Sr. Héctor Rodríguez, su lógica: para qué pelear si EE UU centuplica nuestro poder bélico. Derrotados nosotros sin remedio?…

José Sant Roz

  1. Es como si alguien, el 3 de enero hubiese dicho: “La pinga, yo no voy a salir a defender a la patria porque puedo INMOLARME”. RECUERDE Sr. Héctor Rodríguez, que no es el poder bélico de un imperio el que logra imponerse sobre los pueblos. Decía el Libertador Simón Bolívar: «Por fortuna se ha visto con frecuencia un puñado de hombres libres vencer a imperios poderosos». Aclaremos: INMOLARSE, queridos compatriotas, no significa morir inútilmente. Tampoco se trata de un acto suicida. Por otro lado, empiezo aclarando (aunque no debería) que no soy de esa izquierda pajuda la cual critica mi admirada y genial Carola Chávez. Soy, quizás, de la izquierda insolada, la que va por la calle cogitabunda con o sin sombrero, a pie y en chanclas, moribundamente enhiesto, aterido de atávicas arrecheras porque casi nada se concreta, tras siglos de coñazos y coñazos. La de los eternamente desahuciados. Esa, cuyos sentimientos y dolores no recoge ningún manual de política. Y en estos momentos (vivo de momentos), me escuece, por ejemplo, la palabrita INMOLARSE. La he buscado, porque me perdí ahora cuando la han puesto de moda y leo que INMOLARSE es DAR LA VIDA O SACRIFICARSE POR UN IDEAL, POR UNA CAUSA O POR EL BIEN DE OTRAS PERSONAS, PERO EN NINGÚN CASO, REPITO, INÚTILEMENTE. Recuerdo que durante las arteras y criminales arremetidas de la derecha el 11 de abril de 2002, Fidel Castro le dijo a Chávez: “escúchame, chico, tú no eres Salvador Allende, tú no te mueres hoy””, pero no le dijo: “aborta el proyecto, aminora la marcha para que no te inmoles”. Porque lo cierto es que Chávez no podía evitar lo que se estaba desatando contra Venezuela, porque él venía inmolándose en una sucesión de actos y desafíos desde el mismísimo 4-F. Venía de padecer cárceles, persecuciones y falsas acusaciones desde Colombia (estar apoyando a guerrilleros, y por eso se le quiso hacer un juicio). En todo momento su vida comenzó a pender de un hilo, hasta que no tuvo otro destino real, inevitable, neto y formal que el de INMOLARSE, porque ciertamente acabó asesinándolo el imperio. No pudo evitarlo. Y un político de izquierda auténtico, aquí en cualquier lugar del mundo, debe saber que en todo momento se está jugando la vida. Los musulmanes llaman esto MARTIRIO[1]. Los martirizados son seres sagrados.
  2. Considere usted aquel instante en 1813, cuando Santander se opone a los planes de Bolívar en La Grita, el de atreverse llegar hasta Caracas con su ejército (La Campaña Admirable). Santander le dice que es una locura y que los van a matar a todos, y Bolívar le espeta: “O me fusila usted o lo fusilo yo”. Y Santander acobardado decide no acompañar a aquel hombre sublime que opta por INMOLARSE. En realidad, a un revolucionario auténtico no le corresponde escoger si se INMOLA o no, mucho menos buscar evitarlo. Sencillamente tiene que cumplir con su deber, con su destino. Cuántas veces se le dijo a Chávez que se cuidara, y cuántos trataron de protegerlo con devoción sincera, y a la final lo contaminaron, lo asesinaron. No podía evitarlo para dolor de América Latina.
  3. Son las 5 de la mañana del 4-F de aquel 1992: el vaho de la metralla aún estalla a los costados de los paredones que rodean al Palacio de Miraflores. Alguien desde lejos está tratando de INMOLARSE, y debe, claro, por supuesto, innegablemente, estar loco, ¿verdad, señor Héctor Rodríguez? Hay un inusual silencio en la ciudad. Hay mezclados por el suelo vidrios, cartuchos quemados, sangre e insignias militares, y en algunos puntos carpetas de un gabinete que nunca se hizo; en un ángulo del espacioso recinto varios funcionarios de la DISIP, pálidos y callados como la muerte, siguen aletargados ante las vagas y confusas noticias que transmite un pequeño televisor, colgado de un matero. Desde algunos balcones de los edificios cercanos se escuchan gritos y disparos provenientes del 23 de Enero. Un loco, pues, quiere INMOLARSE por el pueblo, y el pueblo parece e no querer INMOLARSE por él. That’s de question, señor Héctor Rodríguez, Ministro de Educación…
  4. Lo que pasa es que usted, señor Héctor Rodríguez, indudablemente tiene otro sentido del valor y del coraje, muy diferente al asumido en su momento por el Comandante Chávez, y por eso, quizás, no lo vimos el 3 de enero salir a encabezar un movimiento de resistencia contra los gringos. No hubiera estado mal que miles en ese momento nos hubiésemos INMOLADO, y hoy sería otro el sentimiento de lucha y de amor por esta tierra, no esa carga, no esa culpa, no esa MIERDA que todos llevamos dentro, como si algo se nos hubiese podrido en el corazón. Comprendemos ahora porqué usted no haya querido INMOLARSE, pero nos parece muy mal que se le quiera impedir a los que no quieren tan horribles ultrajes.
  5. Usted es un EDUCADOR y considera que debe cuidarse porque el país lo necesita, pero no olvide el himno de la grandiosa Cuba: “…QUE MORIR POR LA PATRIA ES VIVIR”. Usted, como se ve, ha tomado las previsiones de protegerse. Usted se cuidó y seguramente le pidió a sus amigos que no fueran a INMOLARSE, que enconchados esperaran a que pasara el ventarrón, en la esperanza así, de poder recomponer nuestras fuerzas, nuestros cuadros de lucha y seguir en esa pelea que ya lleva 28 años. Por lo que entendemos, usted debe tener un plan para esa recuperación. Y todos deseamos conocerlo. Pero, señor Ministro, el que está consciente de su destino en una acción revolucionaria, jamás piensa que va a INMOLARSE. Sencillamente va a cumplir con su deber y se lanza a la lucha con toda la sagrada fe en su destino. Usted no es un burócrata, y como tal tiene que pensar que por nada de este mundo se va a INMOLAR, si sale en defensa de la patria. Este es un término que jamás escuchará de un jefe militar consciente de su deber.
  6. Cuando pongo de ejemplo a grandes INMOLADOS, como Bolívar, Martí, Sandino, El Che, Allende, Chávez, entonces con toda la frescura de este mundo se me responde: “- Es que nosotros no somos ni Bolívar, ni Martí, ni Sandino, Allende, El Che ni Chávez”. Ah, pero entonces sí dicen que son REVOLUCIONARIOS y se encasquetan gorras y franelas rojas y gritan con furia “Patria, Socialismo o Muerte”. Revolucionarios a destajo, con un sueldo. ¿Nosotros no tendremos otro deber sino ser simuladores de verdaderos revolucionarios?
  7. El real aturdimiento el 3 de enero, lo produjo en esencia la inacción absoluta, esa nula reacción frente al enemigo, ante la mortandad. Eso fue lo que nos ha dejado ese cerebro más TUMEFACTO QUE ESTUPEFACTO.  Todo el mundo comenzó a preguntarse qué bajas les habíamos ocasionado a los gringos. ¿Cómo fue que entraron? ¿Cómo fue que se llevaron al presidente y a Cilia? Esto no tiene explicación y probablemente jamás alguien con claridad logrará esclarecerlo. Por Dios, alguien debió tomar por las charreteras a Padrino López y decirle que asumiera su papel, como lo hizo Leonardo Infante con Francisco de Paula Santander cuando éste se escondió en plena batalla, en el Puente de Boyacá, en 1819. La verdad es que todos andamos ardidos y preguntándonos si vendrá otro round…
  8. Si los gringos y la oposición artera y criminal estuvieran conscientes de que nosotros realmente estamos dispuestos a inmolarnos como lo hicieron los vietnamitas, otro gallo cantaría. Sépase que Chávez más de dos veces salió a INMOLARSE. Lo hizo, tanto el 4-F como el 11-A. Muchas veces el Comandante Chávez se jugó la vida por la patria. El 4-F fue a inmolarse por nosotros, para tratar de darle un vuelco a la indolencia y a la apoplejía generalizada del país. Y en su desafío contra los mil demonios de la canalla adeco-copeyana, estaba seguro que no saldría vivo de aquella gesta. Pero si moría le dejaría un gran legado a la resistencia de los patriotas que acabarían tomando las armas por él. Usted, EDUCADOR, don Héctor Rodríguez, ministro de Educación, nos dice que el chavismo hubo de recular, hubo de dar un paso atrás en lo que concierne al secuestro de Nicolás Maduro porque no había que «INMOLAR» al «pueblo» frente a la superioridad militar de Estados Unidos. Sepa que esa superioridad siempre va a existir en cuanto al poder de las armas que tienen los gringos. Nosotros contamos con otras armas más poderosas, la del espíritu, la de la conciencia y el amor por la patria.
  9. Imagínense ustedes, que Bolívar ante la evidente superioridad del Pacificador Pablo Morillo aquel 7 de abril de 1815, cuando llega a las costas de Venezuela, al frente de 15 mil hombres armados hasta los dientes en 60 navíos, hubiese dicho: “No nos INMOLEMOS por la patria, entreguemos las armas y capitulemos, la superioridad es aplastante”. Imagínense ustedes, cómo habríamos quedado nosotros ante la historia, y que él entonces se hubiera retirado al campo a …
  10. Señor Héctor Rodríguez: Para encontrar eco y suscitar adhesión en todos lo que aún viven –no en los muertos, por supuesto– es necesario apelar a las fuentes de nuestra independencia y soberanía. Sentir como una fuerza incontenible que estuvimos en muchos frentes de lucha al lado de nuestro Comandante Chávez. Que conquistamos algo que jamás debemos perder. Por lo cual no nos parece correcto lo que usted argumenta al referirse al Comandante Hugo Chávez, y traer a colación SU RETIRADA TRAS  la rebelión del 4-F, CUANDO DECLARÓ EL «POR AHORA». Usted sostiene: «El que diga que hay que inmolarse, que dé un paso al frente, pero no le pida al ‘pueblo’ que se inmole. Y no me hable en nombre de Chávez»., porque entonces quiere decir que su fin en este combates es que nos entregamos sin luchar, sin dar la pelea, por lo que el pueblo ha entrado en una debacle y en una especie de capitulación moral. Añade: «Chávez, en el año 92, cuando vio que la superioridad militar no lo acompañaba, dio un paso al frente y dijo ‘por ahora’. Entendió que la correlación de fuerzas cambió y para no inmolar a su fuerza y a su pueblo, decidió dar un paso atrás. Se caló varios años de cárcel y salió a la calle a reconstruir de nuevo la fuerza». ¿Es decir, que luego de 28 años de chavismo, de revolución bolivariana, nos corresponde dar otro paso atrás y esperar quién sabe cuántos años para retomar el camino de la esperanza, del proyecto bolivariano, cediéndole a la vez harto terreno a la derecha para que no nos vean radicales sino hasta convencionales, conservadores, “buenas gentes” y afines, semejantes o similares? A fin de cuentas, nada contrarios a los pareceres de los enemigos del pueblo, nada conflictivos, complicados, peligrosos o críticos. Vaya tarea, señor ministro tenemos todos por delante, por lo que hemos de decir, que ciertamente no nos queda otro camino que INMOLARNOS. No hay otra salida…

[1] En el Islam, el concepto de martirio (shahada en árabe) se refiere al acto de sacrificar la propia vida para testificar y dar testimonio de la propia fe y de una noble causa. En un nivel espiritual más profundo, representa la máxima demostración del compromiso y la devoción de uno a Dios y los principios religiosos. 

Un comentario

  1. Excelente artículo, rejuvenece, fortalece la moral y crea una esperanza, sobre las cosas, los hechos y el «justificador decir», no por lo que parecen ser, sino por el como son realmente y verdaderamente. Mi respeto y admiración hacia su valiente pluma.

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