José Sant Roz
Cuando el Comandante Chávez llega a las 11 de la mañana del 4, al Fuerte Tiuna, al lado de Fernán, en la primera aparición del General Iván Jiménez está sin las presillas de General de Brigada. En la segunda aparición sí las tiene.
- EN EL LABERINTO DE FUERTE TIUNA
El Capitán Ortega, quien es el gran carcelero insurrecto de esa noche, amenaza con su pistola al Jefe del Estado Mayor del Ejército, General González Beltrán. Éste entonces entra en una discusión con el capitán, y en ese desorden y confusión, Fernán aprovecha para salir del sitio de reclusión en La Prevención y comienza a caminar hacia el Ministerio de la Defensa. En ese trayecto llama y le hace señas al General Santeliz que en cuanto pueda salir del acoso que le está tendiendo el Capitán Ortega, se dirija al Ministerio de la Defensa.
Esto es otro impresionante detalle, cómo un simple Capitán puede con unos soldados llegar a controlar a 22 Generales, un a montón de Coroneles y Mayores.
Es así como consiguen, Santeliz y Fernán, irse al edificio del lado donde se encuentra el Ministerio de la Defensa donde son retenidos, pero ahora por el Coronel Moreán Humanéz, hijo del General Moreán Soto, persona importante de la democracia betancurista.
Era del todo inexplicable que Moreán Humanéz intentase detener al General Santeliz y a Fernán, por cuanto éstos trabajaban a las órdenes del General Ochoa Antich, quien minutos antes acababa de ingresar, sin haber sido reconocido por los insurrectos. Vestido de civil, y manejando un carrito chevette de su hija, cuando el General Ochoa fue interceptado por los oficiales bolivarianos que tienen preso a los 22 Generales, el Ministro se identifica diciendo que él trabaja en uno de los edificios de al lado.
Tal vez por la oscuridad, confundidos por las tareas de reconocimiento en la zona, los insurrectos que lo interceptan realmente piensan que el General Ochoa es un civil que trabaja en el Ministerio. Cosa realmente milagrosa, porque en el momento en que hubieran reconocido y hecho preso al General Ochoa la suerte del Presidente Pérez hubiera sido fatal.
Simultáneamente, el General Santeliz se enfrenta al Coronel Morean Humanez a quien hace parar firme, y le reclama su falta de respeto por haberles apuntado, a él y al doctor Fernán Altuve Febres, con una ametralladora Minimí.
Y a estas alturas de tan terrible drama, todavía sigue sin conocerse quién es el jefe de la rebelión.
A los pocos minutos de ingresar nuestros dos personajes al despacho del Ministro, suena uno de los teléfonos y lo coge Fernán. Se trata de Heinz Azpúrua quien queda totalmente alarmado al oír la voz de Fernán quien se encontraba en la lista de personas que la DISIP debía seguir paso a paso. Preocupado pregunta Azpúrua por el Ministro y que si podía hablar con él. Fernán le pasa el auricular a Ochoa.
Se pudo escuchar perfectamente que lo que solicita Heinz Azpúrua es refuerzo al Ministro para contener el severo ataque insurrecto en los Chaguaramos. Por supuesto que el Ministro estaba más bien para que lo ayudaran, aunque fueran los policías de El Valle.
En ese momento, desde el balcón del Ministerio de la Defensa puede oírse con perfecta claridad la arremetida militar de cañonazos AT-4, y los despiadados tableteos de ametralladora contra la DISIP.
Se comienza a recibir informaciones de la Sala de Guerra de la Comandancia del Ejército en el sentido de que no hay contacto con el General Rangel Rojas, Comandante del Ejército, como tampoco con el Coronel Raúl Salazar.
Realmente lo que ocurría era que tanto el General Rangel Rojas como el Coronel Salazar se negaban a contestar las llamadas que le estaba haciendo el General Ochoa. Pretendían hacer ver que no estaban en la Comandancia del Ejército, que se encuentra el edificio de al lado. Tanto Rangel Rojas como Raúl Salazar en ese instante están en permanente contacto con el Coronel Winston Cover.
A los pocos minutos el Coronel Ochoa Terán desde el Comando General del Ejército en una extraña función de reconocimiento. Va vestido de campaña con su pistola, y había llegado, misterios de misterios, sin pasar por donde estaba el Capitán Ortega. ¿Qué hacía allí?
Se comienzan a recibir informaciones de que los insurrectos van asaltar el Ministerio de la Defensa por parte de unidades de la Comandancia del Ejército. Fernán hace la observación que con las Unidades del Capitán Ortega que tienen a los oficiales presos no son suficientes para tal acción, sino para seguir reteniendo prisioneros. Desde el balcón de ministerio pueden verse, estos oficiales controlados por los alzados. Que el asalto si se hace sería por parte de Unidades de la Comandancia del Ejército, con el pretexto de involucrar luego al pobre y taciturno General Ochoa como jefe de algo que ni Cristo sabe.
Es cuando Fernán le sugiere a Ochoa y a Santeliz que se salgan cuanto antes de allí: “Porque desde el lado van a venir y nos van a joder a los tres”.
En medio de grandes peripecias Fernán consigue a trece guardias de comando que son los soldados que custodian las dependencias, quiénes sí tenían sus fusiles reglamento FAL. Se hacen con un camión 350 que estaba en una calle lateral del Ministerio, con ese camión, un Sargento y trece soldados, el Ministro de la Defensa, el Coronel Medina Sánchez, Santeliz y Fernán, se emprende camino hacia Miraflores.
El camino no lo encontraron expedito: Por el Laguito llegaron a Los Próceres, de aquí a la autopista, e iban escuchando tiros dispersos por la ciudad; llegaron a La Plaza Venezuela, tomaron hacia la Avenida Bolívar; Santeliz y Fernando pasaron por el Túnel de El Silencio, haciendo el rodeo por el viaducto donde estaban los tanques insurrectos; entretanto Ochoa escoltado por su camioncito de soldados toman la ruta de la Avenida Universidad.
Encontrarse Miraflores casi tomado, fue una gran sorpresa.
Llegan a Miraflores cerca de las 02:30 de la madrugada, aunque algunos sostienen que realmente llegaron a los 02:10.
Se baja Santeliz de su carro y comienza a discutir con uno de los oficiales, luego Fernán le pide que se calme, y posterior a este impasse, pueden acceder al Palacio de Miraflores por la puerta principal.
Chávez sale de La Planicie con su rango, sin rendirse, más armado que como había llegado a la famosa fortaleza, y cuando entra en Fuerte Tiuna con un paso muy marcial y sereno provoca pánico entre los oficiales que allí se encuentran, al tiempo que Pérez profundamente sorprendido no dejaba de preguntarse quien había ordenado llevarlo a ese lugar.
Fernán dirá que él no lo había engañado “pues, yo nunca le prometí que le iba a pedir a Chávez que se rindiera, o que lo llevaría a Miraflores, como tampoco se lo prometí a Ochoa, y lo llevamos a Fuerte Tiuna para que no lo mataran
LOS MEDIOS EN EL CANDELERO
Se ven los emblemas de YVKE Mundial, Radio Rumbos, Tv-4, Tv-2, Globovisión, CNN, Radio Caracol, Televen… En la Puerta Nº 1, se autoriza a los medios pasar, seguidos por escolta hasta el salón de Relaciones Públicas del Ministerio de la Defensa. En la avalancha de cámaras y luces, se concentran abajo donde está el carro que habían utilizado para trasladar a Chávez, encima de las gradas. Aquel tornado traspasa salones y pasillos y los lentes buscan, ya lo han descrito, a un moreno fornido aindiado, alto, de boina roja que lleva más armas que un bandolero mejicano.
Entran pues los medios donde se encuentran, Chávez en el centro, a su izquierda Fernán Altuve, y a la derecha el Viceministro Daniels. La posición que ocupa Fernán por ese lado es para que no se le pueda colocar allí ninguna persona.
El Viceministro Daniel espera que Chávez exprese algo que él ha estado preparando como un guión, y resulta que el Comandante repitió exactamente lo que ya había dicho en la despedida de La Planicie, por tercera vez, y en esta ocasión en un minuto y veintisiete segundos.
Firme y sereno: “Lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital. En Caracas no logramos controlar el poder. Ustedes lo hicieron muy bien allá, pero ya es tiempo de evitar más derramamiento de sangre. Vendrán nuevas situaciones. Oigan al Comandante Chávez para que por favor reflexionen y depongan las armas”.
Agradece la lealtad y valentía de sus seguidores y asume la responsabilidad de este movimiento militar bolivariano.
- CUADRO QUE SIGUE AL 4-F:
- Suspensión de las Garantías Constitucionales.
- Allanamiento de periódicos y revistas.
- Cárceles abarrotadas de presos políticos.
- Reafirmación del Paquete Económico, con la presencia de asesores extranjeros, sobre todo Henry Kissinger.
- Escalada de los precios de los productos de primera necesidad.
- El FMI no acepta cambios en sus planes para Venezuela.
- El problema del Golfo entra en penumbras.
- Se crea un Consejo Consultivo que nada hace y nada aplica para mejorar la situación.
- Pesa como una losa para la República el maridaje de Pérez con Cecilia Matos.
- El Congreso reafirma su absoluta incapacidad para provocar cambios positivos en la Nación.
- Continúa la inflación desbocada y la devaluación del bolívar su marcha sin control.
- The Herald Tribune de Miami, se deshace en elogios a Carlos Andrés Pérez.
- La prensa internacional y los presidentes del mundo le dan apoyo total a Pérez.
- Continúa la escalada de rumores sobre más Golpes.
- Manifestaciones en todo el país con saldo de muertos y heridos.
- Saqueos, compras nerviosas, crisis financiera en puertas, pánico en las calles ante la desbocada inseguridad…
- FEDECÁMARAS da apoyo irrestricto a CAP.
- La CTV da apoyo irrestricto a CAP.
- GEORGE BUSH y la OEA dan apoyo irrestricto a CAP.
- Fujimore da apoyo irrestricto a CAP.