Horacio Duque
Se han dado a conocer nuevas encuestas (Invamer y GAD3) con la intención del voto de los colombianos sobre las candidaturas presidenciales para las votaciones que se realizaran en primera vuelta el próximo 31 de mayo.
Los estudios indican que el candidato de la izquierda popular, el senador Ivan Cepeda, sigue en ascenso y a 6 puntos de ganar en la primera vuelta a los postulados de la ultraderecha uribista neofascista, descartando una segunda vuelta.
Cepeda viene desarrollando una movilización social multitudinaria en las plazas públicas con una entusiasta acogida entre los movimientos populares: campesinos, trabajadores, jóvenes, afros, indígenas y mujeres; también entre empresarios, comerciantes y profesionales.
El formato de la agitación política de Cepeda recoge una tradición muy arraigada en los métodos de la izquierda colombiana de animar la presencia en la esfera pública de las subjetividades comprometidas con cambios profundos de la estructura oligárquica de la sociedad colombiana, controlada durante dos siglos por unas roscas excluyentes, racistas y violentas; mismas que han gobernado con métodos autoritarios y despóticos, aparentando una democracia liberal con pintorescas divisiones de poderes y predominio de unas estructuras de comunicación adversa a la libertad de opinión, de prensa y a las libertades políticas democráticas que dan espacio a los derechos ciudadanos.
Colombia ha ganado, en los últimos años, desde la explosión social encadenada de los años 2019, 2020 y 2022, un escenario decisivo en cambios fundamentales anti oligárquicos, que las reformas sociales, económicas, políticas y ambientales del gobierno popular de Petro se ha encargado de afianzar y materializar en favor de millones de personas.
Cepeda es el símbolo y la encarnación de esos cambios; el los representa cabalmente en su personalidad y en su propuesta programática para avanzar en la reforma agraria, en la lucha contra la macro corrupción, en su defensa de la vida y de la paz.
Entre tanto, la ultraderecha uribistas se debate en la más feraz guerra intestina con enfrentamientos muy agudos entre las dos facciones reaccionarias: la de la senadora terrateniente y parapolítica Paloma Valencia (engendro uribista) y el abogado de las mafias coqueras Abelardo de Laspriella, a quien desde los nichos globales de la ultraderecha populista (Bannon y Abascal) le recomendaron que se vistiera de patriota y defensor de la familia.
Al tiempo, las encuestas están indicando que el denominado centro va rumbo a la extinción, pues sus candidatos Fajardo y Claudia Lopez no concitan el respaldo de la ciudadanía por su falta de claridad frente a los grandes retos de la transición y el viraje político democrático de la sociedad colombiana.
Así, con un 44, 5% de la intención del voto a su favor, Cepeda se agiganta para las definiciones del 31 de mayo, que bien pueden cerrar con su triunfo, descartando el balotaje presidencial.
Nos resta un trabajo inmenso en las 5 semanas siguientes para que Colombia consolide con la formula Cepeda y Aida Quilcue el salto hacia la Colombia justa, solidaria y ambientalmente sostenible.