y se enfoque en la dinamización de la economía, brindando apoyo al empresariado.

Para generar un blindaje legal, ya sostuvo un encuentro con las Altas Cortes, ha generado pactos con congresistas del Partido de la U, Centro Democrático, Cambio Radical, liberales, conservadores y otras fuerzas políticas menores.

LÍNEAS ROJAS

Desde el planteamiento de Abelardo de la Espriella, Colombia tomará un nuevo rumbo económico y social.

Lo que no podrá hacer, es cruzar líneas rojas claras: imponer una reforma tributaria que lesione el bolsillo de la clase media y popular; terminar de entregar el sector salud a las empresas privadas y pretender echar una reversa a las políticas laborales y pensionales que impulsó el progresismo de Petro.

El presidente electo es fanfarrón, sobrador y en cierta medida irresponsable con sus anuncios. Lo que le resultará difícil será llevar a cabo cambios antipopulares justamente porque en los últimos cuatro años, los colombianos de a pie, despertaron y están dispuestos a defender sus derechos.

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Fernando Alexis Jiménez es periodista. Publica la columna “Crónicas de Macondo” en medios impresos y digitales. @CrónicasdeMacondo

 

 

 

 

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