Mientras en los barrios residenciales la candidata Keiko Fujimori gana con amplitud, en las zonas populares de la capital Roberto Sánchez marca las preferencias.

En un país dividido en dos, en los barrios residenciales de Lima, la candidata de la derecha, Keiko Fujimori, gana con amplitud. El izquierdistaRoberto Sánchez, que tiene su bastión electoral en las zonas andinasdonde saca amplia ventaja, reduce esa distancia en las zonas populares de la capital. PáginaI12 recorrió algunos centros de votación en Lima.
“Voto por Keiko porque estoy en contra del comunismo”, nos señaló Araceli, estudiante universitaria, cuando entraba a su mesa de votación en un barrio acomodado de la capital. Una masiva campaña de miedo contra Sánchez apelando al comunismo ha estado en el centro de esta campaña. En ese local de votación, el apoyo a la candidata de la derecha era abrumadoramente mayoritario. “Keiko es la mejor opción, nos va a traer orden”, declaró una señora que salía de votar.
En una zona popular, las opiniones estaban más divididas. “He votado por Sánchez porque considero que es lo mejor frente a Keiko, que es un desastre y que ha traído una destrucción al Perú. Ella es el mal mayor que hay que evitar”, nos reveló Gladys, vendedora en un mercado. “Con Sánchez tenemos esperanza de que algo cambie, que regrese el gobierno del pueblo que sacaron cuando metieron preso a Castillo”, nos dijo Javier, obrero de construcción. Daniel, vigilante en una galería comercial, nos dice que acaba de votar por el fujimorismo. “Mi voto ha sido por Keiko, porque hay que darle una oportunidad, porque los comunistas no han dejado nada bueno en el mundo”. Jorge, vendedor en una tienda, también votó por Keiko. “Creo que con Keiko habrá más orden, más inversión privada”, dijo, a su salida del local de votación.
Los dos candidatos a la presidencia comenzaron el día temprano con el tradicional desayuno electoral. Roberto Sánchez lo hizo en la casa de sus padres, en la provincia de Huaral, 140 kilómetros al norte de Lima. Keiko Fujimori eligió el local de una asociación en el popular distrito de San Juan de Lurigancho, en la periferia de Lima, al este de la ciudad, el más poblado de la capital con más de un millón de habitantes.
Antes del desayuno en la casa de sus padres, en un popular barrio de Huaral, Sánchez fue a misa. El candidato, que vive en Lima, pasó la noche anterior a las elecciones en casa de sus padres. En la pequeña vivienda se instaló para el desayuno una mesa frente a los periodistas que cubrían el evento. Sánchez estuvo acompañado en la mesa por su esposa, sus dos pequeñas hijas, sus padres y otros familiares. Dio breves declaraciones.
“Agradezco el acompañamiento de mi barrio. En esta casa nací y me crié. Acá estoy pleno, con mi gente, con mi familia. Exhortamos a los peruanos y peruanas a que cumplan su compromiso con la democracia ejerciendo un voto de conciencia, democrático, de amor a nuestra patria, con la mayor esperanza para un Perú con cero discriminación, cero pobreza y con mucha democracia y justicia”, señaló. Dijo que este domingo de elecciones era “el día de la dignidad, de la democracia, de la resistencia” y pidió votar “para afianzar el único camino posible para el Perú: la democracia, el desarrollo, la lucha contra la pobreza”.
Al salir de la casa para subir a su vehículo para ir a Lima, un trayecto de poco más de dos horas, fue aplaudido por los vecinos. “Agradezco la acogida y acompañamiento de mi barrio. Este es el barrio donde he nacido. Estamos felices y contentos. Vamos con la esperanza de hacer más fuerte nuestra patria”, dijo antes de subir a su vehículo para ir a votar a Lima. Llegó a votar poco después del mediodía. A esa hora su rival ya lo había hecho. Entró al colegio donde le tocaba sufragar acompañado de su esposa. En la mano llevaba el sombrero que ha sido símbolo de su campaña. Posó para los fotógrafos, hizo la V de la victoria y después levantó el puño.
A su salida del local de votación, volvió a hacer un llamado a “un voto responsable para rescatar el Perú, la democracia” y demandó que se respete “el voto libre”. “Tenemos bastante esperanza, sentimos que hay una mayoría social que quiere democracia, justicia social; nosotros estamos en ese camino”, declaró. “Democracia, democracia y más democracia” fueron sus últimas palabras antes de abandonar el lugar.
En el desayuno organizado por su equipo de campaña, Keiko Fujimori estuvo flanqueada por sus dos hijas. A la mesa se sumaron mujeres de la olla común que atiende la alimentación de la población del barrio, que funciona en el local donde se desarrolló el desayuno. Este ha sido el cuarto desayuno electoral de Keiko Fujimori como candidata. En los tres anteriores terminó el día con una derrota electoral. El desayuno comenzó con una oración hecha por una de las dirigentes del barrio.
Luego de la oración habló Keiko. “Muchísimas gracias a todos los vecinos. Para nosotros es motivo de mucha alegría estar aquí. Estos momentos son trascendentales para nuestro país. Les pedimos a todos los ciudadanos que acudan a votar; es muy importante, cada voto cuenta. Hoy celebramos el Día de la Bandera; es un día muy simbólico que tiene que ver con el rumbo de nuestro país”, dijo la candidata. “Nuestro compromiso es para trabajar siempre por la unidad de todos los peruanos”, agregó, una frase que colisiona con lo que ha sido su trayectoria política. Terminó diciendo que tenía “fe y esperanza”.
Del desayuno, la candidata se dirigió a su vivienda, en un barrio residencial. Minutos después salió a votar, en un colegio cerca de su casa. Su ingreso al local de votación fue en medio de un tumultuoso desorden. En una zona acomodada de la capital, bastión de la derecha, fue aplaudida.