Y nosotros qué

Por: Mariadela Villanueva

 

No caer en provocaciones y resistir estoicamente la dura situación que estamos pasando es una manera de luchar. Y en las actuales circunstancias, quizás sea la forma más efectiva de evitar que los amos del gran capital y sus cipayos logren sabotear las elecciones a celebrarse el próximo 20 de mayo.

Pero no podemos ni debemos quedarnos en la resistencia. No podemos dejar que enemigos foráneos y locales nos confundan. Hemos sido, somos y seremos un pueblo libertario dispuesto a ejercer su soberanía, indirectamente mediante el voto y directamente por las vías que sean necesarias.

Nos ha llegado la hora de ser protagonistas de nuestra Historia con H mayúscula. La hora de votar con consciencia, de asumir nuestro poder originario para trabajar conjuntamente con nuestro presidente Nicolás Maduro en pro del proyecto independentista, socialista e integracionista esbozado por el comandante Hugo Chávez.

Llevar conscientemente a Maduro a la presidencia, más allá de una nueva victoria electoral, es darnos la oportunidad de revitalizar nuestro potencial y nuestro protagonismo. Es tomar en serio los múltiples llamados que nos ha hecho para que los acompañemos en su lucha y en su andar hacia la refundación de la república. Es empoderarnos y trabajar colectivamente por la defensa de nuestra nación y por la construcción de la Venezuela que le queremos dejar a las futuras generaciones.

Llevar conscientemente a Nicolás Maduro a la presidencia implica liberarnos de patrones impuestos por el modelo civilizatorio occidental, adoptados como propios. Implica impulsar con toda responsabilidad la revolución cultural y productiva indispensable para la transformación profunda de nuestra realidad.

Llevar conscientemente a Nicolás Maduro a la presidencia nos obliga a ampliar nuestra mirada y dirigirla hacia el Sur. A trabajar con los pueblos hermanos para avanzar en la construcción de una Patria grande continental, desarrollada con parámetros propios, capaz de incidir efectivamente en la dinámica mundial y de proporcionar la mayor suma de felicidad posible a los pueblos latinoamericanos y caribeños.

Llevar nuevamente a Maduro a la presidencia, además de proporcionarnos esta oportunidad y vacunarnos contra la epidemia sureña de neoliberalismo y neofascismo, es reconocer la valentía, la paciencia y la astucia con que ha sabido enfrentar la constante y creciente agresión contra los venezolanos.

Es reconocer su habilidad para mantener la red internacional tejida por Chávez. ¿O es que hemos llegado hasta aquí, bajo fuego enemigo y critica amiga, por pura buena suerte?

Solo el Pueblo salva al Pueblo, Maduro es pueblo y nosotros también.

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