Por: Italo Urdaneta
Los niveles de desesperación de la extrema derecha por llegar al poder, no tiene límites. Apelan a cualquier circunstancia que les permita atacar al gobierno para provecho personal, en este caso, político, pretendiendo convencer a la opinión pública de que tienen razón en lo que dicen o denuncian.
Inmediatamente que se produjeron los dos movimientos telúricos, uno de 7.2 y el otro de 7.5, con una diferencia de 39 segundos, las redes sociales se llenaron de comentarios mal sanos, mediáticos, de gente sin escrúpulos, atacando de manera directa a la presidenta Delcy Rodríguez, y desde luego al gobierno, de ser responsables de esta inesperada tragedia.
Cómo si fueran expertos en desastres naturales, hemos vistos a supuestos líderes de esa oposición, que más que contribuir a que el país se enrumbe por la senda del progreso y la estabilización, todo el tiempo han buscado obstaculizar los planes y proyectos, que en el fondo, se han promovido en beneficio de toda la población venezolana.
Sin el menor pudor, estos pseudos líderes de la extrema derecha han puesto sus rostros frente a las cámaras para salir diciendo una sarta de improperios en contra de todos aquellos que cumplen funciones de gobierno.
Incluso, se han atrevido a decir que los edificios y la mayoría de las viviendas que se derrumbaron fueron las construidas por el gobierno, cuando eso no es cierto. Por el contrario fueron los grandes complejos habitacionales levantados por el sector privado los que más sufrieron las embestidas, imposible de evitar, de los terribles terremotos.
La idea de esta nueva entrega, no es insultar a nadie, por el contrario deseamos que el contenido de este escrito llame a la reflexión a todos aquellos que desean jugar con el dolor ajeno, sobre todo, con la inmensa pena que están viviendo las familias que verdaderamente han resultado afectadas por los dos sismos que han sumido al país en un verdadero momento de dolor, trauma y luto.
Para no caer en errores, más si es un tema tan delicado, nos hemos apoyado en algunas investigaciones que indican lo que deben hacer los verdaderos especialistas en rescate, cuando ocurren situaciones como las que estamos viviendo.
Antes nos toca recordar que estos sabios de la oposición han dicho de todo en sus escritos, como por ejemplo, que la ayuda del gobierno llegó tarde, que se presentaron con las manos vacías, sin equipos, sin herramientas, y sin un verdadero plan que permitiera rescatar a las mayoría de las víctimas, aún con vida, dentro de los escombros.
Veamos entonces lo que dicen los verdaderos expertos en estos menesteres.
Las operaciones de rescate tras un terremoto, conocidas técnicamente como Búsqueda y Rescate en Estructuras Colapsadas (BREC o USAR por sus siglas en inglés), son procesos altamente especializados y estructurados. Su objetivo principal no es solo salvar vidas, sino hacerlo sin comprometer la seguridad de las víctimas adicionales o de los propios rescatistas.
Las técnicas principales y la razón crítica detrás de su estricto cumplimiento, son las siguientes:
Fases de la Operación de Rescate…
El trabajo de los equipos de respuesta profesional no es caótico; sigue un protocolo internacional (como el de los grupos INSARAG de la ONU) que se divide en fases.
Evaluación y Reconocimiento…
Se evalúa la estabilidad de la estructura. Se utilizan sensores acústicos, cámaras telescópicas y perros de búsqueda para localizar víctimas sin necesidad de mover escombros pesados innecesariamente.
Búsqueda y Localización…
Se realiza un «marcaje» del área. Los rescatistas marcan las paredes externas con un sistema de símbolos estándar para indicar si la estructura ha sido revisada, si hay personas atrapadas o si es peligroso entrar.
Acceso y Extricación…
Es la técnica de crear un camino seguro hacia la víctima. Se emplean métodos de apuntalamiento (soportes de madera o metal para evitar que el techo colapse más), corte de materiales (sierras, cortadoras de plasma) y remoción manual de escombros para evitar vibraciones.
Estabilización y Rescate…
Una vez alcanzada la víctima, se le brinda soporte vital básico antes de extraerla, especialmente para prevenir el «síndrome de aplastamiento» (acumulación de toxinas en extremidades atrapadas que, al liberarse bruscamente, pueden causar un paro cardíaco).
¿Por qué se deben respetar estrictamente estos protocolos?
El respeto a estas normas no es una cuestión de burocracia, sino de supervivencia pura por las siguientes razones:
Evitar el «Colapso Secundario»…
Una estructura dañada es un sistema inestable. La ‘remoción inadecuada’ de un escombro puede alterar el equilibrio de toda la edificación y provocar un derrumbe sobre las personas que están intentando ayudar.
El peligro de las réplicas…
Los protocolos obligan a monitorear constantemente la estructura. Si un rescatista no sigue el plan de evacuación ante una réplica, queda atrapado junto con la víctima, convirtiéndose en una víctima más que requiere ser rescatada, lo que consume recursos críticos.
Efectividad del tiempo…
El «tiempo de oro» tras un desastre es limitado. Seguir técnicas estandarizadas permite que diferentes grupos (incluso de distintos países) trabajen bajo un mismo lenguaje y sistema, maximizando la eficiencia y evitando duplicar esfuerzos en zonas ya revisadas.
Prevención de lesiones fatales…
El uso de herramientas y técnicas de inmovilización evita que, al sacar a una víctima, se causen lesiones medulares o hemorragias internas que podrían ser mortales.
Nota importante: En los primeros minutos, la ayuda suele provenir de civiles. La recomendación oficial es no intentar mover escombros pesados ni entrar en edificios colapsados si no tienes el equipo y la capacitación, ya que el riesgo de provocar una mayor inestabilidad es extremadamente alto. La mejor ayuda inmediata es reportar la ubicación exacta a las autoridades y mantenerse en un área segura.
¿Por qué se ordena el acordonamiento del área y un silencio absoluto?
La restricción al aérea de desastre y la exigencia de silencio absoluto durante las operaciones de búsqueda y rescate son componentes críticos de la fase de localización (conocida técnicamente como búsqueda técnica). Aunque parezcan medidas extremas, tienen una justificación científica y táctica muy precisa.
¿Por qué el silencio..?
El silencio total es necesario para realizar la «Búsqueda Acústica», que es una de las técnicas más efectivas y menos invasivas para detectar sobrevivientes.
Detección de señales sutiles…
Una persona atrapada bajo toneladas de escombros rara vez puede gritar con fuerza. Sus señales de vida suelen ser golpes leves contra una tubería metálica, un rasguño en una pared de concreto o un gemido tenue. Estos sonidos son imperceptibles en un entorno con ruido ambiental (maquinaria, voces, tráfico o incluso viento).
Aislamiento de la frecuencia humana…
Los rescatistas usan sensores acústicos (geófonos) y micrófonos sísmicos de alta sensibilidad. El equipo de escucha necesita un entorno «limpio» de ruido electromagnético y sonoro para distinguir el patrón rítmico de un golpe humano (que suele ser constante, como un código o un patrón de socorro) del ruido de fondo causado por el asentamiento natural de los escombros o la actividad mecánica.
El Protocolo de «Paro Total»…
Cuando el equipo de mando ordena silencio, toda actividad se detiene, incluyendo motores de vehículos, herramientas eléctricas y conversaciones. Se establece una zona de exclusión donde el nivel de decibeles debe ser cercano a cero para que los rescatistas puedan concentrarse exclusivamente en el monitoreo acústico.
¿Por qué se acordonan las áreas?
El acordonamiento (o establecimiento de perímetros de seguridad) no es solo para mantener el orden, sino para garantizar la viabilidad técnica y la seguridad de todos.
Reducción de la vibración…
El movimiento humano alrededor de un edificio inestable genera vibraciones a través del suelo y la estructura. Estas microvibraciones pueden desplazar escombros que ya estaban en equilibrio precario o alterar la lectura de los equipos de alta precisión.
Prevención de contaminación de escena…
En las fases iniciales, es vital que no se altere el área de búsqueda. Si personas ajenas entran, pueden mover objetos, cubrir huecos de ventilación por donde las víctimas podrían estar respirando, o activar accidentalmente mecanismos que causen colapsos secundarios.
Gestión del riesgo de colapso…
El área acordonada suele incluir una «zona roja» (donde el edificio puede caer en cualquier momento) y una «zona amarilla» (área de trabajo logístico). El acordonamiento protege a los civiles de los riesgos de colapsos inesperados o de las herramientas pesadas que se están moviendo, evitando que el personal de rescate tenga que desviar su atención de la víctima para cuidar a los transeúntes.
Optimización del flujo de mando…
Un sitio de desastre es extremadamente caótico. Al acordonar, se asegura que solo el personal entrenado tome decisiones, evitando que la presión emocional de los familiares o voluntarios sin capacitación interfiera con los protocolos que deben seguirse para garantizar un rescate exitoso.
En resumen, el silencio y el acordonamiento son herramientas de trabajo. El silencio permite «escuchar» la vida a través de los escombros, mientras que el acordonamiento crea el entorno de estabilidad física y psicológica necesario para ejecutar un rescate técnico sin añadir más víctimas al evento.
Si bien, a través de este escrito se han expuestos las técnicas que deben prevalecer para comenzar acciones de rescate, no podemos obviar que EEUU, Japón y México, son los países con mayores técnicas, debido a sus constantes experiencias con sismos que han tenido que enfrentar.
Las víctimas que han generado estos terremotos, a lo largo de la historia, no han podido evitarse, pues la naturaleza actúa sin previo aviso y en momentos tan imprevisibles y difíciles es imposible que no hayan decesos que lamentar. Todo lo demás que se diga fuera de este contexto es inválido y no tiene sentido, o en todo caso son narrativas mediáticas con miras a defender tendencias políticas o personales.