El venezolano que ame a la patria, tiene que escuchar el último mensaje del ministro de la defensa, Gustavo González López

Mi palabra

“En este mundo se puede perdonar todo,

menos que se perdonen ciertas cosas”

Jaume Perich

Fue un comediante y dibujante español

Por: Narciso Torrealba

El imperialismo, como dice un viejo refrán venezolano, no tiene paz con la miseria y cualquier oportunidad la aprovecha para clavarle sus garras a cualquier país, que posea alguna riqueza natural, y si es petróleo, mayor es la ambición y el descaro y si se consigue alabarderos al estilo de María Corina, por supuesto que se le facilita cualquier operación, hasta llegar a una invasión, así sea de manera relámpago, como la del 3 de enero, con los hechos ampliamente conocidos. Desde el inicio de su primer gobierno, Trump, demostró de lo que era capaz y además empezaron aparecer los reconocidos y sin ninguna vergüenza los arrastrados traidores haciendo fila, como alistándose para ingresar a un ejército mercenario.

El periodo de la pandemia del Covid-19, fue abriendo brechas y creando serios problemas en el país y el gobierno de los Estados Unidos, lejos de prestar la colaboración para aminorar el número de muertos, por el contrario fue creando grandes y graves obstáculos para impedir la llegada de los medicamentos para combatir el virus, todo esto lo aprovechó la arrogante y desenfrenada opositora María Corina Machado, para desplegar su ambición de poder y lejos de oponerse a la criminal acción del mandatario estadounidense, por momentos se mantuvo callada, y al final no aportó una sola solución al serio problema de salud dejado por el Covid-19.

En pleno periodo de la pandemia, el cual dejó serias y visibles secuelas, empezaron aparecer las marionetas de Trump, con su cara muy lavada y entre ellos, el Juan Guaidó, quien se proclamó el presidente encargado, para pasar un periodo de 4 años en un eterno vagar por varios países, haciendo el papel encomendado por el mandatario estadounidense y por momentos muy mimado como un niño de kínder, pero era tan evidente la ridiculez de este autoproclamado, que al final fue a parar a las querencias naturales de los traidores y renegados de la patria: Estados Unidos, pero ya había hecho el daño y fue precisamente en el periodo de la pandemia.

Ahora, Trump, arremete contra el país, en una clara demostración de buscar a toda costa el petróleo, pero además algunos recursos naturales, el cual necesitan y son utilizados en la industria tecnológica de los Estados Unidos, como es el Coltán, pero además el oro y la gran riqueza acuífera. Todo esto desenmascara las pretensiones del mandatario gringo, de querer apoderarse de estos recursos buscando a quien acusar de ser el culpable de un grave problema en su propio país, como es el consumo de droga, el cual arropa a un porcentaje muy elevado de la población y sobre todo joven.

Todo el que calle, antes una realidad vergonzosa y criminal por parte del gobierno de los Estados Unidos, contra el gobierno de Venezuela, al querer arrebatarle los recursos naturales, hasta llegar atacar a indefensos pescadores con la justificación de ser traficantes de estupefacientes sin ninguna prueba; mientras que por el lado contrario llueven las acusaciones por los atropellos cometidos y el desquiciado de Trump, ha agarrado a manera de burla las denuncias, es un traidor a la patria. A pesar de este momento aciago, han empezado a soplar vientos de resistencia antes las bravuconadas de Trump, y el silencio cómplice de la premiada por el Nobel de la Paz, algo tan inmerecido, que salió corriendo a llevárselo al que quiere convertir a Venezuela, en el estado 51 de los Estados Unidos.

La última voz de aliento sale del ministro de la defensa de Venezuela, Gustavo González López, quien en un acto de condecoración de más de 240 oficiales por sus 30 años de servicio en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), los exaltó, hasta señalarlos como los custodios de la doctrina y del legado del comandante Hugo Chávez. Pero además expresó de manera tajante: “Lo que no es negociable, lo que es inflexible, lo que no muta son nuestras raíces de independencia, nuestro pensamiento militar bolivariano y nuestras ideas de soberanía y de protección a la patria y al pueblo” Esto nos demuestra que no todo está perdido y lo sembrado por el Libertador Simón Bolívar y el comandante Chávez, está floreciendo en la conciencia de nuestro pueblo.

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