Trump, a punto de implantar una marca por los atentados sorteados

Mi palabra

“Que no nos distraigan las noticias.”

Facundo Cabral

Por: Narciso Torrealba

Definitivamente el desquiciado de Trump, vive entre “atentados” y atentando contra el mundo; mientras los pocos que se le arriman por momentos desaparecen, porque no es fácil mantenerse al lado de una persona tan cruel y criminal, el cual pretende solucionar los problemas de la humanidad a través de la violencia, muchos de ellos creados por los mismos gobiernos estadounidenses en su urgente y necesaria necesidad de paliar las crecientes complicaciones propios del capitalismo salvaje, empezando por el desaparecido “sueño americano” con el cual pretendían seguir embelesando y atrayendo, como a los niños con una piñata en un cumpleaños. A su par se encuentra, el Benjamín Netanyahu, hasta conformar un dúo por demás siniestro y perverso, sin importarles los atropellos a pueblos enteros.

Todas las noticias en los últimos años, giran precisamente alrededor de los mandatos de Trump, porque se mete en todo, queriendo arropar a todo el mundo con sus perversas manipulaciones, y el mismo mundial de futbol no se le ha escapado, faltándole poco para anunciarse, como el árbitro principal el día de la inauguración. En la pandemia del Covid-19, eran tantas las trabas para impedir el envío de los medicamentos de este terrible virus a Venezuela, que por momentos no se sabía, quién era más peligroso, si la enfermedad o él. Sin embargo, parte de la oposición, encabezada por el fracasado payasito de Guaidó y luego la María Corina, se le arrodillaron, en su afán de acabar con el proceso bolivariano.

Trump, sigue en el centro del huracán por diferentes motivos, sobresaliendo el criminal ataque a Irán, en combinación con Israel, pero la derrota, por momentos lo fue apartando del centro de la noticia, a pesar del esfuerzo del aparato mediático, ya que, por mucho escrudiñar alrededor de él, es poco lo que podían decir en su defensa. Pero es la pieza principal del imperialismo en estos momentos y no pueden dejar, que desaparezca en un profundo silencio, rechazado cada día más por el pueblo estadounidense, como lo vienen demostrando todas las encuestas, y por eso están haciendo lo posible e imposible para meterlo nuevamente en la maquinaria del poder mediático, hasta que aparezca un rostro nuevo, pero con las mismas características.

La tarea no es fácil para el imperialismo y las grandes corporaciones, levantar un “cadáver” político, como es Donald Trump, y por eso el nuevo atentado, en una reunión de la prensa ha levantado miles de sospechas muy lejos de la veracidad comprobada. Van tres atentados, uno de estos, según los investigadores vieron el cañón de un rifle sobresaliendo de unos arbustos, pero este último lo describen entre comillas muchos incrédulos, entre ellos el que escribe, por la manera como salieron a la luz pública los videos, ya que, todo se origina a raíz de un tiroteo y el supuesto ejecutante del arma, tiene cara de todo menos a la de Trump, quien, desde que llegó al poder cada día se torna más violento. Nadie logra entender como logró evadir la seguridad, donde se encontraba las cabezas más visibles del gobierno estadounidense, pero lo que más llama a suspicacia es el hecho de producirse después de la comprobada derrota de Trump, en el medio oriente.

Todas las acciones de Trump, huelen a sospecha, como quedó demostrado en otro supuesto atentado, cuando una bala le rozó una oreja y apenas se la tocó apareció la sangre, después todo pasó y quedó bajo investigación y lo que podía hacer el aparato mediático, el cual en estos momentos es el verdadero aliado, ya que, por todas partes están apareciendo acusaciones con pruebas contundentes, aparte del disparate de atacar a Irán, creyendo que iban hacer lo mismo del 3 de enero, cuando atacaron sin piedad la seguridad del presidente Maduro, hasta secuestrarlo, dejando más de 100 muertos y decenas de heridos, más las edificaciones destruidas, hechos totalmente comprobados producto de la bestialidad del imperialismo y Trump, pero siguen creyendo, que el pueblo es pendejo.

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