Gran tensión en Bolivia ante posible detención de Evo…

Por Mercedes López San Miguel y Guido Vasallo

El fundador del Movimiento Al Socialismo afirma que usan su proceso justo cuando hay conflictos sociales “para tapar lo que no pueden resolver”. Analiza el momento actual de su país y de la región.



La historia de Bolivia de los últimos 20 años tuvo como protagonista a Evo Morales. Fue el primer presidente de origen indígena que gobernó un modelo exitoso desde 2006 hasta 2019, cuando, en medio de un proceso electoral cuestionado por la OEA, un golpe de Estado cambiaría el curso de los acontecimientos del país y de su vida. Hoy, enemistado con el exmandatario Luis Arce, desde Lauca Ñ, en el trópico de Cochabamba, Morales dialoga con Página/12 de modo virtual y sostiene que el actual gobierno de Rodrigo Paz busca tapar el conflicto social con su situación judicial.

– ¿Cómo define su situación jurídica actual ante un proceso que usted califica de irregular? El tribunal de Tarija interpretó su ausencia en la audiencia como un acto de rebeldía y ordenó su captura esta semana.

– Es un proceso netamente político. Durante el año del golpe de Estado (2019), me investigaron por temas de corrupción y no encontraron nada, intentaron ligarme con el narcotráfico y tampoco pudieron. Por redes decían “Evo, jefe del cartel de las drogas” y hacían campaña para desprestigiarme. Tras el golpe, buscaron proscribir a nuestro instrumento político, por entonces el MAS-IIPSP; no pudieron. Ustedes saben que, bajo la receta del capitalismo, los movimientos populares no podemos hacer política. Sin embargo, en 14 años demostramos al mundo que esa mayoría del pueblo boliviano podía tener su propio presidente y mucho futuro. Entonces, con el golpe intentaron lo que no pudieron en las urnas. Y luego nos equivocamos al elegir a Lucho Arce, que siguió con la política de proscribir al movimiento político. Como no hallaron pruebas de corrupción ni de narcotráfico, recurrieron a una demanda por trata y tráfico impulsada por un suboficial. Es un proceso ilegal e injusto: ya me investigaron por esto mismo antes y la causa se archivó. No puede haber doble proceso.

– ¿A qué le atribuye esa persecución que usted denuncia?

– El 30 de noviembre del año pasado, Donald Trump reconoció que Estados Unidos se replegó hacia América Latina bajo la Doctrina Monroe: “América para los americanos”. La Guerra Fría ya terminó, pero sigue en vigencia el Plan Cóndor. Antes el Plan Cóndor se ejecutaba con coroneles y generales; ahora con jueces y fiscales. Lo que pasó con Lula, lo que pasó con Cristina, ahora pasa conmigo. Trump quiere relanzar su economía controlando la producción de petróleo, con la industrialización del litio y las tierras raras. Y no quiere dejar entrar a China a América Latina. Entonces, con su Doctrina Monroe, elimina a los partidos del pueblo, sean progresistas, humanistas, socialistas o antiimperialistas. En Bolivia nosotros somos el blanco del imperio y la derecha boliviana. Yo hice política, como dije varias veces, por la patria, no por la plata. Yo jamás robaría porque esa cultura viene de mi familia, de mis papás. Y durante la colonia, aquí los antepasados indígenas se administraron bajo tres principios: ‘Ama Sua, Ama Llulla, Ama Quella’. ¿Qué es eso? No robar, no ser flojo, ni mentir. En este momento, la ciudad de La Paz está cercada. Hay que marchar por las reivindicaciones, una marcha pacífica de Caracollo a La Paz para defender la Constitución, los recursos naturales, los servicios básicos, la economía popular. Usan este proceso justo cuando hay conflictos para tapar lo que no pueden resolver. Es una demanda que obedece a una persecución política. Están persiguiendo al primer presidente indígena.

– Mencionó a Cristina Fernández. Ella nunca dejó de presentarse ante la justicia. Si en algún momento usted y su defensa consideran que están dadas las garantías, ¿se presentaría ante los tribunales?

– Cuando yo estaba en México, en el primer mes después del golpe de Estado, Raúl Castro me invitó a una reunión de debate y evaluación política en La Habana. Y me preguntó: “Evo, ahora que va a empezar la campaña para las elecciones, ¿qué va a hacer?» Yo le dije que iba a volver a Bolivia, que iba a hacer campaña y si me detenían, no tenía miedo. He estado tantas veces en la cárcel, que no tengo miedo a la cárcel. Y Raúl me dijo tres cosas: “Primero: no eres el Evo de antes, eres el Evo de hoy. Segundo: Si estás en la cárcel, vas a estar totalmente incomunicado. Y tercero: estás en manos de los gringos. En la cárcel te van a envenenar. Y si no te envenenan, van a provocar una revuelta de los privados de libertad y ahí te van a meter bala. Recomendación de Raúl. Escuchando eso, decidí no ir.

– Porque teme por su vida en la cárcel…

– Mira, si el 27 de octubre de 2024 una balacera casi me mata durante el gobierno de Lucho Arce. Lucho, lamentablemente, se ha derechizado, y ahora el gobierno (de Rodrigo Paz) es gringo directamente. Lo están viendo ustedes con Milei, juntos de la mano rumbo a Estados Unidos con Paz. Es un imperio absoluto. Eso ya lo hicieron también durante la campaña. “Evo tenía hijos”, y no había ni medio hijo. Se han inventado hijos para hacer aparecer y hacer la demanda solamente por una cuestión mediática. Yo no sabía qué tan sucia podía ser la política. Yo hice política de manera honesta, y con responsabilidad siempre a las nuevas generaciones recomiendo: si te equivocas o te olvidas, es mejor reconocer. Todos somos seres humanos. A mí me ayudó la transparencia desde la lucha sindical y la lucha social hasta la gestión política.

– ¿No cree que fue un error de su parte llamar al voto nulo para las últimas elecciones, habida cuenta de que ganó Rodrigo Paz?

– Después de que nos robaron la sigla, vinieron seis partidos a ofrecerse, me llamaron hasta de la derecha. Los compañeros abogados decían que estaba habilitado como candidato legal y constitucionalmente. La derecha de Lucho y el imperio prefirieron dejarnos sin sigla. Negociamos la bancada con Morena (Movimiento de Renovación Nacional), pero a dos semanas de las elecciones, Lucho amenazó al dueño de Morena, se retiró y nos quedamos sin partido. No quedó ni un partido de izquierda. Si Evo hubiera sido candidato, ganaba con el 60 por ciento. Y los compañeros en un ampliado de dos mil delegados llamaron al voto nulo. El voto nulo se ubicó en segundo lugar. Bolivia tiene 343 alcaldías. La sigla que nos robó Lucho Arce apenas ganó una alcaldía en Pando. Lamento mucho que Álvaro García Linera y el gobierno intentaran dividirnos con Andrónico Rodríguez, que se postuló con una sigla prestada de derecha, llamada Tercer Sistema, pero obtuvo apenas dos alcaldías. El voto nulo ganó en 169 alcaldías, primera fuerza política. Hay hermanas y hermanos con principios y valores, que nunca claudicaron. Esa es nuestra fuerza política. Si me hubiera equivocado con el voto nulo, estaría enterrado. Lucho Arce llegó a decirme: “Acepta una senaduría y no te molestamos. Eso no puede ser. Yo no dependo de Lucho. Luchamos y por eso seguimos vigentes como movimiento político hasta este momento.

– ¿Ve posible un proyecto de la potencia que tuvo el MAS en su momento? Frente a tanta división, ¿no es necesario apuntar a nuevos cuadros?

– En solo seis meses de gobierno, Rodrigo Paz suma más del 70 por ciento de rechazo. Hay dos canales pagados que dicen que todavía tiene 52 por ciento de apoyo, pero es mentira. ¿Cómo está Milei en Argentina? ¿Cómo están el presidente de Ecuador y el de Chile? Lamentablemente, Estados Unidos, Israel y Argentina, junto con sus aliados en Sudamérica, son enemigos de la vida y la paz social. Pero Estados Unidos ya no es una potencia mundial en el nuevo contexto geopolítico internacional. La tarea de Estados Unidos es eliminar, pero le va mal. Tal vez con Venezuela hay como un empate. Secuestraron a Maduro, pero no tienen el control total del petróleo. A Irán querían quitarle el petróleo; también fracasaron. Europa está queriendo retirar sus bases militares. China. Brasil, India, Rusia y Corea del Sur siguen creciendo. Entonces, para mí, Estados Unidos está en total decadencia. Ya se va a acabar este imperio norteamericano. Estados Unidos, sin la OTAN, pierde poder militar. Evidentemente, tenemos presidentes de derecha, pero en cualquier momento esto se va a revertir. Yo tengo confianza en que en las próximas elecciones en Argentina va a ganar un partido de izquierda. Estoy segurísimo. Y acá es cuestión de tiempo. Con Evo o sin Evo, nuestro instrumento político va a volver a recuperar el poder político.

– El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, lo invitó a un encuentro en La Paz para buscar una salida a los bloqueos. ¿Aceptaría alguna conversación con el gobierno actual?

– Primero, yo no he convocado a las movilizaciones.

– Pero son simpatizantes de usted…

– Somos afiliados de la Central Obrera Boliviana y de nuestra confederación de campesinos. Pero somos una organización regional y departamental, no nacional. Entonces, en la última reunión se decidió marchar y se está marchando. Zamora es primo de Rodrigo Paz, Ahí todo se maneja en familia. ¿Cómo es posible que Rodrigo Paz designe viceministro de Seguridad Ciudadana al comandante de la Policía Nacional de Áñez, el general Rodolfo Montero? Bajo su responsabilidad se cometió la masacre de Sacaba y Senkata, con decenas de muertos y más de 100 heridos. Estaba en la cárcel. Está con proceso y ahora nombra a ese masacrador viceministro de Seguridad Ciudadana. Si me dan garantías, voy al diálogo y si no, que vengan aquí y vamos a debatir. Aunque no soy responsable de los bloqueos. Y le puedo decir que se gobierna escuchando al pueblo, no privatizando los recursos naturales, no mendigando al Fondo Monetario o a los organismos internacionales. A mí me dejaron un Estado mendigo y yo nunca me quejé. Hubo que trabajar, trabajar y trabajar. Fui el presidente que menos sueldo tenía en toda América Latina. Nacionalizamos y el primer año terminamos con superávit fiscal. Así es como se gobierna. En vez de negociar el bloqueo, yo quiero negociar cómo se gobierna. Que venga el ministro con su presidente, Rodrigo Paz; lo espero acá.

– Rodrigo Paz está impulsando una reforma de la Constitución, según él, para atraer inversiones y descentralizar el poder. Hay sectores productivos denunciando que solo busca una privatización salvaje de los recursos públicos. ¿Usted qué cree?

– Durante el golpe de Estado ya querían cambiar la Constitución para quitar las circunscripciones uninominales de las áreas rurales, por las que se eligen diputados. Fracasaron. Ahora quieren cambiarla para privatizar los recursos naturales y los servicios básicos, ignorando que nuestra Constitución los define como un derecho humano y no como un negocio privado. Según la Constitución, las empresas transnacionales no pueden estar en la parte extractiva de un recurso natural. La actual es la única Carta Magna desde la fundación de la República en 1825 aprobada mediante un referéndum. Y quieren cambiarla para acabar con el Estado plurinacional. ¿Qué es la plurinacionalidad? Es la unidad en la diversidad. Somos latinoamericanos, luchamos por la patria grande, la soberanía económica, la soberanía política. Quieren cambiar el Estado plurinacional para marginar al movimiento indígena. Este gobierno implementa un modelo neoliberal con las privatizaciones, pero también es un Estado neocolonial con la proscripción al movimiento político más grande, que es el indígena. En lo económico es claro: cargar de impuestos al pequeño productor. El gobierno de Rodrigo Paz lo primero que eliminó fue el impuesto a las grandes fortunas.

– Lo que pasa en Bolivia forma parte, como diría Álvaro García Linera, de una nueva oleada, en este caso de ultraderecha. Se reveló que hay campañas contra gobiernos progresistas como el de Sheinbaum y Lula. ¿Cómo interpreta este momento de la región?

– El mejor momento en América Latina fue con Chávez, Kirchner, Correa, Evo, Lula, hasta el padre Lugo. Obama organizó la Alianza del Pacífico para retomar los programas del ALCA (N. de la R: fue creada en 2011 por Chile, Colombia, México y Perú, con EE.UU. como observador oficial). Y después organizó el Grupo de Lima para atacar a Chávez. Evidentemente, algunos países, aun los de izquierda, han tenido problemas, pero en este momento, frente a ese avance de la derecha, los pueblos se levantan. Es cuestión de unidad. Unidad más unidad es el triunfo del pueblo. Unidad del pueblo es la derrota del imperio. La tarea es aportar como sea a la unidad de los movimientos sociales, de la gente humilde. Esa es nuestra responsabilidad. Estas oleadas pasarán al olvido. Pero ahora, repito, están con la segunda Doctrina Monroe. Eso tenemos que derrotarlo desde la Patria Grande.

– Durante la campaña, a Rodrigo Paz lo estuvo asesorando un personaje argentino, Fernando Cerimedo, quien colaboró con Milei y con otros países de la región. Versiones periodísticas sostienen que también operó contra la izquierda y puntualmente contra usted. ¿Le consta?

– No tengo pruebas de eso último. Hay que investigarlo. Pero tengo información de que, por culpa de este argentino enviado por Milei, el ministro de la Presidencia de Bolivia ha renunciado y están ocultando la renuncia. Los periodistas dicen que este argentino es el verdadero ministro de Comunicación. Solo se dedica a la guerra sucia y hay varios técnicos de la presidencia que renunciaron para no someterse a este argentino que está mandando desde la Casa Grande del Pueblo (palacio de gobierno). Parece que es muy grave la situación.

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