Mi palabra
“Sin orden no hay obediencia a las leyes,
y sin obediencia a las leyes no hay libertad,
porque la verdadera libertad consiste en ser esclavo de la ley”
Jaime Balmes
Por: Narciso Torrealba
Un señor, italiano, quien al hablar y gesticular no puede dejar a un lado su origen y no tiene ningún interés en desconocerlo, ya que, con su poca preparación de escuela, cuenta su osadía para llegar a Venezuela, espantado por la guerra y las pocas oportunidades de trabajo en su tierra natal, la isla de Sicilia, hasta instalarse muy cerca de la Guaira, capital del hoy estado Vargas, y puedo asegurar, que debe andar por encima de los 80 años, uno de los tantos migrantes que llegaron a nuestra tierra, pero mantiene una vitalidad increíble y un amor por su patria y Venezuela, sin dejar de hacer observaciones de la anarquía, que se ha apoderado del tráfico vehicular en las calles de las ciudades gemelas: Acarigua y Araure
Desde hace dos meses no lo veía, cuando se encontraba a unos escasos 150 metros de su hogar, comprando unos tomates, porque mantiene una tradición de su pueblo, comprar y consumir productos de la época de cosecha, hasta el pasado martes. Al verlo lo saludé con todo el respeto, que le mantengo y al intercambiar unas breves palabras, se me ocurrió decirle ¡poco te veo! ¿qué pasa? Rápido respondió algo alarmado, con la mano derecha haciendo el típico gesto italiano, los cinco dedos unidos ¡Muchos locos! Le apoyé la expresión con una sonrisa, para despedirme pensando en las dificultades de la vejez, en medio de una ciudad anarquizada en su tráfico vehicular.
De ahí, se origina una gran contradicción, que no puedo dejar pasar, como pasa una noche al día, ya que, lo puedo constatar a cada rato, desde las 6 de la mañana, cuando salgo a caminar con mi compañera de vida. Son varias las personas con problemas mentales crónicos, que deambulan por las calles y avenidas, pero se ven mayormente en las plazas de todas las ciudades y pueblos, pero contrariamente son los que menos problemas crean y cuando lo hacen es por ratos y muy pocas veces son causantes de accidentes de tránsito, aún, cuando a veces son motivo para trancar el tráfico, por previsión y prevención de los transeúntes, conductores de vehículos y motos, a pesar que este último grupo tienen alborotadas, casi todas las ciudades, pueblos y caseríos.
Por eso resalto, lo que parece una contradicción, cuando coloquialmente el buen amigo italiano, hace referencia al decir ¡Hay muchos locos! Pero esos “dementes” al cual se refiere, la gran mayoría son aparentemente cuerdos, pero se desplazan sin pensar en nada, especialmente los motorizados, quienes vienen creando un problema al convertir los hospitales en refugios propios de una guerra, sin dejarle chance a los que van en busca de atención médica y muchos de ellos ameritan ser atendidos de urgencia y en último caso hospitalizados, porque en la privada se les hace sumamente imposible acudir por los costos y la situación económica, que producto del bloqueo y las sanciones afecta de manera alarmante la salud, ya que, todos los estudios se realizan con aparatos de alta tecnología y se compran en dólares, y a esto le agregamos los medicamentos cada día más caros por el aumento de la moneda estadounidense, la verdadera soga en el cuello, aunque, una señora dándosela de graciosa o jocosa, dice, que nos estamos acostumbrando.
A todo esto, se añade, la falta de conciencia y prevención por un número elevado de conductores, el cual hacen, como la gran mayoría de los motorizados, lo que les da la gana. Se da el caso de un amigo comerciante de Acarigua, a quien me lo conseguí enyesado de la mano izquierda y al preguntarle el motivo, no le podía creer el relato. Resulta que llegó a una esquina y se encontró dos vehículos con la ubicación de parada encontrada, uno se estaba –como dicen– comiéndose la flecha y el corto tiempo de duda para asegurarse para donde estaba la señal de tránsito, apenas arrancó se encontró con un loco del volante, quien siguió su marcha, pero del encontronazo le quedo una leve fisura más el susto.
Todo esto está pasando, porque tanto los motorizados, quienes tienen atemorizados a todos los habitantes de la ciudad, ya que, son muchos y cada día se incorporan más y por ninguna parte vemos la solución, ya que, han desbordado a las autoridades y muchos actúan pensando en la matraca, han convertido la ciudad y casi todas en el país, en una verdadera pista de competencia, olvidando que es un vehículo para movilizarse y no para competir, como queda demostrado en calles y avenidas y para completar el abuso, algunos de ellos dejan a rienda suelta el tubo de escape para terminar de atormentar, y por eso, el sálvese quien pueda, es parte de la vida diaria, dándole la razón al amigo siciliano ¡Hay muchos locos sueltos, con caras de cuerdos! Y la ley anda de vacaciones, ya que, muchos conductores de vehículos están en competencia con los motorizados para saber, quien está cuerdo o en el grupo de los dementes.