Trump, mal en el amor y la guerra

Mi palabra

“Los amores son como los imperios;

cuando desaparece la idea

sobre la cual han sido construidos,

perecen ellos también”

Milan Kundera

Por: Narciso Torrealba

Nunca se imaginó el muchacho de la película Donald Trump, que, en el ocaso de su vida, a pesar de su escandalosa fortuna, se iba a encontrar en medio de un laberinto y por muchos discursos evasivos para ocultar la realidad cargada de negros nubarrones para sus ansias de erigirse, como el dios del universo, prácticamente se encuentra a un paso de la puerta, que lo conduce al triste basurero de la historia, como el mandatario, que casi colocó a la humanidad al borde de una guerra nuclear; aunque aún nos podemos cantar victoria de esa locura, ya que, lamentablemente por desgracia, carga la clave para darle rienda suelta a una tragedia de proporciones conocidas y a la vez incalculables.

Todas las noticias del mundo occidental, como es de esperarse vienen envueltas en un manto de incertidumbre, el cual no es fácil de descifrar en medio de una guerra, promovida con mucha antelación por el aparato mediático del imperialismo, en el cual siempre presentan los hechos a su favor, pero en esta oportunidad parece, que por donde se mueven, lo único que consiguen son sorpresas del aparato militar de Irán, porque la sed de venganza ahonda más el problema de Trump, quien parece jugarse todo en la última partida, pero las cartas las conocen los adversarios porque llevan marcadas la traición, el engaño y cuanto crimen se le ocurre a este mandatario por mantenerse en el poder.

Todas sus fanfarronadas y sus ínfulas de don Juan, se le van apagando, primero por los años, el cual no perdonan a ningún humano y en segundo lugar, porque esa imagen la fue construyendo apoyado en la montaña de dólares, que le fueron abriendo la mínima puerta, donde acudían mujeres de cuerpos, como si las habían mandado hacer, a tal punto de llegar a dirigir concursos de bellezas, así, como lo lee, y por eso se le fue la lengua, cuando trato de seducir a una reina venezolana, quien por demás lo enfrentó en momentos, cuando lo único que tenía, era la montaña de billetes, que no ha dejado de crecer después de llegar a la presidencia de los Estados Unidos.

Por el otro lado, la vida de pareja, con la bella Melania, se ha convertido en un tema para una película de las que hacen en Hollywood con todo su dramatismo, hasta convertidas en un éxito comercial y de ñapa, un ejemplo para la sociedad. Es decir, que no se puede esperar ningún señalamiento en favor de Trump, pero, desde el mismo momento, que empezaron a desempolvarles su vida de vano, su hundió más en el pantanal donde prevalecía su inmoralidad, a tal punto de frecuentar el burdel infantil creado por Jeffrey Epstein, quien reclutaba niñas de la miseria del capitalismo salvaje, pero para ofrecérselas como mercancía a estos inmorales, que todo lo tapaban con el poder y el dinero, sin importarles nada el daño moral en un número considerables de niñas atraídas por los dólares.

Es decir, que todo el pasado de este mandatario está impregnado de toda la podredumbre del capitalismo salvaje, algo increíble, que deja en pañales a muchos dictadores y engreídos personajes, como Adolfo Hitler, que de por sí, es bastante argumento para entender, lo que significa el dinero en el primer país capitalista del mundo y por eso se encuentra en estos momentos bajo una crisis de proporciones incalculables, donde lo único que prospera es la prostitución, la drogadicción y el alcoholismo. Lamentablemente le fueron creando a media humanidad una deslumbrante sociedad, que dieron por llamar el “sueño americano” y ahora se desapareció, como el argumento de Trump, para atacar al presidente Maduro y el proceso bolivariano, con el chistoso cuento del Cártel de los soles y, aun así, la inhabilitada María Corina, le obsequió el Nobel de La Paz, que por supuesto ningún de los dos se merecían. Por eso el sabio refrán dice “Dios los crea y el diablo los junta”

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