Edgar José Gil López
Este artículo, resumen de un ensayo sobre el tema del título, contiene tres elementos fundamentales:
El estudio del juzgamiento al General en Jefe Manuel Piar acusado de los delitos de insubordinación contra la autoridad suprema, conspiración contra el orden y tranquilidad pública, sedición y deserción, los cuales son analizados en base a los elementos objetivos del proceso que se le siguió, los documentos y testimonios examinados, que condujeron a sentenciarlo a ser pasado por las armas.
El hecho histórico de la lucha entre grupos sociales o castas formadas durante la etapa colonial, una vez incorporados a la guerra de independencia, inicialmente originó un enfrentamiento entre pardos, negros, mulatos, zambos e indios contra blancos; hecho este calificado por historiadores como una guerra civil que causó gran daño a la gesta independentista. El papel del Decreto de Guerra a Muerte dictado por El Libertador, constituyó un factor de contención de ese proceso y de incorporación progresiva de esos grupos sociales al ejército patriota.
Más adelante, en 1817 el temor de El Libertador y la mayor parte de los generales y altos oficiales del Ejercito que empezaron a percibir que las manifestaciones de Piar entre oficiales, tropas y vecinos sobre su condición de pardo y su rechazo hacia los blancos caraqueños, instigando a tomar las armas, a una guerra civil o guerra de castas,ponían en peligro la unidad y acción del Ejército patriota y los resultados de la guerra de independencia, como ocurrió al inicio de la misma y luego durante lo que Juan Uslar Pietri califica como la Rebelión Popular de 1814, sobre todo considerando el horror y los efectos destructores y funestos causados por estos hechos, en las quese enfrentaron en una lucha los diversos grupos sociales mencionados, todos venezolanos e incorporados al ejército realista contra blancos criollos o mantuanos, también venezolanos; de lo que se acusaba a Piar andar predicando en cuarteles, a oficiales y tropas, y pueblos donde iba, lo que determinó la apertura del proceso que se le siguió y concluyó con su fusilamiento.
Y el rechazo a la conducta de sectores piaristas de solicitar el traslado de los restos simbólicos de Manuel Piar al Panteón Nacional -que ya se ha materializado el 27 de abril de 2022-, convirtiéndolo en un contexto para insistir en agravios al nombre, honor, ética y grandeza de El Libertador Simón Bolívar acusándolo de haber organizado y preparado su fusilamiento.
LOS AGRAVIOS CONTRA EL LIBERTADOR SIMÓN BOLÍVAR
Sobre este punto hay tres frases que son elocuentes:
El 25 de febrero de 2020, en un artículo de opinión: Manuel Piar, Libertador de Guayana, escrito por Ángel Lombardi Boscán, Director del Centro de Estudios de LUZ, este manifiesta:
(…) la aparición de Piar, y su buena estrella, fue la guinda. Un hombre tan vanidoso como Bolívar no podía aceptar esto. Y se organizó el crimen.
…
Piar, que daba manifestaciones de una autonomía peligrosa. Una alianza entre Mariño y Piar contra Bolívar hubiera dado inicio a una guerra civil en las propias filas republicanas.
…
Bolívar actuó en este suceso con una total iniquidad. “En el proceso seguido a Piar se le acusó… de sedicioso y desertor, insubordinación a la autoridad suprema, conspiración contra el orden y tranquilidad pública. Todo un expediente judicial para destruir a un enemigo”. Y califica el hecho como un “asesinato”.
El año 2020, en una publicación de Antonio José Valdez Mederico – Alonso Hipólito Valdez Mederico, Piar y Bolívar: La verdad histórica de la Campaña de Guayana (8-10-1816 / 16-10-1817). Primera Edición. Diciembre 2020. Pág. 7, y que ya he citado en algun artículo publicado, se afirma:
El expediente del juicio “Es la historia en la que durante 13 días, entre el 3 y 16 de octubre, se decidió quitar la vida de un soldado (…).
El General continúa cabalgando y exigiendo las reparaciones y el fin de la infamia. (Ibidem).
(…) la causa que se le siguió al General en Jefe y que culminó con su fusilamiento, por decisión del Consejo de Guerra, organizado a tales efectos, y avalado por el Jefe Supremo
(…) y que su honor quedara mancillado (…). (Ibíd. P. 10).
La otra, cuya cita no la extraigo de un texto, pero la recuerdo como si la estuviese oyendo en el momento y que no olvidaré jamás, fue pronunciada en el acto de presentación del libro de María Zambrano “Manuel Piar: Gloria y extravío de un héroe”, en la exposición de la FILVEN 2023, en la sede de la Alcaldía del Municipio Caroní del Estado Bolívar, por el Ingeniero Ovidio Figueroa, quien durante décadas se ha encargado de difundir toda una campaña enfermiza de acusaciones contra El Libertador, afirmando categóricamente, sin recato alguno, delante de los presentes, la infamia de que “Bolívar ordenó el asesinato del General Manuel Piar”. Fue fuerte el contradictorio que sostuve con este personaje contra-bolivariano que, para sorpresa de todos, el día siguiente fue objeto de un homenaje en el auditórium de la Alcaldía, aunque ciertamente no se le permitió hacer uso del derecho de palabra.
LLEVADA DE LOS RESTOS SIMBÓLICOS DE MANUEL PIAR AL PANTEÓN NACIONAL
El traslado de los restos simbólicos del General Piar al Panteón Nacional no puso fin a la subcultura piarista y contracultura bolivariana, sino que cada vez se acentúa más. Toda ella no obstante que en el proceso a Piar existen sobradas pruebas o elementos de convicción que demuestran la responsabilidad de este en la comisión de los hechos que se le acusaban y que no solo se basan en los documentos aportados por generales y oficiales superiores, y la declaración testimonial de oficiales y tropas, sino en las propias declaraciones y confesiones de Piar sobre la comisión de los delitos cometidos y en los términos expresados por su propio defensor. Esto queda comprobado en diversos actos durante el juicio.
PRUEBAS DE LAS ACUSACIONES CONTRA EL GENERAL PIAR Y SUS CONFESIONES
Respecto a la insubordinación, el Alférez de Caballería, José Abad Peralta, el 5 de octubre de 1817 declara que “(…) siguió un debate entre el General Cedeño y el General piar, aquel persuadiéndole a que le siguiese a Maturín con arreglo a la orden del Jefe Supremo, y este negándose a seguirle, hasta el término de decirle que si lo llevaría a Maturín, pero sería en la punta de una lanza”; en el acto de careo y confrontación Piar “dijo que (…) conviene con su declaración (…)”. El Coronel de Infantería, Juan Francisco Sánchez, el 7 de octubre de 1817, declara (…) que el General Piar se negaba siempre a las instancias del General Cedeño, para que viniese con él a Maturín, (…) que la orden del Jefe Supremo debía cumplirse, y que el General Piar debía marchar a presentársele como lo había ordenado; el 12 de octubre de 1817, en el careo y confrontación, Piar manifiesta “(…) que se conforma en cuanto a la relación que hace de lo ocurrido en Aragua, y a su fuga de esta ciudad (…)”. El Cabo Primero de la Segunda Compañía del Escuadrón de Honor, Timoteo Díaz el 7 de octubre de 1817, rinde su declaración diciendo que (…) oyó que el General Cedeño se empeñaba en persuadir al General Piar a que lo acompañase a Maturín para de allí seguir a presentarse al Jefe supremo, pero que el General Piar se negaba absolutamente. El Cabo Primero de la Primera Compañía del Escuadrón de Caicara, José Claro Sixto, el 7 de octubre de 1817, declara que “(…) oyó que el señor General Cedeño le decía al General Piar, que era menester siguiese con él a Maturín; y que este se negaba a hacerlo, diciendo que esperaba que viniese el General Mariño. En el acto de careo y confrontación el General Manuel Piar “(…) preguntado si se conforma con ella: dijo «que si se conforma».”
En relación a esta acusación, el propio General Piar, en su declaración el 8 de octubre de 1817: “Preguntado.- Confiese como es cierto que se resistió a obedecer la orden del mismo Jefe Supremo que le fue comunicada en Aragua por el General Cedeño, y como también es cierto trato de hacer armas contra este General y el piquete que lo escoltaba: dijo, que es cierto que se resistió a seguir con el General Cedeño (…)”, pero se excepciona afirmando “(…) que esta resistencia no nacía de un principio de insubordinación (…); (…) que sus tropas tenían las armas descargadas, y (…) que su resistencia fue más de palabra que de hecho.
Respecto a la acusaciónde Sedición, en carta a Bolívar desde Guayana, en Julio 20 de 1817, Juan Francisco Sánchez expresa que Piar le manifestó, voy “(…) a ponerme a la cabeza de los que no tienen otro apoyo que sus propias fuerzas (…) y que “(…) no quedara ni un solo hombre que no se presente a defender tan digna causa. Mariño (…) se unirá (…). Andrés Rojas en carta fechada septiembre 14 de 1817 al Jefe Supremo de la Republica Maturín, escribe que fue informado “(…) que las tropas de Piar juraron sacrificar la última gota de sangre contra la Suprema autoridad. El 4 de octubre de 1817 el Coronel de Infantería, Juan Francisco Sánchez declara que “(…) el General Piar ha desconocido la Autoridad Suprema por el hecho de reunirse con un General disidente, como lo es el General Mariño”. El 5 de octubre de 1817 el Teniente Coronel, José Manuel Olivares declara que el “(…) General Piar después de su llegada a Maturín: (…) se reunió al General Mariño”. En la misma fecha el Capitán de Navío Antonio Díaz, declara que el General Piar le dijo “(…) que él llevaba el designio de reunir en aquella Provincia de Cumana, con la opinión de que gozaba entre sus habitantes, un grande ejército para volver a repasar el Orinoco; que en la Provincia de Guayana había dejado un gran partido y que estaba seguro de triunfar de los mantuanos (…). Y el 9 de octubre de 1817, el Teniente Coronel ciudadano Francisco Pildain manifiesta “(…) que estaba en Maturín cuando llegó el señor General Piar fugitivo de esta Provincia (…); (…) decía que Maturín en donde él había obtenido las primeras victorias, no creía lo abandonase; que él iba a unirse al General Mariño, para que se hiciera la división de la Provincia como estaban anteriormente, y que los mantuanos gobernasen en Occidente, que Mariño y el gobernarían en Oriente”.
En cuanto a la Deserción, en carta del General José Francisco Bermúdez al General Bolívar dada en Guayana, Julio 26 de 1817, le afirma que ordenó a su Edecán Machado decirle al General Piar que pasase por su casa “(…) para comunicarle asuntos interesantes (…); (…) recibí un recado (…) de que no podía venir (…). Ciertamente, aquí conocí que el trataba de burlarse, y en consecuencia le pase oficio manifestándole pasase donde V.E., que así lo prevenía (…), (…) y dispuse que 25 hombres, (…), escoltaran la persona de Piar (…), e intimarle por medio de mi Edecán prisión de orden de U., para remitírselo, (…) cuando la tropa llego (…) fui informado que Piar no existía en su posada y que se ignoraba su destino (…), (…) he dado órdenes para su aprehensión. En carta del General José Francisco Bermúdez, dada en Guayana, Julio 28 de 1817, este comunica a los Generales Andrés Rojas, Pedro Zaraza y Tadeo Monagas, que cuando “(…) esperaba que el General Piar cumpliese con los deseos de la autoridad suprema, poniéndose en marcha a aquel destino, ha cometido la deserción más escandalosa y degradante, cuyo ejemplo, siendo el primero en nuestra República, ha dado más motivos de sorpresa al pueblo que lo ha visto (…), y solicita a cada uno (…) tome las medidas más activas para cortar los males en que va a envolverse la Republica, si no se cortasen en tiempo, aprehendiéndolo y remitiéndolo, con el decoro que merece su empleo, a dar cuenta de su conducta al Magistrado (…). (…). En carta del mismo General José Francisco Bermúdez al Jefe Supremo, Simón Bolívar fechada en Guayana, Julio 29 de 1817, lo informa de “(…) la deserción cometida por el General Piar (…).”
Sobre la Desobediencia a la Autoridad Suprema, adicional al contenido de lacarta al General Bolívar, Guayana, Julio 26 de 1817, remitida por el General Bermúdez informándole la falta de acatamiento de las ordenes de presentarse; están las declaraciones del Coronel de infantería Juan Francisco Sánchez rendidas el 4 de octubre de 1817 afirmando que Piar había “(…) desobedecido las órdenes del Jefe Supremo que le fueron comunicadas por el General Cedeño en el pueblo de Aragua, Provincia de Cumana, para que viniera a presentársele (…)”. Y en su segunda declaración el 7 de octubre de 1817, diciendo que “(…) el General Piar se negaba siempre a las instancias del General Cedeño, para que viniese con él a Maturín (…)”. El 4 de octubre de 1817, compareció el señor Coronel de Caballería, Pedro Hernández, segundo testigo, manifestando en su declaración que el señor General Piar le dijo “(…) que no obedecía las órdenes del Jefe Supremo (…).” El Teniente Coronel José Manuel Olivares declara que (…) el General Piar le recibió diciéndole (…) que nunca más obedecería a Bolívar, ni se pondría a sus órdenes (…); que (…) el jamás podría servir a las órdenes del General Bolívar (…), sobre esta declaración en el acto del careo y confrontación con dicho testigo, Piar no niega el testimonio. El Alférez de Caballería José Abad Peralta en su declaración refiere que hubo (…) un debate entre el General Cedeño y el General Piar, aquel persuadiéndole a que le siguiese a Maturín con arreglo a la orden del Jefe Supremo, y este negándose a seguirle (…). En el acto de careo y confrontación con este testigo el 11 de octubre de 1817, él General Manuel Piar “(…) dijo que se conviene con su declaración (…)”. El Capitán Ramón Machado declara que el General Bermúdez lo mando (…) a la casa del General Piar (…), (…) observando (…) que lejos de cumplir el General Piar (…) estaba haciendo pasar sus bestias al otro lado de la Soledad, dispuso hacer volver estas”, y se le ordenó pasase a la Brigada del señor Coronel Briceño a tomar veinticinco hombres que (…) custodiasen en su pasada la persona del General Piar (…). En el acto de careo y confrontación el 11 de octubre de 1817 el General Manuel Piar declara que “(…) se conforma con la declaración del testigo (…).” El Cabo Primero de la Segunda Compañía del Escuadrón de Honor Timoteo Díaz, declara que (…) el General Cedeño se empeñaba en persuadir al General Piar a que lo acompañase a Maturín para de allí seguir a presentarse al Jefe supremo, pero que el General Piar se negaba absolutamente (…). El Cabo Primero de la Primera Compañía del Escuadrón de Caicara José Claro Sixto, afirma que “(…) oyó que el señor General Cedeño le decía al General Piar, que era menester siguiese con él a Maturín; y que este se negaba a hacerlo, diciendo que esperaba que viniese el General Mariño (…)”; declaración esta que, en el acto de careo y confrontación, el General Manuel Piar “(…) preguntado si se conforma con ella: dijo, «que si se conforma».” Y finalmente, en la declaración rendida por el mismo General Manuel Piar el 8 de octubre de 1817, éste manifiesta saber que (…) la causa de su arresto el haber sido llamado por el Jefe Supremo, y no haber (…) concurrido a este llamamiento (…); (…) que es cierto que se resistió a seguir con el General Cedeño (…) justificándose con la defensa que ya se citó. {(…) que esta resistencia no nacía de un principio de insubordinación (…); (…) que sus tropas tenían las armas descargadas, y (…) que su resistencia fue más de palabra que de hecho (…)}.
Y por último la Conspiración contra el orden y tranquilidad pública. Aquí el Coronel de Caballería, Pedro Hernández en fecha 4 de octubre de 1817, declara que: “(…) se encontró con el señor General Piar en el campo del Juncal (…)”; “Que quería el señor General Piar (…) hacer que (…) entrase en su conspiración; pero el guardo silencio, conociendo los males que envolvía semejante intento”. En el acto del careo y confrontación con dicho deponente, el General Manuel Piar dijo “(…) que no se conforma en lo que el testigo dice de haberle convidado a la conspiración de que se le acusa (…)”. El Teniente Coronel, José Manuel Olivares el 5 de octubre de 1817 declara: Que “(…) fue llamado un día por el General Piar, quien le descubrió entonces su proyecto de conspiración (…); (…) instándole a que se uniese a él en sus proyectos y designios. Que desde entonces siguió manifestando públicamente, en presencia de oficiales y tropas, los mismos proyectos (…)”. En el acto de Careo con José Manuel Olivares el 11 de octubre de 1817 Piar declara que “(…) no se conforma en lo que dice en cuanto en la conspiración (…)”. El 5 de octubre de 1817 compareció el Capitán de Navío Antonio Díaz, declarando que: (…) el General Piar públicamente hacia manifestación (…), publicando que los mantuanos querían destruir a todos los hombres de color; que era menester que estos se reuniesen para acabar con aquellos, y que él lo iba a hacer. En el acto de careo y confrontación el General Piar (…) dijo que no se acuerda haber tenido conferencia particular con el testigo.
CONFESIÓN DE PIAR SOBRE LA CONSPIRACIÓN
CONTRA EL ORDEN Y TRANQUILIDAD PÚBLICA
Es importante señalar que mientras Piar admite todos los hechos relativos a los delitos de sedición, deserción e insubordinación contra la autoridad suprema, en su defensa siempre afirma, como elemento esencial, que “(…) es falso el que convocase, ni en público ni en privado, a los hombres de color, a la conspiración de que se le acusa”. Sin embargo, la prueba indubitable de la conspiración de la que se acusa a Piar está en la “carta a Mariño del 28 de septiembre de 1817, aun estando en Maturín, donde fue detenido, antes de presentarse la acusación e iniciarse la instrucción del proceso, en la cual muestra arrepentimiento,
“(…) he conocido mi error, y el sacrificio que iba a hacer de la República por
un motivo que no tenía de legal que los resentimientos de mi corazón (…)”.
Aquí surge las interrogantes, ¿Cuál es el sacrificio que (Piar) iba a hacer de la República?, ¿Cuál es el motivo a que se refiere Piar y en qué consisten los resentimientos de su corazón por el(los) cual(es) iba a sacrificar la República?.
El motivo no puede ser la desobediencia a la autoridad suprema, pura y simplemente, al no acatar la intimación que se le hizo para que se presentara ante el Jefe Supremo en el cuartel general, ni siquiera haber intentado hacer armas contra las tropas que fueron a hacer cumplir la orden de conminarlo a que se presentara, nisu deserción; esos son, o al menos parecen ser, hechos más casuísticos y circunstanciales, asumiendo que no eran el resultado de un plan. Y frente a esa suposición solo queda la conspiración de la cual se le acusaba, una conspiración nacida o causada por resentimientos de su corazón, amén de cualquier otra idea que podía tener en mente o formar parte de un propósito que no dejo traslucir, pues estamos ante una situación de carácter político trascendente, que tiene que ver con el ejercicio y el control del poder, que supera el simple resentimiento, y que para Piar comportaba tomar las armas por cuatro mantuanos, una guerra civil de hombres de color contra los blancos o guerra de colores, que se reuniesen todos los pardos y matasen a todos los blancos, y que por su propia naturaleza y entidad son hechos que si podían llevarlo a “el sacrificio que iba a hacer de la República”.
Las expresiones de Piar contenidas en la carta a Mariño constituyen una confesión de la conspiración, de la instigación a tomar las armas, a una guerra civil de hombres de color contra los blancos o guerra de castas,a que se reuniesen todos los pardos y matasen a todos los blancos, parte de un proceso en el que se dedicó a incitar a muchos oficiales y las tropas, aprovechando el rango, prestigio y liderazgo militar de que gozaba, de que muchos eran sus amigos y del aprecio que le tenían, más allá de las circunstancias de su carácter. Y que de haberse concretado habrían podido conducir, incluso, a la secesión de la República.
Esta afirmación de la confesión sobre la conspiración, tiene más sustento en las propias expresiones de Piar, cuando ya envuelto en el conflicto, apresado, en la misma la carta al General Santiago Mariño plantea que
(…) es necesario, de una necesidad absoluta de que mande un hombre a Venezuela ¿ Y quien debe ser? Naturalmente está llamado al mando supremo del Estado el General Bolívar (…) que es el Jefe que más desea esta satisfacción que tantos bienes trae a la República.
En el desarrollo del juicio, Piar llega a hacer manifestaciones tales como expresar que “(…) le es imposible traer a su memoria todas las especies que detalla, pues se contraen precisamente a una época en que (…) tenía su imaginación tan acalorada que casi podía considerarse como un loco (…)”, que son elementos objetivos constitutivos de los fundamentos de las imputaciones que se le hacen; como también derivan de alegatos de su defensor, donde abundan aclaratorias sobre el estado del G/J Manuel Piar {“carácter desconfiado, al mismo tiempo que violento y tímido, (…) fuera de sí”, de “una especie de celo porque creía que el Supremo Jefe no lo distinguía según quería y merecía; … lo que le habrá hecho expresarse de un modo que no se acuerda, ni sabe lo que ha dicho. En una fibra tan irritable como la suya, y en un hombre que desgraciadamente se transporta y enfurece hasta el término de perder el juicio … Deploremos su carácter, culpemos más bien a la naturaleza”, “en fin, de aquello que todo sabemos padece el General Piar”, “habló sin saber lo que decía como un frenético”, “un furioso resentido, con quien es preciso que haya indulgencia, y a quien se debe reputar por loco cuando se transporta e irrita.”}; argumentos de la defensa, tratando de explicar y quizás justificar la insubordinación, conspiración, sedición, deserción y desobediencia a la autoridad suprema de su defendido; invocando compasión y clemencia por su conocido arrepentimiento y las aflicciones que ahogaban su alma.
Todo sobre lo que los detractores de El Libertador guardan silencio o no mencionan jamás cuando se trata el tema sobre Piar, o actúan como colocados detrás de un telón para no verse develados y descargar frases acomodadas cargadas de odio y resentimiento contra El Libertador.
LEGALIDAD DE LA SENTENCIA
Hay que resaltar que al momento de dictar la sentencia, mientras el Coronel José María Carreño, juez del Consejo de Guerra, es el único que -según su propio análisis y convencimiento- condena a Piar por hallarlo culpable de delito de conspiración (“Hallando al acusado plenamente convencido del delito de conspirador”); en tanto que los demás miembros del Consejo de Guerra lo condenan porque el propio acusado se halla, “plenamente convicto de los crímenes que se le han juzgado”, “plenamente convencido” o “confeso”, tanto en el delito de conspiración como en los demás de inobediencia a las ordenes supremas o insubordinado, sedicioso y desertor. Aquí todos los demás miembros del Consejo de Guerra, en lugar de condenarlo por llegar a su propio convencimiento a través del razonamiento, plena convicción y conclusión de la culpabilidad del enjuiciado, es la confesión del propio acusado lo que los lleva a condenarlo.
Importa significar que, cuando expone sus alegatos, el propio defensor refiriéndose a Piar, había manifestado que “Él y yo nos tranquilizamos al ver que va a ser juzgado por un Tribunal de Jefes rectos”.
¿Cuál es entonces el origen y la intención de la incriminación contra El Libertador?, ¿dónde está la infamia contra Piar?. ¿De dónde se engendra y cuál es la fuente de la frase de Ángel Lombardi Boscán de que “Bolívar … organizó el crimen”? o la de Ovidio Figueroa de que “Bolívar ordenó el asesinato del General Manuel Piar”. O la de Antonio José Valdez Mederico, de que el juicio a Piar y la sentencia dictada fue el resultado de una “(…) causa que se le siguió al General en Jefe y que culminó con su fusilamiento, por decisión del Consejo de Guerra, organizado a tales efectos, y avalado por el Jefe Supremo”?.
La frase: “la causa que se le siguió al General en Jefe y que culminó con su fusilamiento, por decisión del Consejo de Guerra, organizado a tales efectos, y avalado por el Jefe Supremo”,constituye una construcción literal y sustantivamente errónea, por una percepción equivocada de la realidad o del hecho; o falsa, faltando conscientemente a la verdad, según el caso, y lo es porque ¡el Consejo de Guerra no fue organizado para los efectos del fusilamiento de Piar, y menos aún con el aval de El Libertador!. Lo que corresponde a la verdad es que ¡el Consejo de Guerra se nombró para juzgar al General Manuel Piar! -que es distinto a decir, que fue organizado para fusilarlo-. Y si se nombró para juzgarlo, fue por los hechos de que se le acusaba, para que se instruyera el proceso hasta el estado de dictar la sentencia, y en la que los Jueces, una vez “oída la defensa (…) y todo bien examinado”, decidieron condenarlo “a ser pasado por las armas”, según la ley prescrita; aunque se llegó a plantear el ahorcamiento y la degradación, lo que revela que el Consejo de Guerra, no había organizado “su fusilamiento”.
Piar no creyó que lo condenarían al fusilamiento, pensaba que lo expatriarían o lo proscribirían. Varias veces invoco que era inocente, dice “nunca creí que mis compañeros me sentenciaran a muerte”.
LA DIMENSIÓN DE PIAR
Puede decirse que Piar en el juicio asumió su responsabilidad en los hechos de la acusación, excepto lo relativo a la conspiración, aunque antes ha reconocido su culpa, el sacrificio que iba a hacer de la República por los resentimientos de su corazón, la una necesidad absoluta de que mande un hombre a Venezuela que el General Bolívar está llamado al mando supremo del Estado que es el Jefe que más bienes trae a la República; y encaro su condena con valor al momento de ser ejecutado, pidió que se le permitiera mandar la escolta que habría de ejecutarlo, al final se abre la esclavina y cae fusilado. Demostrando más honor que quienes hoy se encargan de usar su nombre y las circunstancias de su muerte para difamar de la persona de El Libertador Simón Bolívar, en momentos en que, precisamente, es cuando más necesidad hay de invocar el nombre del Padre de la Patria en unión con la de los demás proceses de la Independencia.
Hoy sus restos simbólicos están en el Panteón Nacional esperando que los dejen reposar en paz, al margen de tanta intriga y tanta infamia.
V-3.656.998