Por. Italo Urdaneta
Confieso que siempre hemos rechazado, no por gusto o capricho, las políticas del Fondo Monetario Internacional (FMI), que a todas luces siguen siendo las mismas, de manera invariable.
La triste experiencia que vivió el país, relativamente en un pasado reciente, nos retrotrae el famoso » paquetazo» que implementó el segundo gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez, que dieron origen, pocos días después, a las protestas de calle mejor conocidas como el afamado » Caracazo», que dejaron al país sumergido en un inmenso dolor, ante la muerte de más de 3 mil personas, a manos de las Fuerzas de Seguridad del Estado, con el Ejército al frente, solo porque el pueblo salió a la calle a manifestar ante el alto costo de la vida.
Desde luego, está amarga experiencia hace que reflexionemos y lo primero que sentimos por el nuevo giro que está dando el país, al reanudar las relaciones con el organismo financiero, es sentir temor.
Pero viniendo al presente, pocos días antes de producirse la invasión del 3E, en contra de nuestro país, por tropas estadounidenses que secuestraron al presidente Nicolás Maduro y a la primera dama, Cilia Flores, tuvimos a bien presentar un escrito donde reflejamos lo que pudiera ocurrirle al país si de nuevo el FMI reestablece las relaciones con Venezuela.
En ese escrito, que fue publicado en las redes sociales y en este afamado portal, enumeramos las exigencias, que repetimos, siguen siendo invariables, del organismo multilateral, entre ellas, la reducción del Estado, el aumento del pago de los servicios públicos, y algo muy grave, el despido masivo de empleados públicos, como viene pasando en Argentina.
Además, advertimos, el FMI exige, para poder tener acceso a sus fondos, que el país interesado en recibir recursos de ese organismo financiero, está llamado a preparar una agenda dirigida a privatizar las principales empresas que están en poder del Estado, como es el caso en Venezuela, de Pdvsa, entre otras tantas.
Hay otras imposiciones del organismo financiero que nos llevaría espacio y tiempo para enumerarlas, pero en términos generales, es lo que tememos los venezolanos que se nos pueda nuevo imponer.
En lo particular era necesario que el gobierno de Venezuela diera el paso que acaba de dar la presidenta Delcy Rodríguez, al permitir que el FMI vuelva a nuestro país, si de verdad deseamos recuperar los 5 mil millones de dólares que el organismo nos tiene represados, producto de las sanciones.
Esa es una vieja suma de dinero que le pertenece a todos los venezolanos, y la mandataria nacional ha dicho que esos recursos, de ser devueltos al país, van a permitir mejorar el Servicio Eléctrico Nacional, al igual que el suministro de agua potable, entre otras importantes demandas.
«Hablando se entiende la gente», dice un dicho. El hecho que Venezuela este comenzando una nueva relación con el FMI, no significa que vendrá un nuevo «paquetazo» y detrás otro «Caracazo» que pueda desembocar en manifestaciones incontrolables y violentas.
El pueblo venezolano es inteligente y entiende perfectamente la situación: negociamos o ponemos en riesgo que esos recursos no retornen al país.
Los que si están deseosos de que el pueblo salga a la calle a protagonizar manifestaciones, y por ello se busca reeditar las macabras «guarimbas», son los grupos fascistas que lidera la violenta María Corina Machado, tras notar que cada día que pasa la presidenta Delcy Rodríguez sigue recibiendo elogios del presidente de EEUU, Donald Trump, y del propio pueblo venezolano. Por ello piden de manera inmediata que se convoquen elecciones, desestimando la necesidad de estabilizar primero la economía y la seguridad del país, como lo planteo el propio Trump.
Estos grupos violentos tienen todo un plan estructurado para alterar la agenda del gobierno, el cual apunta, precisamente, romper con la paz y lograr la desestabilización, lo que los motiva a promover ataques, incluso racistas, en contra de la presidenta Delcy, pese a que ha venido promoviendo cambios fundamentales que le están dando un nuevo giro a la economía del país.
Esperamos que la ‘sangre no llegue está vez al río’, y esa oposición democrática, pensante y apegada a los intereses de la Patria, logre imponerse ante los desmanes de esos mismos fascistas del pasado que desean incendiar de nuevo al país, solo porque una desquiciada desea llegar a gobernar a Venezuela, a costa de lo que sea.