¡ Sant Dios, Sant Pedro, Sant Roz, Sant Petersburgo, Sant Pío V, Sant Tocayo !; ¡ Trump II Vs León XIV !; y Concilio Cadavérico

Guillermo Guzmán

Donald Trump III, IV, V, VI, etc y así sucesivamente, por antonomasia, podrían ser nombrados los próximos siguientes emperadores gringos, elefantes o burros, si es que el pueblo USA no le para el trote a Trump II antes de que éste detone por ahí una catajarria de ojivas nucleares en cualquier parte por “quítame esa pajita del hombro”.

Yo acá en mi ignorancia estimo que siempre suele haber tanta mar de realidades como diversidad de puntos de vistas; esto es, como cantidad de observadores pudiesen existir. De modo que una realidad homogénea, singular, es tristemente una fata morgana y nada más que eso, y en consecuencia, nada de pajaritos preñados de buenas o de malas intenciones.

Mas, sin embargo suele haber a lo cotidiano suficientes elementos de juicios de significativo mayoritario acuerdo común que sirven de acicate para uno discurrir en conjunción respecto a que algo sea sensato o acaso, en contrario, dislate absurdo y he aquí retratado a Trump II insultando a Jesucristo, que no tanto en esencia a Su Santidad el Papa León XIV como a primera vista parece ser.

He de aclarar que soy hombre sin religión mas no antirreligioso. En “Biblia Santa necesita una fe de erratas” formulo una racional crítica a Papas como Esteban VI y otros (890 DC) quienes de manera aberrada ultrajaron el cadáver del Papa Formoso, hecho históricamente consumado y del cual existen testimonios históricos de los cuales me valgo pese a que no soy afín a la hermenéutica sagrada, y meto la cuchara en ese asunto pero, procurando apegarme a la racionalidad he criticado ese tal “Concilio Cadavérico”; y si alguien quisiese descalificarme por esa crítica, podría tropezar con la misma piedra , siempre me atengo a la racionalidad, no al albur ni a la dislocancia.

Ahora bien, a lo que se trata, uno pudiera preguntarse ¿hasta donde puede llegar Donald Trump II por el camino de la prepotencia, de la supremacía, insultando a todo el mundo y dado que él es tan maléfico en su prolija bochornosa conducta, yo prefiero coger el atajo corto y preguntarme ¿a quién más le falta a Trump por insultar, por buscarle camorra, a quién?

Destaco que si ya Trump no se respeta a sí, a quién pudiese respetar ese sujeto?

¡A nadie más!

Jesucristo es un líder, quiera usted o no quiera usted reconocerlo, pero hay que respetarlo.

Tratar de ponerse en lugar de ese histórico líder, como lo hizo Trump, es una cochinada. Trump parece un desquiciado sin remedio. Y por él ofender a Cristo, yo que no soy cristiano sino agnóstico, no obstante alzo mi voz de repudio y ofrezco mi abrazo y mi respeto a todos los cristianos del mundo.

[email protected]

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *