CUATRO DE JUNIO DE 1830

Guillermo Táriba

Abri-2024

“¡Santo Dios…

Se ha derramado la sangre de Abel…!”

Simón Bolívar

A modo de excusable introducción.- La expresión de este epígrafe inicial, es una dolorosa, cansada, obstinada protesta, salida desde lo más recóndito del espíritu del Grande Simón Bolívar. Una queja la cual a través de su alma, ya convencida, le anuncia el cese definitivo de sus sueños desinteresados de la libertad; pues, si en ese momento no existió la buena intención en pro de las naciones del continente américo-mestizo, asediado…, ya jugaban un papel exacto, las quintas columnas, de la acechante ambición, aprovechadora a través de escondidas y secretas sectas, como la masonería; o, logias masónicas -para el momento histórico-, designadas en cada zona del continente americano, que destapaban la verdadera ambición e interés de la posesión de europa, en la América mestiza, que después se demostró, que solamente, la segunda invasión, llevada de la mano de ingleses y franceses, también fue equivocada, pues, el grueso de la riqueza, no estaba en la zona americana del norte, no se lo imaginaron: era en el sur…”más abajito”… Desde 1620, a 1820…se consumieron dos siglos; entretenidos en asesinar y traicionar los acuerdos con los originales aborígenes, estos invasores, un poco tarde se dieron cuenta que deberían dominar, quitando a los españoles del medio, pues en esa parte del norte extremo, no había nada que robarse y llevarlo a europa. Un salto al vacío fue el resultado: no era allí donde deberían estar. Pero, el clima de sus cuatro estaciones, les era familiar; sólo tendrían que salir del mestizaje indígena, como lo hicieron, sin contemplaciones y desde allí, dominar al sub continente sureño, asediado por la avaricia, que se instaló en el siglo XVII, por Massachusetts, con el nombre, de: Nueva Inglaterra, entre ellas lo que es hoy: Boston, integrante de las trece provincias, que se extendían hasta el sur, que colindaba con el Caribe, bajo un pretexto de: la persecución religiosa, en la que se envolvieron para causar lástima y conseguir apoyo. Ellos, Inglaterra y Francia, sí tenían un plan escondido… Así, engañaron a la zona norte, en vista de la debacle española, que desde el arribo casual, en 1492, hasta, 1498, en sucesivas y fortuitas carambolas, por un momento se adueñaron, sin preparación, menos planificación… Esta invasión programada del norte, tiene una relación con nuestra historia, pues, El Libertador Bolívar, también la combatió desde 1815, con su Carta de Jamaica, del 06 de septiembre del mismo año, hasta su muerte… Ante terrible y fatídica noticia, del asesinato de Sucre y, en su internalidad, da por terminado todo… El derrumbe es inevitable, de manos de la falsedad, hipocresía, el interés personal, grupal, la incapacidad, la corrupción, el derroche… Y, “el me río para que me crean; y, el que venga atrás que arree”… La codicia une a dos enemigos de siempre, Inglaterra y Francia y deciden adueñarse de América, bajo la figura solapada de: posesión europea de ultramar, usurpando y tomando con repudiable intención, tragi-cómica, dos grandes extensiones de tierras, que denominaron: Canadá, Estados Unidos, para arremeter, luego, contra el sur del continente, apoderarse de esa inmensidad territorial y así, ocupar como amos y señores, evitando la redención, reivindicación social, independencia, autonomía, respeto por un hermoso, extenso, sorpresivo, maravilloso, riquísimo e ignoto territorio. No pudo el Gran Simón Bolívar, con todo su esfuerzo, dedicación y ejemplo, pues desde el principio se lo llevó la traición, inculcada, por los primeros incapaces que llegaron y sembraron, como normal amedrentador, la sumisión a la muerte, que trajo el poder opresor monárquico, por mampuesto. Esa misma condición, dio cuenta del mejor de sus discípulos del método bolivariano-robinsoniano de la libertad, el civismo y el amor propio: El Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, fiel, inteligente seguidor de su ya cansado anhelo, esquivando, finteando a los ambiciosos enemigos del buen hacer… Bolívar, adolorido en su alma, emite callado su aullido de lobo herido, atado a un cepo, privado del más ansiado anhelo: “La Libertad”, la de un pueblo, de un continente sin malicia y le pintaron en su paisaje Caribe, la amarga, la maledicente avaricia, arrastrada por la incapacitada envidia… Esta palabra del latín, es un vicio que corroe las posiciones humanas, que lleva a la rivalidad, prepara el dolo, el crimen y aborrecer todo, por la obtención a priori, sin importar nada, menos la moral, promociona la agresión al respeto por los merecimientos y justas posiciones. Todo, herencia quejumbrosa, vergonzosa, íbero-europea que hizo nido en nuestro americano suelo, por el atrevimiento, ignorancia de un irresponsable estafador, que fingió ser un gran marino y con ello engañó a la corona española inepta, al mundo; aún hoy, ese pirata, que fue llamado almirante; y, que tal vez, sin conocer correctamente el Sextante, instrumento lector y medidor de ángulos y distancias del círculo, le dio la espalda a su norte, que era en un principio, para él, el este; ese error, de ciento ochenta grados, (180°), le costó a la hermosa e impoluta América mestiza, su primeros tres cientos, (300) años de tragedias, masacres, indolencias, codicia, incultura; todo embutido con repulsión, ruindad, con la complicidad más descarada de los sistemas tirano-monárquicos, esclavistas, inhumanos, ambiciosos, amparados en míticas, fanáticas religiones, como cuña atemorizadora. En este caso la religión católica y su “santa inquisición”, que volcaron con desprecio, sobre los discriminados seres humanos, que consideraron: entes de animal, y sobre ellos derramaron sus castigos tocados de sadismo, sus lecciones de desmembramientos a seres puros como nuestros originales, que se defendían de una agresión que ellos conocieron por primera vez y se hizo costumbre, pues se la indujeron porque sí, ajuro , como mandato de un dios que jamás nadie en este mundo lo ha visto, menos sentirlo para bien, nada más que en la crueldad de sus arbitrarios designios, que trajeron los miserables representantes de él, en la tierra…dicen ellos. ¿Es posible, semejante barbaridad? ¿Es humana, aceptable, atar a un ser humano de brazos y piernas a cuatro caballos, uno para cada miembro, para usarlo como castigo ejemplar? Eso amedrentó a civilizaciones de la época; de norte a sur, como: Aztecas, Mayas, Chibchas, Arawacos, Caribes, Incas y muchas otras valiosas comunidades originarias de esta hermosa América… Culturas diferentes a la europea, pero respetables. Sin embargo, dieron al traste con la sabia devoción natural de nuestros originarios ancestros, dueños absolutos del continente americano: su respeto por la familia, la tierra y sus elementos…

Este acento, de inicio atrevido, no es un erigido monolito, una condición sobre una buena edificación, no es encabezamiento de una obra; no pretende asirse a la fuerza: Fue escogida desde el alma, como expresión sentida, por amor a la tierra nuestra; a la patria americana y, a quien la expresó en su momento, exacto, oportuno por la desaparición de los sueños de una América; la de naturales, hombres, mujeres, dueños, no del repugnante vómito europeo español, inmisericorde invasor. Un mes después del acontecimiento que enlutó a todo el continente occidental, todo, incluyendo la indiferente américa europea, Canadá, Estados unidos, que, por siempre ha sido enemiga de la América Mestiza. No me salvaré de las centenas de opiniones contrarias, que a sabiendas, se ha aceptado como normal, tal procedimiento; y, estos insulsos seguidores de la inquisición, por el contrario, agradecerán el sadismo aplicado, la sangre, la tortura, la obligación, la muerte, sin más…y, que también, llevaron al norte de nuestra América… ¡Sólo merecíamos el trato sagrado…según!

Esta fatídica noticia, le llegó a El Libertador, casi un mes después del suceso; el primero de julio de 1830. Es cuando le aumenta la amargura, se hunde con la muerte del sueño de unión y libertad, de la América bonita, la mestiza… Asesinado el que seguiría la obra, del ya casi retirado, El Libertador Simón Bolívar, quien en su lucha justa por el adecentamiento del continente americano, tenía el propósito de llevar la libertad, autonomía y respeto ciudadanos, hasta Cuba, Puerto Rico, La Española; -Haití, República Dominicana-; y, el consabido, hermoso y libre mar Caribe… La dolorosa expresión, es, salida de la profundidad del más grande hombre de la Historia de América y del mundo; lo es, por su pureza como ciudadano honesto, repetimos, el único hombre de Estado honrado, cabal, razonable, ejemplo de esta américa y de este mundo. Hombre cívico, justo, con la consideración, razón y estimación por la dignidad del ciudadano valioso, sin preferencias, prevalencias de un ser vivo, natural. Todo ello, obrada, aplicada con dignidad y respeto, que lo hizo ser el perfecto humano; a ese hombre oportuno, que descubrió su grandeza que creció junto al subestimado…y, lo siguieron, le admiraron, los desposeídos, engañados apartados, discriminados y, todo al que se le había confiscado la moral, lo material, junto con su lugar en el espacio, tal como la vida por el derecho a…el Derecho de…el pensar en… Esos seres fuera de toda pretensión, se entregaron a la resurrección del ejemplo ético-moral, que vestidos de sencillez, envueltos y untados del merecimiento de manera tácita, como pregón en silencio y que los pueblos sintieron la necesidad, de alcanzar ese logro, que fue y es, consecuencia de unas metas, en seguidilla de etapas, que los llevaría a la consecución de lo que debe ser el futuro; y, que por antonomasia, se había perdido el nombre propio y de respeto, substituidos por apodos, apelativos, de vulgares calificadores que llegaron de la europa española-ibérica,

a soliviantar el honor de una tierra, que sí fue, es y será un paraíso…un verdadero edén envidiable…insistimos: ¡aún hoy y mañana…!

No vamos a “analizar”, ni adentrarnos en los hechos ocurrentes, históricos, que ya

están contados, narrados, desmenuzados o, se vaya a fingir que se tiene la seriedad y severidad de La Historia, La Academia, puesto que no es un texto escolar, liceísta o universitario; menos, un análisis filosófico, que se va a: descomponer el todo, en sus partes; en lo lógico o, en parcelas, para explicar con detalles, si fueron razonables, mentales, según los casos, las intenciones, si hubiera sido así o para allá, más acá, en lo

físico, químico, matemático, psicológico, sociológico, geográfico; y, llegar a un juicio por o para la resolución. No; no es la intención; es la descarga de quien ha leído desde niño, y ha soñado, con haber podido cambiar, la torcida mentalidad del miserable chabacano, oportunista, traidor, metalizado por el poder, rodeado de incapacidades de esos elementos, que actuaron en el momento. Este mi caso, es sólo, una gigantesca frustración y, sin dudarlo, con mucha incapacidad, pues, no sabría decir, si en ese momento, sería pieza o cuña de un instante; o, un estorbo suficiente. Eso me convierte en un soñador, que elucubra; aunque con eso, no maltrato a nadie, menos a mí continente américo-mestizo; tampoco a la Historia, las historias, los tiempos, el ambiente geográfico, la cultura. Pero, eso sí: lo peleo; desde ayer, hoy y lo que me quede de mañana, sostendré, mi contenida rabia y sueños frustrados, ante la verdad y la desgracia que derramó europa en nuestra América o continente: Colombia, el sueño y su significado de la paz, que ejemplarizó, el generalísimo: Francisco de Miranda y que Bolívar, El Libertador, siguió con el mismo sueño, tratando de evitar la avaricia de las guerras europeas por territorios y que la trajeron y se quedó en manos del maledicente heredero de esos deficientes del no saber nada, ineptos del hacer, hombres inadvertidos de sí mismos y desapercibidos de todo y de lo que más les preocupaba: de cosas materiales que les da poder. Los originarios sólo ocupaban el lado del obstáculo molesto, pero, junto a los miserables invasores, en contra de las costumbres y el modo de vivir del invadido, que ha debido ser respetado… Fue un choque que contrastaba, no en lo cultural, puesto que a esta zona, llegaron por casualidad, lo peor e inservible de la execración social, del podrido sistema reinoso español-europeo; lo grave es que: siguen insistiendo con ese maléfico criterio errado, de un sistema de gobierno hediondo desde que nació… Por eso hablan entre ellos, que hubo, dizque un descubrimiento, conquista, culturización; cosa que hubiese podido ser buena; bajo una planificación y personas escogidas, con cierta prestancia; pero no… Fue un entuerto con otras intenciones, muy bajas, como la de huirle al peligroso pirata inglés, que los perseguía para robarlos, en el Mediterráneo. Hoy: siglo XXI, no hay un argumento que lo justifique, pues sólo fue un sucio albur y los resultados, totalmente desastrosos, para los invadidos. España no enseñó nada, lo decimos con absoluta seguridad. Continúan hoy, con la misma “tónica, dominante y criminal de su registro y su desafinado sonsonete”. Esa situación, tendió de inmediato, a lo frenético, de ánimo exaltado, sin control o directriz que distribuyera razones, tanto de allá como de acá; la locura acomodada de un solo lado: el de las mejores armas… Incluidos los perros salvajes, prohibidos en europa, para la época; y, desbocaron el complejo de superioridad, la esclavitud, el robo, la extorsión, la usurpación, la prohibición del estudio a los dueños del patio, la tortura hasta morir, practicada por los curas católicos: “por la gracia de dios”, que concluía con el cráneo aplastado entre dos tablas por un tornillo de madera, el empalamiento, el estiramiento en grandes tablones, para hacer crecer a los blasfemos, con correas y ruedas adecuadas, el cepo, los grilletes. Esto, muy didáctico y pedagógico se llama: digo se llama, porque aún existe disfrazada y con otros parapetos de iguales metas; está ahí, oculta; repito, se llama: “La Santa Inquisición”; eso sí…sigo el fastidio: Todo en nombre de dios… Lo que despierta esta intención es ser honestos, decir, contar la verdad que bulle adentro de nuestros sentimientos, dolores que se arrastran y que lastiman, puesto que se puede extraer de la misma y pobre historia, solamente hay que desnudarla, quitándole los tapujos, el velo al disfraz y llamar las cosas por su nombre y sentir, explanar lo que se piense, lo que se debe decir y desearle a esos estúpidos y ruines criminales, que asomaron su piojosa y sucia cabeza sin nada adentro; y, apasionarse con los acontecimientos tristes, alegres, trágicos y llorar con amargura la frustración repito mil veces, inoculada de estos repartidores de desgracias que invadieron, sin compasión y con sorna, el suelo americano; el de la parte mestiza, porque la que llaman: américa europea, -canadá-estados unidos-, desde que invadieron con una sonrisa hipócrita en 1620; y con tramposos acuerdos de no agresión, entre originales indígenas y mestizos blancos europeos, que no cumplieron, pues, jamás respetaron sus palabras, promesas, los segundos invasores, Inglaterra y Francia, codiciosos, irresponsables, después del pacto, fueron asesinando a todos los indígenas que podían; y, esos dos “toletones” de tierra que se robaron, se llenó del sueño europeo en América y los indígenas que aburridos de morir por condena fácil, sin pasar por “go”, que pudieron salvar su pellejo, los depositaron en cuevas en montañas inhabitables, copiando el modelo árabe, de los desiertos; y, que llamaron y todavía adjudican como:: “reservaciones indígenas”… Por eso decimos: “Canadá y Estados Unidos, son una posesión europea de ultra mar”. Esa parte, no es América; solamente están en América… ¡Robada, invadida, mancillada, masacrada; y, esto es mío…porque me dio y me sigue dando la gana… Y…!

I.- Siguiendo el parecer, de estas verdades absolutas y sus consecuencias, sólo nos queda, además de maldecir a los invasores, ladrones, desviados europeos; para de alguna manera, enaltecer, glorificar, a quienes abonaron y trataron de liberar el suelo patrio, con sus fértiles intenciones, de valor incalculable, su disposición al sacrificio desinteresado, animando a todos hacia la igualdad de condiciones, junto a las inefables conciencias y la sensibilidad de quienes se acercaron convencidos del mensaje y, abogaron por lo justo, ganándose el merecimiento representado en las acciones de unión, desprendimiento y tener la cualidad de entender el mensaje y apartar al sujeto de las cosas inciertas, irreales… Su lección diaria, iba sobre la lógica del deber, del hacer y conducirlo, sin pensar en ser puros, como la bondad, la blancura, la negrura, la transparencia, tratar de acercarse al agua pura; o, al viento que no se ve, pero lo sentimos, convencidos, tal vez, que su paso inadvertido; por su invisibilidad y, de cómo se mueven las cosas a su vaivén, la furia, su prisa, sin poder apreciar lo informe y enigmático de su cuerpo, la fluidez que imaginamos en su movimiento peregrino y aseguramos con vehemente ignorancia, que no existe nada más transparente que él… Así como el viento, la ventisca, el rápido, furioso, avasallante temperamento, con que se presenta el padre Tifón, que ayudó a descubrir a su hijo, el Céfiro brisado de viento, sin pensar, se cubrió, de sutil condición, inteligente mando y que su paso duró poco, muy poco, por la desidia envidiosa del que no sabe, no puede hacer, para adueñarse de la seria realización, para un pueblo; ni siquiera para ellos. Todo, bajo el irrespeto descarado del incapaz, que se muestra con desfachatez, como autor de… Ese hacedor de esfuerzos, de luchas, de convicción, persuadido de la virtud: verdad, honor, honestidad, se junta con otros sencillos seres humanos, guardados y depositados en una comuna venezolana del oriente del país, en ese momento: Capitanía General de Venezuela, bajo el yugo y deshilachado látigo español; de nombre: Antonio José de Sucre Alcalá, quinto hijo de nueve, del primer matrimonio, el cual su padre quedó viudo, por la muerte inesperada de su esposa. Este digno patriota, se asomó por primera vez un día: 03 de febrero de 1795, en la ciudad de Cumaná, hoy capital del estado Sucre, a orillas del río Manzanares y playas del Mar Caribe en la zona nororiental de Venezuela, frente a la salitrosa Araya, parte de esa península blanqueada de sal y asoleados azules, por todas las demás miradas que usted proyecte, en busca de algo, a menos que vire, ciento ochenta grados y, entonces tendrá ante sí, tierra roja de vegetación xerófila, de inmediato, a unos pasos, tierra feraz, enlutada de negra fertilidad y vida, arropada de insólitos verdes, algo más allá, montañas intrincadas de amarillos y azules, ríos que bajan presurosos, que son de viento húmedo, pesado de hidrógeno, sales, polvo cenizoso, que la convierten en agua, que ha dejado su volatilidad, para lamer la tierra y hacerla, valiosa, donde se asienta graciosamente la vida, las ganas de ella. Eso es Cumaná; así es, Cumaná; se convierte en ancla inamovible, se produce lo que se llama apego a su espíritu Cumanagoto y sus hermanos, ingenuos e ingeniosos adláteres: Palenques, Araguas, Píritus…

II.- Antonio José de Sucre Alcalá, cuyo origen, cualquiera hubiere deseado, fue un ser humano, marcado desde su nacimiento…, estuvo sin saberlo, colgado, suspendido en endebles ramas, asido, sin notarlo, como se ha dicho siempre: “agarrado de la brocha”, pues nació en lo alto y le habían sacado y llevado la escalera, y esa caída, duró apenas treinta y cinco años de su edad, que comenzó un tres de febrero de 1795; y, apenas logró llegar al cuatro de junio de 1830. Sintió el costalazo cuando tocó de súbito el suelo, pero no se dio cuenta que era un cuatro de junio; cuando iba presuroso en busca del amor, el personal, el aliviante del alma; y, le desviaron su ruta; y, en esa caída, lo único que pudo decir: “Ay…balazo…”. Ese día, la traición cobarde, sacó sus pasmosos escalofríos y la cobardía escondida y por mampuesto, apagaron la luz de América, hombrecitos oscuros, mediocres, apetentes del soborno barato, “cuarenta (40) pesos”… Herencia española del crimen; inhumanos, incapaces; en un día aciago, infausto, crimen nefando, efemérides nefasta, que desenmascaró, aunque él ya lo sabía, pero hizo emerger, a lo peor de la maldad mutilante, que resulta de la incompetente envidia de personajes, arribistas… Es demasiado, decirles “personajes”, puesto que son escoria o desechos tumorosos, sobrantes sobadores que valen nada, que todo se lo roban, lo allanan, imitan sin la idea y luego aparecen como autores de tal cosa; creatividad, hecho. El colmo de los taimados, colmilludos, es que el descaro es su protección y, lo expanden: primero, en el exterior del medio donde les interesa; una vez surtido alrededor, van subiendo y adentrándose en la opinión, de tal manera que cuando llegan al punto deseado de esa ajena idea, ya, todos aceptan a los arrimados del robo que los encumbra; siempre por poco tiempo, pero dejan la duda sembrada en otros que no piensan. Así son, estos perversos, infelices, inútiles… Para no hacer una lista larga de escorias, solamente nombraré a uno, como modelo de ineptitud, que se distinguió, en la América mestiza para servirle al grupo de herederos de la satrapía española, ladrones, sangradores que se robaron a Cundinamarca, asesinando a sus dueños originales Chibchas; se rodearon de tipejos adulantes, creando esa especialización, que deshonró a miles de hombres, que hubiesen podido, ser útiles, los convirtió en piltrafas desleales, sin ideas, pero, con la avaricia ruinosa, que cundió a Suramérica, como epidemia devastadora. Se trata de: el general, Francisco de Paula Santander, enemigo de la causa republicana-bolivariana, pero monigote de la godarria heredera de España, que se incrustó, eliminaron, repito, a los Chibchas, les robaron las tierras de su gran meseta bogotana; y, con burdo humor, les cambiaron el nombre por “muiscas”; o, “moscas”, porque así los veían; decían cuidado, “le cayeron moscas a la leche”; estos inútiles taimados, contaron siempre, con la incondicional anuencia de la pontificia, iglesia católica romana, del momento, para decírselo en latín: “ad hoc”; y, que les sirvió a sus planes…es así, puesto que el general de escritorio, no tenía mando, ascendencia ni ideas, un general “bla, bla”, que hizo el ridículo, además de arbitrario asesino, adelantado, en Boyacá, el: 07 de agosto de 1819, que no vamos alargarnos por semejante arbitrariedad, que casi le cuesta un infarto a Bolívar. Este abusivo “señor general”, no estaba por estos lares cuando sucedió el asesinato de Sucre, por encargo desde Bogotá, Quito, Lima, por un error lastimero de Bolívar, cuando le conmutó la pena de muerte, por el exilio dorado, a ese miserable traidor Santander… Pero, qué alegría le debió haber dado la muerte del Gran Mariscal de Ayacucho: Antonio José de Sucre, sintió que se le despejaba del camino ruinoso de sus planes. El contubernio de las sociedades enquistadas de ladrones, asesinos de Bogotá, Quito, Lima, sumada ya La Paz, más el respiro tranquilizador de los de Caracas, completó la caída de la revolución que apenas empezaba. Esa ideal división, tranquilizó las apetencias subestimadoras, de la mal llamada “doctrina Monroe”, en la posesión europea de ultramar, de los zascandiles o, metiches: Ingleses-franceses…

III.- Llega 1810, euforia revolucionaria, España en problemas con la invasión napoleónica. En la Capitanía General de Venezuela, ocurre: la Declaración de Independencia el 19 de abril; abandona los estudios, que ya no tendrá tiempo de volver a ellos. A sus quince años de edad, ya está enrolado en el ejército patriota, por la liberación e independencia y el 5 de julio de 1811, cuando se firma el Acta de la Declaración de Independencia, proclamada el 19 de abril de 1810, surgen los encuentros entre los sí y los no; “el rey está muerto…¡Viva el rey!”; o, ¿Napoleón? El traidor de la Revolución francesa de 1789… El joven Sucre, ya pertenece; a las Milicias Regladas, en esta larga guerra de diez años en Venezuela y nueve más entre Nueva Granada y El Alto Perú, en la ciudad de La Paz-Bolivia. Le lanzan la primera estocada, que recibió parcialmente y le inutilizó un brazo. Sin embargo, la luminosidad de su personalidad, su brillante capacidad de trabajo, rutilante caballerosidad, consideración, su esplendente visión y cuido de las cosas que atañen a su disciplina incorruptible, alineando siempre en armonía entre unas, respecto de otras, no existe rotura ni desequilibrio en sus funciones civiles, militares, cada cosa en su lugar, en el espacio, en el tiempo, en los lapsos en los términos… Sus sustantivos, adjetivos, y verbos, están pendientes del momento de lingüístico uso. En su deferente respeto en el trato masculino, le imprime la importancia humana, sólo a la capacidad que brota de la inmediata exigencia, con igualdad concurrente y acento en la tarea, la responsabilidad que supo transmitir al componente a su cargo, con un control de su peso específico, demostrado ante el contingente que le circundaba, en lo mínimo del detalle, sin aspavientos, sin sobradas actitudes, que desvalorizara a sus compañeros, sin importar, jerarquías, oficios o, el simple rondín, diurno o nocturno. Todo lo tomaba y apreciaba sin dejar de practicar el carácter serio y la orden natural, sin estridencia. En el valor personal, discurrir social, era el hermano, el apoyo… La generosa hidalguía y el trato respetuoso, lisonjero, simpático, grato y delicado hacia las Damas, no importaba estatus, edad, únicamente indicaba a su criterio, que se trataba de una mujer, con todas las proyecciones, merecimientos de ser, y acatar los latidos que explotaban y hacían noble su actitud consciente, de quienes tenían la necesidad de acercarse a cualquier solución, militar, civil, social, familiar, profesional, táctica o resolución de algún intríngulis: todo bajo el amparo seguro, ordenada, desde su sentir, más cuando la involucrada, era una mujer, que en aquellos tiempos, no era importante, pero para el Gran Mariscal, sí…era imprescindible, por ser la mujer, víctima, utilizada, maltratada; sin embargo no perdía el encanto de la bondad, su desprendimiento, tratando siempre de ser justo, oportuno, pendiente en la protección a la mujer; y, de todos los desvalidos…Hoy les dicen: “débil jurídico”, herencia del Derecho Romano y, es cuando más abandonados están esos imprescindibles. Aquí, con respecto a la condición de fémina, sin importar quien fuera, la postura de Sucre, era como si estuviera frente a un altar, demostraba que sentía, esa necesidad de respeto hacia ellas, sus hijos, generalmente sin padres, por razones del desequilibrio social, más la guerra. El Gran Mariscal, lo relacionaba con ese hecho: el ser mujer; su atención, asistencia inmediata hacia ellas, sin faltar un ápice en su respetuoso desenvolvimiento ante una Dama… Permítanme por favor, anotar, algo que nos recuerda a un autor español: W. Fernández Florez, que nos dejó lo siguiente: “Cuando se han levantado las más hermosas mujeres, nos conminan: no las codiciéis”… La perturbación que pueda ocurrir en el lado femenino, no es una orden, no es un mandato, un decreto a seguir… Por ello el grande Pío Baroja, refiriéndose a la expresión, nos recuerda que una actitud puede surgir…en consecuencia, nos cuenta que: “En esto se decretó la expulsión de los españoles del territorio mejicano”… La orden del suficiente y sobrado macho cabrío… Pareciera haber quedado cierta influencia por aquellos lares… Estos datos, decires poéticos, fueron consultados en: Diccionario Razonado de Sinónimos y Contrarios. La palabra justa en el momento justo. -Editorial De Vecchi-1973.-

IV.- A propósito de esta sección cuatro, se puede decir: “Cuatro, arpa y maracas; y, agregar: diría un buen llanero venezolano, hasta las tierras del Vichada, que después formaron parte de la Nueva Granada, cuando al impero inglés, le regalaron en bandeja de cobre, el café colombiano, por eso ganaron todos los juicios inventados, contra Venezuela y Nicaragua y se perdieron Islas y territorio, por ser los ingleses dueños, manipuladores, agazapados en el poder de las armas y controladores de todo lo que se movía; hoy cambió de manos el poder, pero los ingleses, siguen como los consentidos número uno del mundo, adjudicándose, todo a su favor y para engrosar sus intereses, protegiendo a sus serviles; manejan a su antojo a todos los tribunales del mundo en especial, los que inventaron, para jorobar al mismo, a sus pies, con la basura conveniente, a raíz de la creación, en 1948, del chiquero de marranos, llamada: ONU y, que tienen, a todos los organismos que devienen de allí, ejemplo: los tribunales, tanto de allá en europa, como los de acá; y, todos los fallos o sentencias, lo que digan los de las pelucas blancas, hediondas, que ni piojos les caen, son y serán: santa palabra. De niño, recuerdo que decían nuestros abuelos y padres, que: “Colombia era un coto de caza inglés”. En las Escuelas, Liceos, se jactaban los “guates”, en decir, que en Venezuela no sabían nada de Derecho, porque ellos siempre se imponían en los tribunales internacionales; y, agregaban: “Venezuela es un cuartel, Colombia una universidad”. ¡Muy bien…excelente…! No hay objeción, no vamos a hacer gala de celos, puesto que no interesa, que ellos no vean la verdad.

Aquí, se levanta como obelisco interminable de altura, una característica personal, que es una virtud rara, imposible de encontrar, en cualquier persona pública, y no existió, ayer, hoy, ni mañana, un o una: administrador, (…ra), que maneje o dirija la hacienda pública o, privada, que se le pueda decir: ese señor dueño, socio, doctor, ese magistrado, ese abogado, médico, ingeniero, militar, profesor, un comerciante, éste, sí que es un atrevimiento decirlo, pues no es posible ese elemento con ese doloso oficio. No encontrará nunca, una persona hombre o mujer, honestos. Y, jorungando la Historia y las historias de la américa mestiza, ni en la posesión de ultramar de europa, en América: Canadá-Estados Unidos. Buscando con cuidado, esa característica especial de personas, no existen. No los busque, porque no hay… Honestos en Venezuela, se conocen, después de los corruptos invasores europeos tres personas, hombres, conductores de pueblos, civil, uno; militares dos: que nacieron y crecieron en el fango, sin ensuciarse las medias y el pantalón, desde que la basura tomó a América: 1492-1999; desde este último año, hay que hacer una buena investigación, pero la proporción sigue igual… En el transcurso de quinientos siete, (507) años, ya aludidos, podemos señalar con satisfactoria rareza, como ejemplos a seguir, puesto que hay otros y otras, que nos alargaría esta razón admirable; a: el Maestro, filósofo Don Simón Narciso Rodríguez; o, -Samuel Robinson- Simón Bolívar y Antonio José de Sucre. Entre las mujeres, crece la cantidad, pues ellas son sensibles, creadoras de seres a su imagen y semejanza y eso les da el rigor de la verdad y la honestidad… Y, no lo van a creer: entre los indígenas originarios de ayer y hoy, todos son honestos, mientras no se junten con el mestizaje blanco, que son los que los inducen, empujan, los convencen a delinquir, cambiándoles su honor natural, por dinero y se vuelven como cualquier blanco, de aquí o de más allá, o: delincuentes.

Los tres primeros, están referidos por orden cronológico; o, como dicen en televisión y en cine, “por orden de aparición”. Ellos, sí tuvieron ese honor virtuoso, aunque pueda referirse de ellos, algún comportamiento que criticar; es, porque fueron violadores de sus propias vidas y pertenencias, hijos pródigos, despilfarradores; impertinentes, abusaron de sí, pero lo dieron todo sin preguntar, sin dudar, con la más grande generosidad; vivieron otras cosas, fueron dispendiosos de sus fortunas heredadas en favor de los necesitados; fueron desbocados mujeriegos, desordenados, impíos, juergosos bailarines, fiesteros, atrevidos, inteligentes, persuasores, como nadie en el mundo. Ojalá, se le pudiera preguntar al general argentino: José de San Martín ¿qué pasó, el 26 de julio de 1824, en Guayaquil-Ecuador? o, al Congreso de 1814 en Bogotá, Manejar la persuasión, como lo hacía Bolívar; sin armas, sin extorsiones, sin chantajes, con el argumento filosófico, cierto, con bases firmes en la conveniencia de acciones, características, procedimientos, métodos acatando la lógica, inteligente, con bases jurídicas, con las leyes, llevando razones a su interlocutor, al convencimiento inteligente, pedagógico, hasta hacer, que él o, un heterogéneo grupo, acepte o entienda el propósito, la enmienda o el desistimiento de equis situación, que siempre estará alejada de conveniencias fatuas, socio-grupales, atendiendo sólo al grande y humano interés colectivo y, a los intereses difusos…

Ante estos compromisos, si se trata del bienestar de los pueblos, donde entran los ya nombrados: “colectivos, difusos”, todos corren, esconden el bulto, porque el corrupto, no quiere, él entiende, pero no acepta, se atraganta al pasar su acíbar amargo, guargüero abajo, cuando se ven obligados a compartir parejo; no saben, ni sienten la solidaridad, desprendimiento, no les toca, por ninguna parte, la razón, sensibilidad, que tienen que ver con el sentir, el derecho ajeno, que son, también, como los de él, los de su familia. Simplemente son malhechores naturales, que lo aprendieron desde su claustro materno, porque escuchaban los mensajes del exterior; así, fijaron en sus mentes, la abultada avaricia, por ósmosis auditiva… Al nacer, la traen, y al ver la opulencia o la falta de ella, crece en sus mentes y resultan, sin sospecharlo, fáciles piezas, para el dinero mal habido, la traición, el encargo maloso; y, por más que estudien, se preparen, serán los mandaderos, los secuaces y sicarios de ellos mismos o, de grupos, depende de su situación económica, del poder heredado; todos, pobres o ricos, letrados o analfabetos, son iguales, el mismo sentir, la misma acción, que en el momento tenga o, no, la disposición y manejo del poder económico. En Venezuela no existe un hombre probo, desinteresado que administre sin caer en la tentación, sin violar la única y difícil virtud: ¡“VIRTUD”!, que implica, arropa, de gloria, a quien pueda calificarse de: ¡HONESTO! Jorungando la Historia, tres, han tenido esa característica –ya lo dijimos-, que fueron practicantes de tamaña y rara integridad, es: la honestidad: Virtuosos hombres, que la manejaron, sin que se notara; y, siempre acompañados de la verdad, aunque con ello, chocaran como lo hicieron, con la realidad corrompida de todos los demás hombres de Estado. Nadie, se dio cuenta, no le dieron importancia, hicieron lo contrario, para resaltar sus apetencias bolsilleras. Nadie quiso entender la grandiosidad de serlo… Civiles, militares, administradores, burócratas, obispos, curas, monjas, reyes, reinas, y cuanta basura, pueda a usted ocurrírsele señalar, en lo que va de Historia Patria, aunque pertenezcan, como es lógico, a: la historia con minúscula.

Antonio José de Sucre, poseía un espíritu verdadero, que se hacía tangible, aunque ya se dijo: como el viento; sin verlo, en su actitud y todos sus movimientos, traslados, posiciones, y el lugar que ocupaba en el espacio terrenal, se adornaba con su halo de honestidad, su moral inquebrantable, fue su base de sustentación, que le daba la fuerza, a su poder moral, la eficacia y la eficiencia de hacer, decidir, ajustar o, desenredar un entuerto. Esto lo convertía en un ser optimista, seguro, jovial, para transmitir confianza y credibilidad, entre sus iguales, superiores en jerarquía y su pueblo, que lo amó puesto que se lo demostraron en donde quiera que hacía acto de presencia. Por ello, se transformaba en el imán, que ocurría atrayente, veloz y se adherían de su respeto, por su apreciación justa, su sosegada evidencia en el trato, en la estimación, que transmitía, con equidad, la que resultaba del roce diario, en un agradecimiento por la entrega de sus vidas a una causa, que ellos sabían no iban a disfrutar; o, tal vez pensaban en sus hijos, nietos y una Patria sin estorbos como los arrasadores llegados a sus lares; todos, seguros, muy seguros: de la verdad que reflejaba ese Patriota ecuánime, al extremo honesto, sin ademanes, intereses contaminantes, sin esperas para el cobro o, intención de aprovechamiento. Parecía que a Sucre le hubiesen sembrado en su alma las cuatro virtudes, de las que hablaba Platón: “la prudencia, la templanza, la fortaleza y la justicia”… Todas unidas, bajo la égida o, amparo de esa misma justicia, su justicia, “La Justicia”… Esta condición humana, rara, casi imposible de encontrarla. Sin embargo, no se apartó jamás de ese punto, del que basaba su condición de amigo, de conductor de masas, de jefe ilimitado, esparcidor de confianza y de las ganas de hacer las cosas con el ahínco necesario, suficiente, hasta la consecución de un objetivo, que siempre fue para el bien de un pueblo en la sagrada masa, abarcando lo general de un país, que fue admirablemente, desde Venezuela hasta el Alto Perú o, Bolivia, que toca, por allá, bien lejos…los límites de Paraguay, Chile, Argentina…

Desde más nunca será; quizás, de más allá que de acá de nosotros, que somos nada en el viento y en el cosmos. La honestidad, ha sido asediada y secuestrada por la incapacidad humana, que la apodó: “envidia”, por supuesto las religiones la tomaron como: “pecado capital”, eufemismo que no se entiende; o, tapujo, velo, disfraz, para no llamar las cosas y los hechos por su nombre y explanación, justificando la grosería, llena generalmente de intenciones, formas, métodos; aprovechamientos; dicen ellos, los indecentes vulgares: “tú no lo puedes hacer, ni pensar, nosotros sí…” ¿De acuerdo? ¡Así…sí nos entendemos…! Ejemplos, sobran. En este mismo escrito, o texto, no sé si se puede calificar esto así… Se notan y ha surgido, “como arroz”. Se modernizó, cuando empezaron las invasiones entre países, zonas, conglomerados, en el momento en que se puso de moda la palabrita: “subestimación”, la impusieron, quienes se robaron los privilegios, prerrogativas y órdenes de dioses que jamás existieron, ni existirán. Por supuesto, se liaron los vivarachos ocurrentes, para engañar a la mayoría iletrada, con el cordón de la ignorancia, sobre la verdad que ha pregonado el, mundo de tramposos maledicentes, aupadores de las religiones absurdas y los pendejos, nos las comemos… Se volvió un estigma, un modernismo rudo, zafio, agresivo, pues la honestidad no puede apartarse de sus esenciales bases establecidas, desde los más remotos tiempos, ya que parece una decisión suficiente, como obra y, construye para el hombre, eso que se llama: “moral”, basada en el sentimiento humano constructivo, anotado en leyes y en posiciones justas, personalísimas, y se puede decir que es salida del alma, que a pesar de la explosiva ambigüedad de esta palabra, utilizada sobre todo en religiones y por la filosofía; esta última, es la que nos abre la posibilidad de ampararla, sentirla, seguirla, hacerla nuestra y amarrarla a su consecuencia: la ética, que deviene de la anterior acción: la moral, son tan importantes, necesarias e insustituibles, condiciones del hombre, la mujer, de nuestro planeta Tierra… Por supuesto vapuleada, manejada, adaptada a conveniencias, grupales, personales, que bajan de un poder que se ejerce en contra de todo y de todos… Permítanme decirles algo, sé que se van a reír…se van a reír… Los sabios, indiferentes, incrédulos o los inmorales, no van a leer esta cosa. Dirán: este “gamelotal” que escribe este tonto…“no ha vivido…debe ser un triste y palurdo proletario o pobretón, que se las da de… sí que tiene envidia, de los que estamos llenos, mandamos, gobernamos, dominamos, esclavizamos, latigueamos…y, dele de ahí, pa’bajo…digo…y no hay freno, que los detenga…ni de los hidráulicos, ni de los de aire…

V.- Las sociedades enquistadas, con los sempiternos sistemas de conducción de pueblos, que no son más que estropajos, deshilachados, sucios, se asoman con petulancia, inimaginables elementos insignificantes, tales como: reyes, reinas, príncipes, condes, barones, dictadores, falsos demócratas, obispos, cardenales, papas, rabinos, imanes, pastores de hienas y demás “honrosos” títulos, que dan vergüenza; y, descalifican lo humano, el ser sencillo, que “nace, crece, se reproduce y muere”, sin más, ya que de lo otro, lo que atosiga y que en su nombre, se masacra al mundo, el dinero, proporcionante de riqueza, poder para abusar, matar y que se llama con esa palabra maldita: “capitalismo”; mal utilizado, escondido, en derechas fanáticas, proposiciones, enmantadas de creencias religiosas y redundando, doctrinas, dogmas, fundamentos, son también inhumanas, criminales tales como: fascismo, nazismo, falangismo, opusdeísmo, masonería, que dio como resultado: el sionismo; Hoy, según ellos, espetan con sorna; “ya admitimos, hasta a las mujeres en la masonería”, -cínicos, ofensivos-; seguimos con las: ONG, ONU, OEA, USAID, OTAN, Cruz ROJA, LUNA, VERDE, AZUL, BLANCA, ROJA…no sé qué cosa…y, etcéteras y más etcéteras… Este castigo, se lo auto impuso como masoquista, que es: el hombre; además que lo admitió, porque es una competencia a muerte, que el estúpido ambicioso, se da por el dinero fácil, sin mucho esfuerzo y, que lo convierte en apático desgarrador, indolente y codicioso… Tomaremos un axioma, pues, le atañe, a este desatino…una verdad de un honesto, como ninguno, hombre venezolano: Don Simón Rodríguez, -Samuel Robinson-, nos dice: “Para tomar un disparate por dato, es menester estar creyendo que el disparate es una razón…” (II, 114). Usted, puede sopesarlo, estimado amigo, amiga…

Así que, además de Simón Rodríguez, Simón Bolívar Antonio José de Sucre, .termina esa corta la lista, con el nombre del inmenso, héroe, verdadero adalid, ejemplo de probidad, íntegro, recto, ecuánime. Sus tropas, sus soldados y, las mujeres, los hombres se juntaron, creyeron en él y en su ejemplo, fueron los únicos, que reflejaron de Antonio José de Sucre, esa grandeza, gallardía, civismo, respeto humano e institucional. Su consideración subió y bajó las más altas montañas, llenas de fantásticas alegorías, salidas de sus solfataras, que inhalan y exhalan, el pensamiento, alegría, furia desde lo más profundo del abismo de su sima ventral, terrenal, la imaginación, los quebrantos, las quimeras, el ensueño, el bravatear o, la bravatura, que nos obliga y conducen a la paz, que se extiende, ya sosegada, por las inmensurables llanuras de América del Sur, la libertad, el compromiso inducido de su jefe Simón Bolívar y lo que aprendió de las primeras letras, y, luego sus estudios truncados cuando quiso continuar y, no pudo, tampoco duró mucho pues, la iglesia se encargó de borrar esa verdadera educación que empezaba con la práctica del empirismo o, experiencia propia del estudiante y puesta en práctica: No les importó el progreso, el verdadero ciudadano, les interesaba, la humillante y manejable posición o estatus de “súbdito”, que no es otra cosa que “esclavo”. Por ello, la iglesia se esforzó en prohibir esa educación cívica, laica, no aceptada además, por ser él, el creador de ella, un ser diabólico, puesto que, Simón rodríguez, fue un “niño expósito”, había nacido, discriminado, execrado, como poseso del demonio: era un maldito. Y, truncaron con la prohibición de su escuela de las motivaciones ciudadanas, del gran Maestro Simón Rodríguez. Pero, ya estaban sembradas, en algunos de sus alumnos que se dedicó a enseñar de manera privada, por supuesto, a escondidas. Por eso el maravilloso e inteligente civismo, como, verdadero acierto en los hombres y mujeres, hoy se ven frustrados de conocer en profundidad al filósofo de América, el Maestro patriota, de Bolívar. Desde finales del siglo XVIII… Hoy siglo XXI, ninguna administración ejecutiva nacional, ha tratado de estudiar y adaptar el maravilloso modelo “Robinsoniano”, de: Las Primeras Letras, de la cual un siglo después: del XIX, el apóstol José Martí, quedó impactado. Los inhumanos sistemas de europa y américa, la cual caminó el Maestro, fue rechazado por los grupos que controlaban y aún lo hacen entre bastidores; desatino para todos esos países, a pesar de que los caminó, no fue ni en mula, caballo: luego regresando de europa, se llegó hasta: “ahí mismito”; a Chile, donde tampoco le dieron cabida, a pesar de estar allí y con cierta influencia: Don Andrés Bello, quien no le prestó ninguna clase de ayuda, la debida, no el vaso con agua… Y, con sus propios juanetes: emprendió regreso a Caracas, como dicen los grandiosos músicos venezolanos: “A pedal y bombo…” No llegó a su Caracas. Hizo una parada en un pueblito peruano llamado Amotape, cerca de Paita, donde vivía la extraordinaria mujer Manuelita Sáenz. .Allí, inhaló y exhaló por última vez, un día, 28 de febrero de 1854, a los 83 años de edad… Dijeron los curas, “hijos de dios”: “demasiado vivó ese engendro del diablo…”.

Final.- Este apunte atrevido, es un arrojamiento, una repelencia, pero no duden: es mi amor por Venezuela, por mi América-mestiza, pues con orgullo lo soy, la indigenada Timotocuica, la tengo y la llevo, en mi sangre, en mi abstracta alma, que como el viento la siento, no la veo, está impresa en su accionar arbitrario, que he adquirido con la seguridad de ser parte de un continente perfecto, enlutado por la avaricia constante, de antes, hoy y será mañana, y que no estaré. Me complace decirlo, hacerlo gritarlo, sentirlo la esgrimo y es la muestra de una realidad, vivida por ancestros, que no aguantaron a esperarnos y se adelantaron, puesto que el deseo de libertad, que poseían y aún persiguen, estos países despreciados por los incapaces del pensamiento, de la sencillez, pues también el invasor que llegó en el primer tiempo, indudable, sin duda que sí, víctimas de las sucias prácticas de gobiernuchos monárquicos, de aborrecibles costumbres humillantes, rodeados de ignorancia supina, sobre todo del saber hacer. Eso fue lo que nos quedó como herencia cultural. También, nos llama, nos previene a crear la vacuna mental, que nos aparte de la facilidad, del sometimiento por limosnas que desperdigan los indolentes, que no ven más allá de un cuaderno de contabilidad; o, las columnas: “del debe y el haber”. Cabe una pregunta: ¿Por qué enviaron durante trescientos años, a esa bazofia de incultos y no llegó ni un letrado, un Cervantes, un Quevedo? Es sólo un apunte de tantos que se nos puede ocurrir. Doscientos años desde 1498, empezaron a surgir raros inteligentes, como: Simón Rodríguez, Simón Bolívar, Antonio José de Sucre, Francisco de Miranda; para nombrar un cuarteto significante. Sintieron la presión y tocados en su sensibilidad, su admiración por el civismo empírico de los originarios, le dieron cierto valor a un comportamiento que el ambicioso, de poder y de riquezas, no palparon, menos percibir. Esta cuatreada, resultó el ejemplo de lo que el mundo tiene escondido: la honestidad; y, no podemos hacer una lista de los practicantes de esa virtud, que también los hubo y hoy, también, aunque escasos…después de 1999, hasta hoy mayo de 2024, la encabezan, solamente…no me atrevo a numerarlos, pero los hay; y, como siempre, las mujeres, aparte y con firmeza, puntean y le dan grosor importante a la lista. Pero, es tarea para posterior temeridad arriesgada… De la América y del mundo, los dirigentes enquistados en el poder de cada país, escribidores que pregonaron sus hazañas, fueron cómplices, adulantes, de los pernoctadores, de unas casonas enormes; o, cosas con paredes y tejados, cubiertos de bahareque, caña brava, adobes, cal, yeso, que se ufanaban en grandes salones, que no aguantaban un remesón terrenal y con falso orgullo, les llamaron: palacios, igual que conventos, abadías, cuarteles, prioratos, seminarios, monasterios que sólo fueron horrorosos recintos que envolvieron, escondieron la inmoralidad, amoralidad, la satrapía, prácticas de desviaciones, robo, violación de todo, muy simulado entre ellos, como alcahuetes de…: indignos seres que se daban en disponer de su propio descarrío bajuno, vergonzoso, para dar rienda suelta a sus equivocadas pretensiones inaceptables, llegando a los más bajo de los instintos, todos juntados; tapareados y, que chocaba con el resto de hombres y mujeres, sin importarles nada, pensando que, la subyugación, sería eterna, sobre un pueblo originario, que era lo único, no contaminado, aunque sí resultaron algunos positivos de la pandemia, que regaron en América, como su principal afecto, la bastarda europa, contra pueblos puros, desarmados, inocentes, ingenuos, que, ante la embestida e insolente agresión inmisericorde, de los renegados y delincuentes íbero-europeos, se defendió, en la misma forma en que fue atacado, agredido, usurpado y gracias a hombres como estos cuatro y algunos que imitaron esa postura noble, arriesgada, de tal manera, que les costó a ese grupo de honestos, la vida, a Samuel Robinson, le mataron su maravillosa idea y, las sufrió hasta sus ochenta y tres años de edad; ¡Ah…! Después de su muerte 1854, hasta hoy 2024, sigue prohibido por órdenes de la iglesia católica, el método Robinsoniano de Educación Primaria; eso es, sadismo del dominio religioso, “un estado dentro del Estado”, a pesar de la firma de un supuesto “concordato eclesiástico”, hipócritas conveniencias… Seguirá siendo un crimen, que continúa, venido de sus supuestos amigos y entre comillas leales adláteres, que le dieron la espalda; cayeron como hormigas ante la miel, que les ofrecieron y sus agallas los demolió en el mismo camino, que se presentó la tentación. Ninguno de los triunfantes, que sirvieron a la traición y, que culminó con el asesinato cobarde, traicionero, realizado por sicarios colombianos, ecuatorianos, peruanos, bolivianos; aquí, fue donde primero intentaron aniquilarlo, pero fallaron… Sólo demostraron incapacidad ante este sencillo y común hombre, que los mismos enemigos, apoyaron el merecimiento de etiquetarlo, con razón, aunque ellos, fueron los arrimadores en apoyar con envidia suprema y, con sorna le colocaron la jerarquía al etiquetarlo con sobada adulancia: “El Gran Mariscal de Ayacucho”: Antonio José de Sucre, que se ganó cualquier homenaje a su tenaz tarea de Libertad de América del Sur, ese admirable, hombre y militar “HONESTO”, ninguno de los hipócritas traidores, lo fueron ni soñarlo… Pero sí, el cumanés nacido en la que se dice es hoy: la ciudad primogénita del continente.

El asesinato por encargo de Antonio José de Sucre Alcalá, privó la consecución de la tarea de Simón Bolívar, de liberar Centro América y el Caribe; pagar la deuda moral que tenía y tiene Venezuela, con la maltratada Haití, a quien Bolívar le debe lo que vivió, por el apoyo incondicional de los libertadores de la Isla compartida Haití y República Dominicana, pues era Sucre el designado para suceder en la obra de liberación de la América mestiza de los usurpadores, zafios, ladinos… El continente Colombia, desde el Río Grande, hasta el Polo Sur, más original y grande, con bases cultas, razones filosóficas y Derechos del Hombre, innegables, como garantía cívica de vivir en paz, en su terruño; y, acercarse con respeto al mundo: esa es una de las razones magníficas, de la gran obra, de Simón Bolívar, con el esfuerzo y tesón, de un hombre bueno, con suficientes razones, para imitarlo, y, que nos sumamos a llamarlo, también: el “Abel de América”, por respeto a Bolívar, diferenciándolo, extrayéndolo de sus enemigos, militantes de una religión católica que fue la cómplice necesaria de los invasores euro-españoles, incapaces, en alto grado, que destrozaron con saña a esta impoluta América mestiza, aquí…donde sí…abundan edenes, paraísos, vida. Paz… Fingieron ser también hermanos y con engaños, a la postre, fueron los asesinos de un continente y de sus mejores ciudadanos, que aunque “salvajes“, como nos llamaron, los “salvajes” europeos, fueron sin tomar en cuenta nada, devastadores del paisaje más hermoso del mundo, irresponsables trombas, ventarrones, como buenos asesinos, pedazos de inútiles, contaminados de la inmoralidad y amoralidad, como cultura europea. Ni uno de respeto, letrado, piadoso, menos con algo de bondad, pisó esta sagrada tierra americana…

Con admiración, respeto y mucho dolor, por el inigualable, cumanés, venezolano honesto, inmejorable: El Gran Mariscal de Ayacucho: Antonio José de Sucre Alcalá…

Guillermo E. Táriba Roche

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