DÍA DEL CRONISTA …

                                                  El cronista

Eduardo Orta Hernandez

                           Es la memoria colectiva,

hasta donde alcance el tiempo,

los miseros escuálidos recursos,

el desprecio del legislador,

su excluyente, retrograda,

atrasada visión de la historia,

como sujeto transformador,

insurgente, crítico, 

forjadora de nacionalidad, 

de libertad y antiimperios.

Sin recursos, sin apoyo,

una especie de jarrón chino,

bueno para todo y para nada,

así lo trata la autoridad,

sin la atención que merece,

a su alta labor docente, pedagógica, creadora de patria,

de nacionalidad,

forjador de futuro, 

escudriña el pasado,

escribe el presente,

sin lápiz, sin papel, sin apoyo, 

sólo su férrea voluntad,

su conciencia del deber,

su pasión, 

su heroísmo en menguada hora.

Se resalta, se busca

para el discurso oficial,

para la fechas patrias, 

los expone entre ignorantes,

para la formalidad,

les salva la ocasión, 

misión cumplida,

no les importa el contenido,

el esfuerzo, la proeza, 

el arar sobre las rocas,

las limitaciones, 

el logro es obra individual.

Sin medios para su labor,

sin personal auxiliar,

sin biblioteca, sin sede,

sin secretaria, sin computadora,

sin imprenta,

ausente la impresiones, reproducciones,

no hay política editorial municipal.

no hay presupuesto.

Resalta su título,

cronista de la ciudad,

sin honroso salario,

sin protección social, 

sin salud garantizada, 

inalcanzable la medicina,

arrastra las necesidades,

el desprecio a su digna labor,

a su excelsa pulcritud,

a su gigante figura.

Irrespetado año a año

sometido a la inquisición,

a la cámara de censores romanos,

a la aprobación de ignaros evaluadores,

concejales que deciden su destino,

que nada saben

de la labor de hacer historia,

de la magna tarea del cronista.

Hora de crear,

de inventar

la institución autónoma del cronista,

con recursos propios,

con presupuesto, 

a su lado,

geógrafos, antropólogos, sociólogos,

fotógrafos, informáticos, bibliotecarios,

asistentes, escribientes auxiliares, 

y cronistas comunales.

También sede propia, 

dotada biblioteca, 

y sobre todo,

recursos para publicaciones

y más aún,

¡¡autonomía institucional!!

ya no un órgano auxiliar,

una Ley nacional,

que proteja, diseñe, organice,

haga fuerte, libre, soberana, 

investigadora, creadora, científica

la monumental institución,

del cronista de la ciudad y el campo. 

Eduardo Orta Hernández 

Cagua, 20 de mayo 2026

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