Valdrack Jaentschke, cocanciller de la patria del General Sandino, expresa la «congruente y consecuente hermandad y solidaridad con Cuba», y defiende a América Latina y el Caribe como zona de paz
«Es vital una cultura de paz, de respeto y justicia, sin amenazas o uso de la fuerza, sin injerencias externas y cultivando la estabilidad, el buen vivir y la dignidad de los pueblos sin excepción, destacó Nicaragua en el Consejo de Seguridad. Foto: Captura / Sesión Consejo de Seguridad
El cocanciller de Nicaragua, Valdrack Jaentschke, denunció este martes ante el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) las políticas hegemónicas y medidas coercitivas unilaterales de Estados Unidos, por su especial recurrencia al unilateralismo, las sanciones ilegales y la injerencia en asuntos internos de otras naciones, acciones que consideró un quebrantamiento flagrante del derecho internacional.
Jaentschke exigió la refundación del organismo para actuar en beneficio de los pueblos, y defendió la solidaridad con Cuba y la cooperación de China.
Enfatizó el compromiso inquebrantable de su nación con los principios fundamentales de la Carta de la ONU. «Nicaragua reafirma su compromiso inquebrantable con los propósitos y principios de la Carta, la igualdad soberana de los Estados, la no intervención en asuntos internos, la solución pacífica de controversia y el respeto a la autodeterminación de los pueblos, pilares fundamentales para el desarrollo armónico de las naciones», manifestó.
Subrayó que «la paz y el multilateralismo son principios fundamentales y no negociables que se reflejan en todas nuestras relaciones internacionales y en nuestros aportes a los asuntos de Naciones Unidas y el sistema multilateral».
El diplomático nicaragüense también hizo un llamado directo a la transformación del organismo internacional, afirmando que «Naciones Unidas tiene un papel histórico ineludible, refundarse, democratizarse y transformarse. Este Consejo y Naciones Unidas deben actuar en beneficio de los pueblos».
Añadió la vital importancia de «una cultura de paz, de respeto y justicia, sin amenazas o uso de la fuerza, sin injerencias externas y cultivando la estabilidad, el buen vivir y la dignidad de los pueblos sin excepción».
En una clara condena a las medidas coercitivas unilaterales, Jaentschke declaró: «La pobreza, las guerras, el cambio climático y de manera particular la imposición de ilegales medidas coercitivas que constituyen crímenes de lesa humanidad, atentan contra el derecho al desarrollo, la salud, la educación, la alimentación y la vida misma de los pueblos enteros».
Sostuvo que «estas medidas son el mayor obstáculo para la implementación de la Agenda 2030 y la erradicación de la pobreza. Nicaragua, basada en los principios y espíritu del derecho internacional, exige con total autoridad la eliminación total e incondicional de todas las medidas coercitivas unilaterales».
El cocanciller expresó la «congruente y consecuente hermandad y solidaridad con Cuba», y se sumó a la urgencia de hacer valer la decisión irrevocable de los pueblos de vivir en seguridad y paz, particularmente en la América caribeña, a la que Nicaragua considera una zona invariable de paz y desarrollo, ante las constantes agresiones de EE.UU.
En su intervención, también reconoció «a la República Popular China, a todos sus modelos de integración global, la iniciativa de la Franja y la Ruta, la iniciativa para el desarrollo global, la iniciativa para la seguridad global, entre muchas más, que ofrecen a los países en desarrollo mecanismos de cooperación basados en el respeto a la soberanía, la no interferencia en asuntos internos y la ausencia total de condicionalidades políticas o de cualquier tipo».
Añadió que «Nicaragua valora profundamente esta solidaridad práctica que constituye un ejemplo viviente de cómo debe funcionar la cooperación internacional conforme a los principios de la Carta. Reconocemos y agradecemos a la República Popular China, un hermano confiable, solidario y firme defensor del Sur Global».
Fuente: TelesurTV