Larrazabal, Wolfgang (contralmirante): Fue de los primeros en firmar el acta por medio de la cual el 24 de noviembre de 1948 cesaba en sus funciones el Presidente de la República Rómulo Gallegos. También será de los primeros en firmar el acta con la que se reemplazará al General Marcos Pérez Jiménez. Wolfang fue triste adulante de los dueños del poder durante el gobierno de MPJ. Fue director del Círculo de las Fuerzas Armadas y tenía a su cargo preparar los vermouth a Marcos Pérez Jiménez en el Círculo Militar, y se los disputaba a los mesoneros cuando en ocasiones salían con las bandejas sin su consentimiento. Idolatraba por pura hipocresía al dictador y fue totalmente falso, ya caída la dictadura, que la Marina estuviese con él y que los buques estaban listos para salir a enfrentar el régimen.
Larrazabal, Wolfgang (contralmirante): Aficionado al béisbol, a las revistas de moda y a las radionovelas -era frecuente verle llevar un radiecito de mano pegado a las orejas escuchando Radio Rumbos-; fue durante mucho tiempo, bajo dictador Marcos Pérez Jiménez, Director del Círculo Militar, donde se distinguió sobre todo en la preparación de pasapalos, comidas, cócteles y la manera de amenizar con grupos de guaracheros las fiestas del Círculo. Muchas veces le fue elogiada por Pérez Jiménez su presteza y acuciosidad en los pequeños menesteres protocolares, en ocasiones llevando la servilleta sobre la manga engalonada del uniforme azul. A decir de muchos que le conocieron de cerca, todo un “grumete propiedad del dictador”, experto en la preparación los mejores vermouth en el Círculo Militar. Recuerda Vitelio Reyes la siguiente anécdota: “nos divertíamos jugando dominó frente al lago artificial donde con galas de marino de altura dirigía la flota de barquitos deportivos del Círculo. Integrábamos la mesa Villegas Blanco, Veloz Mancera, tú (Larrazábal) y yo. La competencia era interesantísima. De pronto oímos el trepidar de la motocicleta guía del automóvil presidencial. Quien sepa jugar dominó sabe el estado de abstracción a que lleva el juego favorito de los venezolanos. Pues bien, en aquel preciso momento, desatendiste el juego, tiraste a la mesa las dos o tres piezas que tenías y echaste a correr como un loquito: te llamaba el deber. Ibas a preparar el jugo que antes de sus deportes cotidianos tomaba el Presidente[1]”. Refiere Marcos Pérez Jiménez: “En una de esas maletas que me llevaba iban objetos de valor. Cometí la tontería de decir: cuiden esa maleta. Lo que de inmediato percibieron unos oficiales que se la apropiaron. Sacaron todos los valores que tenía, y dicen las malas lenguas que se los repartieron con Larrazabal. Total que la maleta para los efectos de prueba en el juicio no apareció”.
Larrazabal, Wolfgang (contralmirante): El 23 de enero sale el dictador, sin tiempo siquiera para cargar con algunos trajes. Se dirige a la Carlota de madrugada donde le espera el 7-ATI, con el escudo nacional de lado y lado: el avión que también fue nave presidencial de Harry Truman. Se retira, pues, escotero, a República Dominicana, con su mujer doña Flor de Chalbaud, sus hijas, su suegra doña Angelina Castro Tejera y el coronel Alberto Paoli Chalbaud (primo de doña Flor). Cuando el dictador está ascendiendo al avión, con los motores encendidos, unos oficiales que se le cuadran para despedirse, le preguntan: “General, ¿y a quién nombramos?” Pérez Jiménez les grita: “Escúchenme bien: Roberto Casanova, Abel Romero Villate ni Pedro José Quevedo sirven para encargarse del nuevo gobierno. Miren, búsquense a Wolfgang Larrazábal. Él es un hombre sencillo, tranquilo, simpático y el menos complicado de todos. Nómbrenlo para que dirija una Junta de gobierno. Ese es el mejor. Que Dios los proteja. Adiós.[2]”
Larrazabal, Wolfgang:(contralmirante): Fue un pobre hombre, terriblemente cursi, y en arranques de estremecimientos románticos se ponía a cantar boleros, por lo que el General Castro León lo llegó a llamar el Jorge Negrete de la política venezolana. Solía decir audaces cursilerías en sus discursos y en una ocasión ya en plena campaña electoral en 1958, dijo bazofia: “Soy un venezolano del mar que mira a montaña erguida como el palo mayor de la gran nave del destino nacional[3]”.
Larrazabal, Carlos (contralmirante): Hermano de Wolfgang y compadre de Marcos Pérez Jiménez, y fue su ministro de Fomento. Caída la dictadura pasó a dirigir la Armada. Llamaba “mamita” a la perra de la guerra Gardenia Martínez. Cuando se dieron los sucesos del alzamiento en Puerto Cabello, Carlos Larrazabal declaró que ese golpe no se hubiera dado si él hubiese estado al mando de las fuerzas navales, y fue determinante: “Yo hubiera fusilado a todo aquel que obedeciera a Rusia o acatara consignas comunistas[4]”.
Larrazabal, Carlos (contralmirante): Fue un sábado 2 de junio de 1962, cuando estalló una revuelta en la base naval de Puerto Cabello; ésta debió realizarse con el grupo de oficiales que provocaron el Barcelonazo y el apoyo de un grupo numeroso de miritas. En este Golpe estaban comprometidas 32 guarniciones y 20 barcos de guerra; quien delata la intentona es el vicealmirante Carlos Larrazábal. Los jefes de este movimiento, los que más resistencia presentaron al gobierno, fueron: los capitanes de navío Víctor Hugo Morales, Manuel Ponte Rodríguez y el capitán de corbeta Pedro Medina Silva.
Larrazabal, Jorge: Véase Sociedad Civil Golpista.
[1] Vitelio Reyes, Ustedes son los delincuentes, Gráficas Egos, Madrid (España), 1969, págs. 90-91.
[2] Referencia directa al autor del doctor Carlos Delgado Chalbaud, primo de la esposa doña Flor, de Pérez Jiménez.
[3] “La democracia petrolera”, Carlos Ramírez Faría, Cid Editor, Caracas, 1978, pág. 302.
[4] “Yo asistí al Gabinete Carriles (La Cadena por dentro)”, Tomo I, Isaac Benarroch Pinto, Colección Relatos de Actualidad, Impresos Tiuna C.A., Caracas, 1965, pág. 442.