SANTANDERIAS DE SANTOS

Aquiles Inciarte P.

Con profundo desagrado nos hemos enterado de la infame decisión del santandereano Santos, al formalizar la semana próxima a Colombia como nuevo y único miembro latinoamericano de esa organización criminal llamada OTAN; el señor Santos con esta decisión ha ratificado su condición de lacayo del imperio y su gran disposición de bajarse los pantalones una vez mas (como dice Walter Martínez) ya que antes lo había hecho al autorizar la instalación en la patria neogranadina de las bases gringas que completan el número 9 de esos centros de agresión.

Suponemos, o mejor consideramos como hecho cierto que las condiciones impuestas por el amo imperial son las mismas que rigen para el establecimiento de las bases militares en el suelo colombiano, o sea, que los militares o asesores de la OTAN no podrán ser sometidos a juicio por los delitos que cometan incluyendo las violaciones de niñas así sean hijas del presidente o de altos funcionarios, no se les podrá juzgar (es obvio) por el consumo o tráfico de cocaína ni se les impedirá incrementar las aéreas de cultivo de coca, amapola, marihuana u otras plantas para la producción del principal producto de exportación hacia el gran consumidor del norte.

Por supuesto, que el objetivo primordial con la incorporación de Colombia al grupo criminal OTAN, es propiciar las intervenciones militares y las “ayudas humanitarias” a los países de nuestro hemisferio como lo hicieron en Afganistán, Libia, Irak y ahora pretenden hacerlo en Siria.

Pero no todo es negativo, ya que la acción santandereana de Santos nos pone en bandeja la oportunidad de propiciar con la Federación Rusa, la República Popular de China, la República Islámica de Irán, Corea del Norte y los países con gobiernos progresistas de África y nuestra América, una gran alianza que resucite la fenecida organización antiimperialista que se llamó el Pacto de Varsovia. Que gusto nos daría ver en nuestras fronteras las unidades de defensa antiaérea rusas S-400 y los Shukoi SU-35S y a los MIG-35 de última generación con nuestros aguerridos pilotos, surcando y defendiendo los cielos de la patria, y los Tu-160 llevando su “regalo” a los invasores lacayos del imperio y sobre todo, a nuestros compatriotas de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y Chavista con sus Kalashnikov de alto poder, listos a enfrentar a quienes pretendan mancillar el sagrado suelo de nuestra patria.

Estas reflexiones me traen a la memoria aquellas palabras del narcotraficante Álvaro Uribe cuando dijo que no había actuado militarmente contra nuestro país por falta de tiempo, y las de nuestro Comandante Eterno Hugo Chávez quien le respondió que tiempo le había sobrado, pero le faltaron cojones. Esperamos que nuestro Presidente Maduro no tenga que decirle las mismas palabras a Santos a quien le quedan algunas semanas en la Palacio de Nariño; tiempo tiene, pero ¿tendrá las mismas carencias de Uribe? Posiblemente que si.

¡CON MADURO HASTA EL 2025 Y MAS ALLA!

¡CHAVEZ VIVE!

¡LA PAATRIA SIGUE!

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