ARGENIS RODRÍGUEZ… «Disidente»…

(EN LA GRÁFICA VEMOS A ARGENIS CON EL ESCRITOR CAYETANO RAMÍREZ)

A mí me tienen marginado de toda actividad social o cultural. Soy un apestoso, pero no porque haya robado o asesinado, sino por esas cosas nobles que hago como son las de escribir libros y publicar artículos. De mí se aparta todo el mundo por eso que yo realizo de gratis por este país y su gente. Esto no lo hace ningún corrupto, por más Presidente o ex Presidente que sea.

A mí me han tendido un cerco, me mantienen controlado, siento la mirada de los fríos envidiosos sobre mí. Cuando logro una amistad o unos amores ya ponen en marcha una maquinaria que empieza su pérfida campaña en mi contra. Hablan mal de mí, me inventan esto o lo otro, me tildan de escritor amargado y así se comportan hasta que logran acabar con mis amistades.

Estoy solo.

Me reúno con personas que no tienen nada de intelectuales y que no comentan lo que escribo porque yo jamás les hablo de mi tarea.

Escribo y escribo y en los últimos tiempos no han aparecido libros como los míos, pero los jurados (aunque me leen con ojos devoradores) pretenden desconocerme. Sin embargo, Domingo Fuentes, uno de mis editores, declaró en estos días que cualquier libro mío se vende por el orden de los veinte mil ejemplares y el librero Freddy Cornejo dice que el único autor venezolano que se vende en su librería soy yo.

– Y a ti te compra la gente del pueblo – me dice Freddy.

Y así y todo soy un disidente. ¿Por qué? Debe ser porque me impuse solo, sin padrinos ni nada por el estilo. Me impuse leyendo, estudiando día y noche, escribiendo en montes, lagunas o montañas. Escribía en barrios, calles o cuartos de mala muerte. Seguro por eso soy un disidente. No me perdonan el talento, la gran imaginación que poseo, la cultura que me hice en solitario. Sí, soy un disidente, el número uno de Venezuela y ninguna reunión de las llamadas sociales cuenta con mi presencia. (No me invitan). Ningún político me pide una opinión. (¡Son tan sabios que no necesitan conversar conmigo!).

No, la gente lo que hace es persignarse en cuanto me conoce.

– ¡Bicho, ese escribió “Entre las Breñas”, “La Fiesta del Embajador”, tres tomos de memorias, una trilogía en la que desnuda la putrefacción de este país!

¡San Pablo, qué burros!

Y es así y esta nota no es una quejadera. Es realidad cruda de un gran venezolano que, por serlo, está marginado y en la peor de las situaciones.

18/12/1980

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