José Sant Roz
- Volvemos a la última parte del trabajo de Vladimir Acosta, planteamiento hechos en 2004, que se convierten tan vitales en este momento: “Trascendencia de la Revolución Bolivariana”. Hace falta la guía de Vladimir en estas circunstancias, sus críticas y sus agudas observaciones. Un analista político de alto vuelo tal como lo es también Luis Britto García. Hoy como nunca hay que leer y escuchar a Luis Britto García. Nos decía Vladimir en ese trabajo: “No olviden una cosa, el objetivo claro y transparente de esta oposición venezolana es impedir que el gobierno gobierne, es impedir que el gobierno realice nada, es sabotearlo todo, oponerse a todo, porque al final, si se crea un clima de inestabilidad, descontento y frustración la gente terminará volcándose contra el gobierno, contra el poder, así sea el poder más democrático y así sea el poder más progresista del mundo”.
- Todas esas duras experiencias, la conocimos durante el período del gobierno de Chávez, pero ellas se intensificarían a niveles de horror incontenible, de manera tétrica y bestial, a lo largo de casi todo el mandato del presidente Maduro. Explicaba Vladimir: “Recuerden el ejemplo de Nicaragua, donde la política de la oposición, apoyada por el gobierno de los Estados Unidos, fue sabotearlo todo, obligar al gobierno para tomar las medidas que no quería adoptar y crear una sensación de agotamiento y cansancio de la población, que la gente dijera: “Bueno, este gobierno no es malo, este gobierno está haciendo una reforma agraria, este gobierno está llevando la educación al pueblo, pero aquí no se puede vivir por la intranquilidad y por el desasosiego; preferimos a la vieja Chamorro, una mujer de derecha, con tal de que podamos vivir con mayor tranquilidad”. Ese es uno de los problemas que este gobierno enfrenta, aunque sin embargo ha obtenido logros importantes, que apuntan todos a la construcción de una sociedad más justa, democrática, participativa, orientada a transformar una sociedad de capitalismo, capitalismo de puertos, capitalismo de compradores, en un proceso donde tenga cabida un capitalismo nacional, entendido éste como el desarrollo de una agricultura propia, una industria propia, bajo una orientación nacional, destinado a desarrollar técnica y desarrollar cuadros, desarrollar las universidades, la educación, la salud, la seguridad social, de transformar a fondo”. Y esto es exactamente lo que cree la derecha que ha logrado con la invasión del pasado 3 de enero.
- Agrega Vladimir: “Un ejemplo de eso es el logro con la empresa petrolera nacional, es el proceso que está en marcha, aunque todavía falta mucho para transformar de aquella PDVSA neocolonial hasta convertirla en una empresa verdaderamente nacional, al servicio del país. Ese es un punto fundamental. Hay un conjunto de logros en ese sentido, no puedo detenerme en ello, porque eso no es el motivo de esta exposición”. Aquí cabe decir que esa buena marcha que llevaba PDVSA la trastocó horriblemente Rafael Ramírez, quien sin duda se convirtió en un agente al servicio de los gringos, y por eso EE UU nunca le tocó un pelo. “Uno de los logros más grandes de este proceso y sin el que éste no habría tenido la claridad, la coherencia y la fuerza –sigue diciendo Vladimir – consiste es haber resucitado el pensamiento de Bolívar. Haber convertido el pensamiento de Bolívar, partiendo de lo que era para el oficialismo en los años de la Cuarta República –un pensamiento congelado, un pensamiento frío, un pensamiento de puros discursos oficiales que no representaban nada–, en una fuerza viva, en un arma para la lucha social, en un arma transformadora, en un arma para la educación popular, en un arma para el orgullo patriótico, para el rescate de la soberanía, para el orgullo de ser venezolano. Eso es algo realmente grandioso, es una de las cosas más grandes de este proceso y es y seguirá siendo un arma fundamental para transformar este país. Sin esa fuerza de cohesión y sin esa fuerza creativa este proceso no podría avanzar al ritmo al que lo ha hecho y al que va a seguir avanzando. Es algo fundamental en un país como este, en un país transculturizado, en un país colonizado por completo, donde todos nuestros valores eran despreciados, donde sólo se apreciaba lo extranjero y, particularmente, lo norteamericano, donde hasta los propios héroes de la Independencia no eran más que unas estatuas frías, expuestas por allí, donde nadie conocía nuestros propios procesos y nuestros propios valores. Insisto, esto es una de las cosas más importantes y más grandes de este cambio revolucionario. Entonces, la pregunta es si esto conforma una revolución; y la respuesta es que sí conforma un proceso revolucionario que está en construcción y seguirá construyéndose, en la medida en que aumente su fuerza, aumente su poder, en la medida en que este programa, que es la Constitución Bolivariana, se vaya realizando y en la medida en que los cambios sean profundizados”.
- Agrega Vladimir: “Creo que hay que dedicarle un agradecimiento especial a la derecha y a los medios de comunicación. Me la paso diciendo eso y creo que alguna vez el Presidente de la República debería invitar a estos bandidos, dueños de los medios de comunicación, a Miraflores, pero no para pedirles que reflexionen por piedad, no les pidan más reflexión a esos bandidos. Simplemente llévenlos a Miraflores para ponerle una medalla a cada uno, porque han sido los grandes educadores de este pueblo, a su manera golpista y conspiradora. Chávez por un lado y ellos por otro han sido los grandes educadores de este pueblo. Aquí y en el mundo entero la manipulación mediática era un problema de academias, de profesores y de comunicólogos, aquí y en todo el mundo se conoce la manipulación mediática. Pero hay que agradecerle también a la derecha, la derecha no lo sabe, pero ella misma puede ser una fuerza revolucionaria. En la medida en que se vuelve más de derecha, más agresiva, más transnacional, más mentirosa y más manipuladora, el pueblo se radicaliza, la enfrenta y cada vez le arranca más terreno y cada vez logra más avances. Una medalla para los medios y otra medalla para la derecha”.
- Concluyó Vladimir Acosta con dos observaciones importantes: “En primer lugar, algo que me parece importante: los alcances de este proceso revolucionario. Dije al comienzo que este proceso en 1998 parecía realmente una disonancia y una locura, algo absolutamente al margen y a contracorriente de todo lo que estaba pasando. Hoy no es así, hoy este proceso encarna los valores, los principios, los objetivos y los sueños de una gran parte de los pueblos latinoamericanos. Hoy este proceso es un proceso de vanguardia que tiene respaldo por todas partes, que tiene respaldo de toda América, incluso en los Estados Unidos, en Europa. No de los gobiernos por supuesto, tiene el respaldo fundamentalmente de los pueblos, que es lo que cuenta. Puede decirse que la espada de Bolívar anda por toda América Latina. Este proceso no sólo resucitó a Bolívar, sino que resucitó su espada y resucitó los programas de lucha popular de transformación democrática, de realización de verdadera democracia, que nunca la ha habido en este continente. La otra parte, la otra cara, es que este proceso tiene enemigos serios y poderosos, no sólo la oposición conspiradora, golpista y fascista o cizalla que tenemos en el país. Ojalá fuera sólo esa oposición –que no va para ningún lado–, el problema es que esa oposición tiene un apoyo muy grande y muy poderoso, particularmente apoyo del exterior, de transnacionales. Es ese poder transnacional que encarna sobre todo Estados Unidos y que no se reduce a ellos, porque HAY DEMASIADOS COBARDES, DEMASIADOS CÓMPLICES. Tal poder transnacional nunca hay que subestimarlo. Ese poder es poderoso, ese poder es fuerte, ese poder tiene una fuerza enorme y hay que enfrentarla. Por eso no podemos descansar ni un momento, por eso hay que estar constantemente alertas, para enfrentar ese poder y la forma de hacerlo es con el pueblo, no hay otra. Enfrentar ese poder con el pueblo consciente, con el pueblo dispuesto a luchar, dispuesto a lograr y extender, a toda costa, sus logros y a seguir profundizándolos. Este proceso tiene otros enemigos, que son enemigos internos y no digo internos porque estén en el país. SON ENEMIGOS INTERNOS PORQUE ESTÁN INFILTRADOS DENTRO DEL PROPIO PROCESO, Y NO ME REFIERO NI SIQUIERA INFILTRADOS EN EL SENTIDO DE TIPOS ENCAPUCHADOS Y COMO LOS ESPÍAS DE LAS COMIQUITAS. ME REFIERO A LOS INFILTRADOS EN EL SENTIDO DE QUE HAY AQUÍ ES UN RESCATE, NO SÓLO DE LA SOBERANÍA Y LA DIGNIDAD, HAY AQUÍ ES UN PAÍS QUE SE PUDRIÓ POR MUCHAS DÉCADAS Y LO QUE SON DE LOS MÍNIMOS VALORES DE HONESTIDAD, DE CONVIVENCIA SANA, DE DECENCIA EN EL COMPORTAMIENTO, DE SOLIDARIDAD Y AMISTAD. TODOS ESOS VALORES FORMAN PARTE DE ESE PROCESO. Entonces, nosotros tenemos aquí, por un lado, enemigos como la falta de claridad sobre una política cultural. Creo que una de las fallas principales de este proceso ha sido la ausencia de una política cultural coherente, no basta con que la gente del pueblo pueda entrar al Teatro Teresa Carreño –como aquella hermosa viejita que le dijo una vez a Chávez, en el Plan Robinson, «Yo aquí vine antes a barrer el piso, ahora estoy aquí, en la tribuna, porque aprendí a leer y a escribir»–. Pero no es sólo eso. Aquí se trata de un proyecto cultural porque la revolución, fundamentalmente, es cultura y cultura es todo y, de alguna manera, la cultura es el cemento y unión de cualquier proyecto”.
- “El bolivarianismo –añadió Vladimir- es un componente, pero no es el único. Esos componentes tienen que expresarse y enriquecerse con la participación popular, para que la cultura deje de ser elitesca y se convierta en una cultura múltiple, donde lo elitesco es lo que va a desaparecer siempre. El problema es que tiene que haber una cultura popular que dé y que exprese la fuerza transformadora de ese pueblo. En segundo lugar, LA IMPUNIDAD QUE NOS ESTÁ MATANDO. No puede ser que todos los días vaya gente a llorar al Canal 8 porque lo atropellaron, porque le mataron un familiar. La gente no puede entender cómo se está en un proceso de transformación y a la vez andar atropellado y pateado todos los días, con una oposición que actúa impunemente, con golpistas y tipos que llaman a dividir el país. Cuando señalo esto no me refiero a quiénes, precisamente, se quieren convertir en mártires, como parte de una estrategia. El problema es que la impunidad existe, la impunidad para los que cometen crímenes, para los que matan, para los que tiran golpes de Estado, para los que destruyen este país… y eso empieza a corroer el proceso”.
- “Otro problema es LA BUROCRACIA e ineficiencia del Estado. Verdaderamente esto es algo espantoso, que viene de ese pasado y no se puede cambiar fácilmente. Entiendo a la perfección que todos estos planes y proyectos, como la Misión Robinson, Misión Ribas, son paralelos al Estado porque es casi una forma de construir un Estado paralelo, distinto, que nos permita avanzar en la transformación. ¿Ustedes se imaginan el Ministerio de Educación encabezando la Misión Robinson?, ¿con los burócratas, con esos sindicatos adecos podridos, ustedes creen que pueda haber una Misión Robinson? Por eso hay que hacerlos al margen del Estado, de esta forma se está creando, de alguna manera, no sé si consciente o inconscientemente, un Estado paralelo que terminará absorbiendo parte del viejo Estado, para transformarlo en un Estado más dinámico, menos corrupto y menos burocrático. Finalmente, creo en la urgencia de un poder popular. Es la clave de todas las luchas, de todos los cambios y de todos los procesos. Aquí se habla mucho de participación popular, de democracia participativa y protagónica, pero hasta ahora no tenemos una democracia participativa y protagónica, salvo en algunos casos y en algunas cosas. Los venezolanos que creemos en este proceso, que creemos en que esta sociedad puede llevar a cabo este proceso, necesitamos convertirnos todos en partícipes del proceso. Cada quien en su sitio, cada quien en su universo. La participación popular, diaria, cotidiana y protagónica es la única garantía contra la corrupción, contra la ineficiencia del Estado, contra la impunidad. Esa es la única forma de profundizar este proceso y de sanearlo desde adentro. Descartar a los burócratas, descartar a los inútiles, descartar a los que no sirven para nada, y convertir esto en una verdadera actividad cotidiana. Eso es una verdadera transformación revolucionaria, y sin eso, sin profundizar en eso, este proceso tampoco podrá avanzar al ritmo que necesita. Los venezolanos patriotas, la gran mayoría de este pueblo, que apoya este proceso, está frente a grandes dificultades abriendo un camino. Estamos abriendo un camino, que es nuevo y ya no tiene vuelta atrás, porque aquí no hay regreso. Un camino que será camino en la medida en que lo hagamos camino, un camino en la medida en que vayamos transitando todos por él y vayamos dejando en él nuestras huellas. Quiero que me permitan, para concluir, citar uno viejo clásico, hermosos e inmortales versos de ese gran poeta español, ese gran republicano español que fue Antonio Machado: Caminante son tus huellas, el camino y nada más, caminante no hay caminos, se hace camino al andar, al andar se hace caminos y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar, caminante no hay caminos, sólo estelas en la mar”.