José Sant Roz
- Otro terremoto (JUNIO -2026), encontrándonos nuevamente colonizados: Caracas destruida, el imperio amenazante, las hordas enloquecidas de los nuevos realistas pidiendo a Dios castigo por habernos rebelado contra el poder dominante. El odio frenético, incontenible, enfermizo y delirante, rabioso, de los opositores al chavismo alcanzando niveles catatónicos. Andan echando babas venenosas y volcánicas en sus escritos por las redes, quieren más muertes, aniquilación total de todos los chavistas, devastación total, inclementemente delirantes. Los templos se llenan de falsos cristianos que desean la muerte (¡fariseos e hipócritas!) de los que no piensan como ellos. Rezan y maldicen, rezan y maldicen…
- Pero hermanos de la patria: No es hora de llorar, ni mucho menos de acobardarnos, de postrarnos… es hora de valor y de coraje. Es hora de meditación profunda. Es hora también de prepararse para nuevos y terribles combates. Esto que vivimos es parte de una lucha muy larga, después de haber padecido golpes de estado, paros petroleros, guerras económicas, guarimbas, bloqueos, asedios, pandemias, atentados e invasiones. Debemos estar curtidos y seguir curtiéndonos. Voy a citar un párrafo demoledor de Rufino Blanco Fombona: “¿Cuál fue el propósito de Bolívar? Realizar una obra ¿Qué obra era esa? Completar el equilibrio del mundo… Acomete Bolívar su empresa con ardor y nada lo detiene hasta cumplirla. Nada. Ni las mujeres, que tanto le gustan; ni la aclamación lisonjera de las capitales, en las que no permanece… Nada en efecto lo detiene. Nada, ni en los Andes, ni los desiertos, ni los caudalosos ríos del Trópico, ni los Océanos que se cruzan… Nada, ni los monstruos de la guerra a muerte; ni la opinión del país, contraria a la independencia; ni la testarudez heroica de los montañeses de Pasto, que preferían suicidarse a servir a la patria, ni la barbarie de los llaneros venezolanos que servían a Fernando VII y a Boves; ni la superstición ni el fanatismo de las masas, ni la catástrofe del terremoto de 1812”.
- Nada lo detiene, sigue diciendo Blanco Fombona: “Ni la acusación de sus adversarios, ni la traición de sus colaboradores, desde Santander (vicepresidente Colombia) hasta Torre-Tagle (presidente de Perú). Nada. Ni la emulación platónica de San Martín, ni la de Rivadavia ni la repugnante de Riva-Agüero, ni la insumisión de sus más heroicos y populares tenientes, desde Piar hasta Mariño y desde Córdoba hasta Páez. Nada, ni la pobreza, ni la ignorancia, ni la enfermedad, ni la muerte, ni la superstición, ni la naturaleza ni la adversidad. Nada… Ha pasado por encima de todo. Con la sonrisa en los labios, o con las lágrimas o la imprecación en los labios, pero ha pasado. Todo se ha opuesto a su designio: él ha triunfado de todo. De la guerra extranjera, de la guerra civil, de la guerra social. De todo. También se ha dicho esto: que sólo él después de Dios, ha creado de la NADA”. ¿Y puede entonces, venir a creerse que tal como estamos en este momento, no es posible hacer NADA?
- Nos recuerda Indalecio Liévano Aguirre que el día 26 de marzo, Jueves Santo como el famoso 19 de abril, un tremendo temblor de tierra sacudió las ciudades de Caracas, La Guaira, San Felipe, Barquisimeto y Mérida. “El día del terremoto —cuenta Bolívar—, yo llegué corriendo hasta aquí (la Plaza de San Jacinto) en mangas de camisa porque acababa de dormir la siesta; por cierto que no encontré otra cosa que un lamentable hacinamiento de ruinas (…). En el acto me puse a la obra de salvar víctimas, encaramándome sobre los escombros y gateando en dirección a los sitios de donde salían quejidos o voces de auxilio. Me hallaba en esta tarea, cuando di de manos a boca con el furibundo españolizante José Domingo Díaz, el que no hace más que verme y echarse a comentar con su acostumbrada sorna: — ¿Qué tal, Bolívar? Parece que la Naturaleza se pone del lado de los españoles (…). —SI SE OPONE LA NATURALEZA, LUCHAREMOS CONTRA ELLA Y LA HAREMOS QUE NOS OBEDEZCA (…) —le respondí iracundo.
- José Domingo Díaz era un mulato, un horrible seguidor de los realistas, quien sin duda irónicamente quería escuchar la lengua de Bolívar hablándole de que el terremoto ocurría por castigo de Dios al estar rebelándose los criollos contra los españoles. Hoy tenemos millones José Domingo Díaz. Fue gracias a José Domingo Díaz que se conoció la célebre frase de Bolívar: «Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca», cuando el terremoto de 1812, palabras que el mismo José Domingo Díaz calificó de «impías y blasfemas», para acusar a Bolívar de herejía y ateísmo en su larga lucha ideológica contra los independentistas. Bolívar, indignado le pidió «… que regresara al África».
- Aquel terremoto ocurrió el 26 de marzo de 1812 y para peores señales telúricas, ocurrió un Jueves Santo. Los patriotas en aquel momento se encontraban planificando una campaña contra la provincia de Guayana, aún dominada por el imperio capitalista español, a la vez que prepararse para contener la ofensiva enemiga que se desplazaba desde el oeste. Pero entonces contábamos con patriotas, Bolívar todavía no era conocido como el gran hombre que pronto conoceríamos. Hoy seguramente debe encontrarse otro Bolívar en algún lugar de Venezuela, y seguramente pronto lo conoceremos. ¿Hoy con quién contamos?
- Aquel terremoto de 1812, fue de 6.2 y duró 26 segundos, éstos del pasado 24 de junio fueron, el primero de 7.2, seguido de otro de 7.5 El de 1812 comenzó a las 4:05 de la tarde y el del pasado 24 de junio, la primera remezón fue a las 6:04 de la tarde a 23 kilómetros de la ciudad de San Felipe, Yaracuy, a una profundidad de 20.3 kilómetros y con una magnitud de 7,2. El segundo con una magnitud de 7,5, 39 segundos después, a 28 kilómetros al sureste de la localidad venezolana de Yumare, y a una profundidad de 10 kilómetros. La duración total estimada del movimiento telúrico fue de unos 3 minutos aproximadamente.
- En el de 1812 los grupos de sobrevivientes corrieron a la calle a suplicar de rodillas a cielo que no los castigara más, mientras otros removían escombros para rescatar a los familiares y amigos que gemían pidiendo ayuda. Cuéntase, que las mujeres pudientes, empezaron a cambiar sus vestidos elegantes por trajes humildes en señal de penitencia. Mientras que los hombres pudientes “dejaron sus trajes de gala para hacer procesiones usando únicamente una ancha correa, con los pies descalzos, sus barbas sin afeitar, en sus cuellos una cuerda sujetando una gran piedra y en sus espaldas cruces de madera. Iban a los cerros cercanos a las ciudades a implorar, hambrientos, clemencia divina y a besar reliquias de los santos”.
- Hoy están entrando los gringos para planificar el plan que probaron en Haití, con un terremoto y fue 7.0, el cual dejó en 2010 al país totalmente devastado. Este terremoto dejó más de 200.000 muertos en Haití, y la repuesta de Estados Unidos fue profundizar el desastre con la denominada Operation Unified Response, liderada por la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) y el Comando Sur de EE.UU.. En esa ocasión se desplegaron más de 20.000 efectivos militares y civiles para control de la población, entrega de ayuda y evacuaciones.