El senador derechista encabezó la Marcha por Jesús en São Paulo para consolidar el respaldo religioso de cara a las elecciones presidenciales de octubre. El voto evangélico representa una fuerza determinante en Brasil, donde esta fe agrupa al 27% de los ciudadano.

El candidato ultraderechista estuvo acompañado por el gobernador del estado de São Paulo, Tarcísio de Freitas, y el alcalde de la ciudad, Ricardo Nunes. Foto: Redes sociales
El senador derechista Flávio Bolsonaro participó este jueves 4 de junio de la multitudinaria «Marcha por Jesús» en São Paulo, con el objetivo de capitalizar el voto evangélico frente a las próximas elecciones presidenciales de Brasil, que se celebrarán el 4 de octubre.
La masiva movilización religiosa en São Paulo contó con la participación activa del gobernador de ese estado, Tarcísio de Freitas, y el alcalde local, Ricardo Nunes. Ambos dirigentes derechistas acompañaron a Flávio Bolsonaro para capitalizar políticamente el festejo ante la ausencia física de Lula da Silva.
El sector bolsonarista usó su cercanía con el liderazgo de las iglesias evangélicas, con el objetivo de retener el 70% de respaldo electoral que obtuvo de ese sector en los comicios del año 2022.
Estive na 34ª Marcha para Jesus, em São Paulo. E, representando o presidente Luiz Inácio Lula da Silva @LulaOficial , marquei presença nesta, que é a minha quarta edição. Ao lado do apóstolo Estevam Hernandes, acompanhei a ligação e as palavras que o presidente fez questão de… pic.twitter.com/WlAbzVrNaP— Jorge Messias (@jorgemessiasagu) June 4, 2026
El voto evangélico representa una fuerza determinante en Brasil, donde esta fe agrupa al 27% de los ciudadanos frente al 57% de confesión católica. Datos del censo oficial revelan que las iglesias protestantes crecieron 5.2% entre los años 2010 y 2022, consolidando una tendencia de crecimiento sostenido.
El senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, que no participó en ediciones anteriores de la marcha evangélica, busca capturar este caudal para disputar las próximas elecciones presidenciales del mes de octubre. Sin embargo, aseguró que estaba allí no como candidato, sino «como cristiano».l
Durante el recorrido, el legislador conservador subió a la carroza principal y afirmó que la nación suramericana atraviesa una intensa disputa espiritual. «Vamos a rezar por nuestro Brasil, esta guerra es espiritual, es la mayor respuesta que podemos dar al mal que será expulsado del Gobierno de Brasil este año», señaló Flávio Bolsonaro.
No obstante, sectores de la propia congregación manifestaron su desacuerdo con la politización de los púlpitos y el uso de la fe para orientar el sufragio. La ciudadana Francislane dos Santos declaró que la religión debe mantenerse neutral y desvinculada por completo de la contienda partidista.
El presidente Lula da Silva no participó del evento, pero en su lugar fue el ministro abogado del Estado, Jorge Messias, abiertamente evangélico. «Lula me envió aquí y me pidió algunas cosas, me pidió llevar el amor, la palabra del amor y de la comunión, y me dijo que este no es un lugar para hacer mítines», refirió el funcionario.
En el proceso electoral anterior, sectores conservadores acusaron falsamente al actual presidente de planificar el cierre de iglesias. Lula da Silva desmintió de manera de reiterada tales difamaciones promovidas para restarle apoyo popular.
La «Marcha para Jesús» se celebra anualmente en varias capitales brasileñas y congrega a cientos de miles de evangélicos, un electorado de tendencia mayoritariamente conservadora que se ha vuelto clave en los últimos años por su crecimiento exponencial.