José Sant Roz
- Retomo las ideas de Vladimir Acosta, presentadas en aquel su trabajo “Trascendencia de la Revolución Bolivariana”. En él pudimos ver, las primeras debilidades de la revolución frente a las arremetidas de la derecha, cuando en todas las confrontaciones nosotros siempre poníamos los muertos y ellos salían airosos e indemnes, y con más coraje para seguir ocasionándoles más desmanes a la patria. La derecha con el descarado apoyo de todos los medios del mundo, iba persistente y decididamente tratando de minar el poder del estado, causándole inmensas pérdidas, debilitando nuestra economía e incluso nuestra voluntad, procurando desmoralizarnos en todos los terrenos: “esto es un desastre”, “aquí nada funciona”, “los chavistas son unos monos”, “el comunismo nos está matando”… Fue descubriendo esta derecha, que éramos muy lenitivos ante sus arremetidas, desde aquellos sus primeros ensayos (en los años 2001, 2002-2006), y esos ensayos fueron muy bien estudiados por el Departamento de Estado. Una vez que el imperio descubrió esa debilidad nuestra que todo lo perdonábamos, que respondíamos con muchos escrúpulos ante carácter criminal de sus actos (atentados terroristas, asesinatos a líderes revolucionarios y guarimbas,…), vieron que por ese camino podrían crear las condiciones para una intervención gringa, sin problemas y sin resistencia algunas. He ahí, cómo entonces se vino a fraguar, y se llegó, a ese 3 de enero de 2026, cuando los gringos entraron del modo más expedito y franco a Caracas, llevándose al Presidente Maduro y a su esposa Cilia Flores.
- Estas cosas, trataba de alertarlas Vladimir Acosta, y tiene mucho que ver con cierta corrupción que fue penetrando a la propia revolución bolivariana en los más altos niveles. Porque la corrupción fue yendo de la mano de esa misma lenidad que comenzó a imponerse para con los criminales y terroristas, alentados y financiados permanentemente desde Washington. Qué fue de aquellas consignas tan desafiantes ellas, de “Patria Socialismo o Muerte”, “Chávez no murió, sino que se hizo millones” ¿Eran acaso, se preguntan millones de compatriotas hoy, pura fachada? ¿O será que algo se está gestando para dar una respuesta contundente y determinante al imperialismo?
- Decía Vladimir: “La participación democrática está, fundamentalmente, de nuestro lado; pero la actitud represiva, la violencia, los atropellos, las mentiras, las manipulaciones se desarrollan del otro lado, con un apoyo mediático que es capaz de poner las cosas completamente al revés. Este es un primer elemento, que es fundamental y que va a durar, y va a continuar y hay que tratar de resolverlo por vía democrática. Porque este proceso revolucionario tiene mayoría y porque esa mayoría se arraiga, en la medida que se lleven a cabo los procesos de transformación que forman parte del programa de esta Revolución Bolivariana”.
- “El segundo elemento central –sostenía-: Un rasgo original de este proceso y más interesante, es que logró algo que difícilmente se ha logrado en otros casos. La revolución implica romper con un orden social, transformar un orden social e ir creando otro, irlo legitimando por supuesto a través de leyes, constituciones. Pero es que este es un proceso en que, sin tener el poder, logró convertir su propio programa nacional, en programa de todo el país: el proyecto de este proceso es la Constitución Bolivariana y la Carta Magna no es un programa específico, no es un programa particular de un grupo de venezolanos; es el programa obligatorio de todo el país. Hay que someterse a ese programa, porque ese programa fue aprobado en un referéndum y se constituyó en la Carta Fundamental de Venezuela”.
- Sostenía: “Esta revolución tiene por delante ir realizando ese programa, desarrollarlo en los años y en las décadas que vienen. Por supuesto, la Constitución está sujeta y debe estarlo a posibles modificaciones y perfeccionamientos, no hay duda, pero constituye un programa de transformación de este país, un programa de creación de una sociedad independiente, justa y equilibrada; donde haya menos miseria, menos injusticia, menos pobreza; donde se reconstruya la sociedad venezolana. Todo eso está contenido en la Constitución Bolivariana”.
- “De tal manera –nos seguía diciendo Vladimir Acosta – que esta revolución, este proceso revolucionario, no está en el poder, sino parcialmente y, a veces, ha retrocedido y ahora va a avanzar en los meses que vienen. Dejen que lleguen las elecciones regionales para que vean. Como tiene un programa que no es su propio programa, sino que es el programa obligatorio del país, ha obligado a esta oposición –conspiradora, derechista, entreguista– a tener que someterse bajo protesta, después que quema calles, después que intenta un golpe fascista, después que intenta paros patronales, después que destruye el país, a volver al redil, aunque sea momentáneamente, de esa Constitución. Porque esa Constitución es la ley y no sólo es ley para nosotros, sino que también es ley para ellos y esto es una de las grandes fuerzas de este proceso”.
- “El camino es un camino democrático; cuando hablo de tomar el poder no me refiero en absoluto a la construcción de un poder justamente cerrado, limitado por un sector de la población, en lo absoluto. Me refiero, justamente, a la democratización del país, a un poder que con apoyo de la población, QUE CON APOYO MAYORITARIO Y CON PARTICIPACIÓN ACTIVA, CON LUCHA PERMANENTE, VAYA CRECIENDO Y SE VAYA CONSTITUYENDO EN EL NORTE, EN EL EJE DE LAS ACTIVIDADES Y DE LAS LUCHAS SOCIALES DEL PAÍS. No se trata, por supuesto, como dicen los enemigos, de montar un poder autocrático, se trata de un poder que tiene que fortalecerse y crecer, porque representa a la mayoría de la población. La oposición tiene que entender que o sobrevive como oposición democrática (no importa de que sea de derecha o de lo que sea, pero sometida a las normas democráticas) o no tiene ninguna alternativa ni ningún camino”.
- “Hasta ahora lo que se plantea y lo que se mantiene, lo que ha hecho grande y fuerte a esta revolución –aunque también débil en muchos casos– es QUE HA SIDO POR UNA VÍA PACÍFICA, UNA VÍA DEMOCRÁTICA, UNA VÍA ABIERTA A TODO EL MUNDO, ABIERTA A UNA MAYOR participación de la ciudadanía, a convertirnos a todos en ciudadanos”.
- Y he aquí el punto crucial de sus argumentos: “PERO LA VIOLENCIA ESTÁ PRESENTE, EL FASCISMO, LA CONSPIRACIÓN, EL GOLPE DE ESTADO. LA INTRIGA NORTEAMERICANA, QUE HA HECHO FRACASAR LA EXPERIENCIA REVOLUCIONARIA EN MUCHOS PAÍSES DE AMÉRICA LATINA, SIGUE VIVA Y HAY QUE ESTAR ALERTA, HAY QUE LUCHAR DEMOCRÁTICAMENTE, hay que participar, pero también HAY QUE ESTAR ALERTA ANTE LA POSIBILIDAD DE QUE CAMINOS PACÍFICOS SEAN CERRADOS POR QUIENES QUIEREN UNA INVASIÓN DE NUESTRO PAÍS. HAY QUE ESTAR PREPARADOS PARA ELLO”.
- Y se hace una pregunta clave: ¿El proceso bolivariano es una revolución?, y entonces sostiene: “Vale la pena considerar la pregunta porque, entre otras, unas de las cosas que han dicho, sobre todo uno de esos intelectuales de izquierda, reciclados ahora como derecha, es que esto es una revolución tapa amarilla. ¡Sí, tapa amarilla! Quieren decir con eso que la participación del pueblo, evidentemente, es tapa amarilla. Eso no es el problema, eso es una imbecilidad, que no hay que tomarla ni siquiera en cuenta. La pregunta que sí nos debemos hacer en serio es hasta qué punto se puede considerar que el proceso que vivimos nosotros hoy es una revolución. Primero tenemos que definir las cosas: ¿qué es una revolución? Una revolución es un proceso que transfiere por vía pacífica o violenta –la mayoría ha sido por vía violenta, pero puede ser por vía pacífica como aquí ha sido hasta ahora, aunque con toques de violencia– el poder. Es decir, que lo transfiera de un bloque de clase a otro y que signifique progreso, que signifique avance, en el sentido de democracia y participación con justicia social, de lo contrario es una contrarrevolución. Y que signifique no sólo esa transferencia de poder, sino también la reformulación de la sociedad, en otros términos que impliquen cambios profundos. Esas referencias nos permiten preguntarnos si lo que está pasando ahora, en Venezuela, es o no una revolución. Al respecto, tengo una respuesta, tengo una lectura, tengo una interpretación. Este es un proceso revolucionario en marcha, QUE TODAVÍA NO ES TOTALMENTE UNA REVOLUCIÓN, pero va camino de serlo y lo será con la participación popular, con la lucha popular y con la democratización, cada vez más profunda, de este país. Porque aquí hay una transferencia de poder a nivel de clases sociales y de eso no hay duda. Cuando uno ve los sectores de la oligarquía venezolana peleando, chillando e incitando a derrocar este gobierno, es simplemente porque están conscientes de que perdieron ese poder que tradicionalmente tuvieron con la llamada Cuarta República, con los adecos y copeyanos. Se sienten desplazados, aunque no lo están del todo, conservan mucho poder económico, conservan mucho poder político y, sobre todo, conservan mucho poder mediático. Pero allí hay un desplazamiento de poder y también hay una transformación que se está iniciando, una transformación que se está expresando en todos los planes, proyectos, en todos los logros que ha ido adquiriendo este gobierno revolucionario contra todos los enemigos, contra todas las dificultades”.
CONTINUAREMOS CON ESTOS IMPORTANTES ANÁLISIS DE VLADIMIR ACOSTA, TAN NECESARIOS EN ESTE MOMENTO…