El triunfo de Nicolás Maduro batalla heroica  no victoria pírrica por Humberto Gómez García

 

“El impacto histórico de esta victoria heroica, única, milagrosa que hemos obtenido”.

Ganó Maduro, ganamos los venezolanos. ¿Qué viene ahora? Más y más Revolución Bolivariana, Chavista y Socialista. Lucha antimperialista, anticapitalista, antifascista. Construir entre todos la Venezuela potencia.

Los análisis lastimeros de chavistas resentidos, que hablan que la victoria obtenida por Nicolás fue una victoria pírrica u otros escritos trasnochados que no aportan sino pobres análisis lastimeros y desmoralizantes, no abundan en la profundización de lo acontecido en un proceso electoral sui géneris, sin dudas de carácter antológico, único, irrepetible. A esos camaradas se les chispoteó la conciencia revolucionaria, por eso han recibido tantos coñazos.

Casi 7 millones de chavistas dimos la cara por la Revolución y ésta no se perdió pese a que cerca de un millón o más de chavistas, digamos que débiles, timoratos, sin una total claridad política ni una convincente visión de Patria, confundidos por la propaganda enemiga o por las carestías dejaron de votar, a ellos también los derrotamos por coincidir con la extrema derecha y el imperialismo. No me refiero a los que no pudieron votar por el sabotaje de los camioneteros, mercenarios que se vendieron por unos dólares y ese día escondieron las unidades de transporte o los emigraron o no creyeron.

Con una votación de 6.245.862  votos, el camarada Nicolás Maduro ganó, como se dijo, las difíciles, peculiares y complejas elecciones de este 20 de mayo de 2018. Esa votación, significó el 67,84%  de los votos escrutados que fueron 9.261,839, un 45,99 sobre el padrón electoral  de 20.526.978 y, de ñapa, 47 puntos de ventaja sobre el más cercano contendor, Henry Falsón.

¿En cuáles circunstancias previas se enmarcaron las elecciones del 20 de mayo, que al final le permitieron al chavismo y a Maduro, en una verdadera guerra política internacional, la proeza de ganar con casi 7 millones, sin poder alcanzar los ansiados 10 millones pero reteniendo el poder político, evitándose con ese triunfo la ‘caída y mesa limpia’ que añoraba desesperadamente el imperio yanqui y su bocón presidente, dándole un nuevo halo de esperanza y fe a los pueblos de América con la sostenida resistencia de los venezolanos? Como dijo Atilio Borón, Venezuela en esas adversas condiciones en las que se realizaron las elecciones, fue el Stalingrado de América, derrotamos las fuerzas de la reacción y el fascismo, derrotamos al Trump que lanzó contra nuestro pueblo su injerencista línea de pretender imponer la política abstencionista para, a partir de allí, arremeter militarmente contra nuestro paós. Pagamos un alto costo, los imperialistas apretaron a fondo el cuello de nuestro pueblo pero no pudieron ahogarnos ni ahorcarnos, sencillamente vencimos a imperio, a sus cipayos, peones de las oligarquías Latinoamericanas.

Sobre Venezuela parecen concentrarse circunstancias internacionales de poderosas fuerzas, sea por la ambición imperialista de sus fabulosas riquezas las cuales apetecen, más en momentos de aguda crisis capitalista, y sus miserables aliados de las burguesías locales, por un lado, y la esperanza que en los pueblos ha levantado la lucha y tenacidad de nuestro pueblo y país. La siembra del Comandante Supremo Hugo Chávez en la conciencia de un pueblo desmoralizado y vencido hace 20 años atrás, a la fuerza megatónica que evidencia ese mismo pueblo hoy, dispuesto no sólo a construir un nuevo país, libre de tutelajes extranjeros, aferrado a su soberanía e independencia, sino incluso que se le ha parado de frente al imperialismo en la voz y la acción de líderes como Nicolás Maduro y como ayer lo hicieron Fidel y Hugo Chávez.

Los pueblos del mundo, sobre todo los de América Latina y el Caribe sintieron como propia la victoria chavista y así lo han expresado, igual los gobiernos no sólo de Rusia, China, Irán, India, Bielorrusia, Cuba, sino de todas las naciones integrantes del Movimiento de los No Alineados NOAL, países latinoamericanos y de todas las latitudes. Todos los pueblos y gobiernos de esos países estaban conscientes del peligro que se cernía sobre Venezuela y su gobierno revolucionario. Hubo un verdadero bullin, una cayapa masiva de los gobiernos imperialistas europeos contra las elecciones del 20 de mayo. La mal llamada Unión Europea, dócil como ninguna al gobierno imperial norteamericano, hizo suya la violación al derecho internacional y violó abierta y descaradamente el principio de no intervención en los asuntos internos de las naciones y el principio de la soberanía de los Estados  y durante meses atacó a la ANC por su decisión de llamar a las elecciones adelantadas, atacó hasta el cansancio al Presidente Maduro y “exigió” la no realización de las elecciones. Una multi campaña, masiva, brutal de absolutamente todos los medios de información, la maquinaria mediática imperialista a nivel mundial presionando para que no se realizaran las elecciones, la más abusiva campaña injerencista mundial contra Venezuela. En ese ambiente y con esos antecedentes de guerra política contra una decisión soberana es que se realizaron las elecciones, y se da una respuesta de parte de un sector importante del pueblo, la vanguadia popular la llamaría yo, la vanguardia chavista, que es una respuesta de conciencia, de dignidad, contra la guerra, por la paz.

Pero no sólo fue la campaña internacional ya descrita, a nivel interna no fue menor por parte de los partidos y grupos de la extrema derecha que habían estado conversando con el gobierno, tanto en el país como en la República Dominicana para llegar a un acuerdo en el proceso político de adelantar las elecciones, cuando el gobierno norteamericano, a través de su Secretario de Estado, Rex Tillerson, desde Bogotá le ordena a Julio Borges no firmar el acuerdo, y  la extrema derecha venezolana, sumisa, antipatriótica, se doblega ante la voz del amo imperialista y emprende la campaña por la abstención. Más, varios factores de la derecha no extrema rompen esa decisión y eso altera el cuadro y la línea abstencionista impuesta por el gobierno de Trump. La participación de cuando menos 4 candidatos alteró el monolitismo que pretendía el imperio con la línea abstencionista. Que fuera solo Maduro y se convirtiera el proceso en un plebiscito.

En un artículo que escribí sobre Henry Falcón cuando este personaje decide participar lo comparé a Dorian Gray, el personaje de Oscar Wilde en su famoso libro ‘El retrato de Dorian Gray’. Allí señaló que esa decisión de ir como candidato a presidente fue la única acción positiva de toda su vida política, independientemente del craso error que comete el día de las elecciones cuando, en plena contienda electoral se retira del proceso con una argumentación baladí. Todo el mundo entendió que aquella burrada política se debía a que cedió a las presiones del imperio, de la embajada norteamericana. Pero ese es un segundo momento, el primero fue el más importante, con todo y esa infeliz decisión sacó una buena votación que ha podido ser el doble. Bertuchi se mantuvo y sacó, igualmente, una buena votación para ser un ilustre desconocido en la política venezolana y en una campaña de apenas un mes y medio. Con la participación de esos factores se descuadró el plan abstencionista, además, no todos los que se abstuvieron eran de derecha, por los menos dos millones de votos chavistas se abstuvieron por diversas razones de votar por Maduro; por lo menos un 25% de la abstención es histórica, sucede como un hecho cultural en todos los procesos en los últimos 20 años. A ello hay que agregar los votos nulos que ascendieron a 172.210, un 1.9%.

Para entender lo que ocurrió el 20 de mayo debemos ubicarnos, en primer término y a nuestro juicio, en la muerte del Comandante Supremo Hugo Chávez, punto de partida para la nueva fase de la estrategia injerencista, intervencionista, abiertamente subversiva por parte del Departamento de Estado, el Pentágono, la CIA bajo los mandatos de Barack Obama y de Donald Trump para derrocar la Revolución Bolivariana, comenzando contra el infame decreto que declara a Venezuela como peligro para la nación norteamericana. No había tomado el poder el Presidente Nicolás Maduro el año 2013 y empezó la dirigida subversión callejera, asesina y violenta, convocada por el fascista Capriles Radonski que no asimilaba su derrota electoral, política afinada posteriormente por Leopoldo López, María Malinche Machado y los grupos terroristas primero (in)justicia, voluntad (im)popular y la mud. Siguieron los intentos subversivos de las guarimbas terroristas del 2004, del 2010, 2014, 2017.

A todo lo anterior siguió la conspiración petrolera por parte de los Estados Unidos del Norte que llevó el precio del barril de petróleo a 20 dólares, más la subversión desde dentro de PDVSA con el fin de implotarla desde adentro y que llevó, entre otras, a la disminución de cuando menos un millón de barriles de petróleo y desató una descomunal corrupción, muchos de cuyos mafiosos y corruptos actores están hoy en prisión. A todo eso hay que añadir la enorme y costosa derrota electoral sufrida por el chavismo en las elecciones parlamentarias del 2015 por parte de la extrema derecha fascista quien, a partir de allí, planteó su estrategia del adelanto de las elecciones. Pensaban, con cierta razón, que si se adelantaba el proceso lo ganarían como había ocurrido en el 2015. Pero sus erradas políticas, sus desaciertos, su falta de capacidad política hicieron que ese monumental triunfo se fuera diluyendo hasta que el chavismo recompuso sus fuerzas y, apoyándose en los poderes creadores del pueblo, se preparara la ofensiva estratégica anunciada por Nicolás el 1º de mayo de 2017, en plenas, fatídicas y asesinas guarimbas, de ir a una asamblea nacional constituyente. Ese fue, sin la menor duda, un golpe mortal a la extrema derecha.

Eso dio como resultado positivo las elecciones, en medio de un cuadro de guerra irregular, de la soberanísima Asamblea Nacional Constituyente. A partir de ese triunfo vinieron otros dos resonantes, las elecciones de Gobernadores y de Alcaldes, pese a los errores políticos cometidos en Anzoátegui, Nueva Esparta y Zulia, que se rescata por la torpeza supina del gobernador triunfante de no juramentarse ante la ANC. El camino estaba preparado para un paso audaz, quizás temerario, tomarle la palabra a la derecha, llevarla a la mesa de conversaciones y plantear el adelanto de las elecciones, al principio para abril, por sugerencia de los opositores en República Dominicana corrida para el 20 de mayo. Allí es cuando interviene el gobierno norteamericano y toma las riendas de las políticas opositoras en Venezuela, es cuando le impone al mercenario Julio Borges no firmar ningún acuerdo con el gobierno y levantar las banderas de la abstención y negar ese proceso. A esa sedicente política imperial se suman 13 países cipayos de América Latina en una especie de OEA paralela enconchados y funcionando en Perú. Pero no sólo ellos, a la estrategia se suman la vetusta y derechista Comunidad Europea.

La multi estrategia imperialista se fue concentrando en captar el sector comercio, ganarlo para la subversión poniendo “su aporte” a la causa golpista con el aumento constante de los precios de absolutamente todos los rubros alimenticios o de otro género a través de la obediencia a las políticas alcistas del dólar a través de la página golpista ‘Dólar Today’. Esconder los alimentos y comenzar la monstruosa alianza binacional para conformar la industria del contrabando colombo-venezolana para literalmente mudar casi el 60% de absolutamente todo los que se produce o importa en el país. Una inflación descaradamente inducida que alcanza los niveles hiper inflacionarios de un 5.000%. A eso hay que agregarle el ataque y la sustracción de la moneda, esa misma banca que hoy está en Miraflores, saboteando los telecajeros y prestándose, como abiertamente lo hizo Banesco y otros ‘honorables bancos’, para el descarado lavado de dinero desde Cúcuta, hecho que contribuían aceleradamente a inflar el precio del dólar.

 Era, en fin, la guerra económica en todos sus aspectos y facetas, perversiones y crueldades contra un pueblo bueno y humilde, luchador y valiente como el venezolano. La semana previa a las elecciones los productos subieron  una escalada simplemente inaudita para buscar el descontento y si no la violencia, sí la abstención.

Dentro de ese cuadro negativo que nos afectaba está el cuadro político Latinoamericano, lo ocurrido a Dilma Rousef es defenestrada con un golpe palaciego ante la inmovilidad y resignación del pueblo brasileño. El giro derechista en Ecuador con la ficha oligarca de Lenin Moreno para desmontar la Revolución Ciudadana y esquilmarle al pueblo ecuatoriano las conquistas que alcanzó bajo el liderazgo del Presidente Correa, la cacería de brujas contra los principales cuadro dirigentes del período anterior. La extrema derechización de Macri y su ofensiva política y económica contra el pueblo argentino, un neoliberalismo in extremis, la persecución contra la expresidenta Cristina Kischner y las valerosas Madre de la Plaza de Mayo. La subversión y las guarimbas terroristas buscando derrocar a Daniel Ortega en Nicaragua. El golpe electoral contra las fuerzas progresistas en Honduras con un burdo fraude. La lamentable muerte del Comandante Fidel Castro.

Existían factores negativos de la política latinoamericana que conspiraban contra la política electoral venezolana, pero también el apoyo de Cuba, Bolivia, Nicaragua y los países del ALBA, la mayoría de las naciones del Caribe además de Rusia, China, Irán y otras naciones amigas que alentaban y admiraban esa lucha del pueblo venezolano. Los pueblos del mundo le dan un apoyo más que simbólico a la Revolución Bolivariana y nombran a Nicolás Maduro Presidente del estratégico Movimiento de Países No Alineados NOAL. Más de 120 países que le dan a Venezuela un voto de confianza.  

La ofensiva política revolucionaria que se inicia el 1º de mayo con el llamado a activar el poder originario del pueblo con el llamado a Constituyente estaba acompañado de otras políticas que beneficiaban al pueblo, la creación de los Clap, novedoso sistema de distribución de alimentos por cada hogar venezolano de los sectores más humildes y de la clase media. Además del bajo costo de los productos, su, en general, periodicidad mensual atenuaba la carencia o carestía de alimentos fundamentales: harina de maíz, arroz, aceite de comer, pastas, azúcar, leche en polvo, atún enlatado, mayonesa, salsa de tomate. Eso no fue “un detalle”, sino una macro política para solucionar lo micro, la alimentación del pueblo. Vino después el Carnet de la Patria con sus aportes solidarios al pueblo: familias, madres, juventud, adultos y adultas mayores que mitigaba la carestía de la vida. La pensión a más de 3 millones de adultos mayores, donde sus aumentos subían al ritmo del aumento del salario mínimo. Las mega jornadas de venta de pescado, los mercados a cielo abierto, En fin, un enorme esfuerzo gubernamental para paliar la crisis de hambre inducida por la burguesía oligarca de Fedecámaras, los monopolios de alimentos como la Polar y las transnacionales como la Kellog y otras; el bloqueo económico y financiero que impusieron los Estados Unidos y la Comunidad Europea y algunos gobiernos latinoamericanos como el de Colombia o Brasil.

Con esos y otros elementos y eventos políticos más estaba montada la estrategia imperial y de la oligarburguesía contra Nicolás y la Revolución para darle el golpe de gracia. ‘El mandado está hecho’, pensaron en Washington, Bogotá, Madrid y otras capitales europeas, pero la sabiduría popular dice: ‘del plato a la boca a veces se cae la sopa’, y eso fue lo que ocurrió, al imperio se la cayó la sopa ante de consumirla. Una cosa –dijo el pueblo– pensaba el burro opositor e imperialista y otra el líder maduro que lo estaba arreando. Un hecho, por demás significativo, era la capacidad de resistencia, de aguante del pueblo, de creer en el gobierno revolucionario y no irse por el despeñadero de una insurgencia tipo 27 de febrero de 1989 y la consiguiente guerra civil, hecho que ha intentado la extrema derecha fascista todos estos últimos 5 años, apoyándose en las guarimbas terroristas, en los grupos paramilitares colombianos enviado por el Capo Álvaro Uribe y el malandrín santanderista presidente Santos.

Y vino el domingo 20 de mayo donde se efectuarían las elecciones más difíciles y complejas de nuestra historia republicana. Nicolás Maduro fue reelegido como Presidente de Venezuela para un segundo período presidencial, 2019/2025, seis años más para estabilizar definitivamente la Revolución Bolivariana y Chavista y hacerla imperecedera. ¿Pero cuál era el cuadro para ese día?

Una descomunal campaña nacional e internacional llamando a la abstención por parte del sector opositor más extremista y derechista, atenuada con la participación de algunos partidos centristas como el MAS o derechistas como Copei y grupos relativamente nuevos que apoyaban las 4 candidaturas digamos que opositoras. Cabe señalar que ese proceso debe hacérsele un análisis más profundo y global porque destacan, por ejemplo, la victoria indiscutible de una mayoría chavista –‘voto duro’ se le dice ahora–, pero a su vez la pérdida cuando menos de dos millones de votos chavistas que, por lo menos, se abstuvieron y no sufragaron por la derecha, eso es importante y significativo. ¿Por qué ese sector popular, que se puede presumir cree en la Revolución y en Chávez, castigó a Maduro no votando por él? El descomunal error cometido y aún no lo suficientemente claro de la deserción de Henry Falcón, en pleno ascenso electoral de su candidatura que captaba muchos votos opositores y cuyo programa neoliberal y dolarizante tenía sus seguidores, de renunciar a seguir en la contienda  en pleno proceso electoral con argumentos baladíes, de poca fortaleza. Cuando menos se puede decir que ese fue un enorme, gigantesco error político, cuando se perfilaba como un líder opositor indiscutible. Él sabía que iba a perder con Nicolás pero, aún perdiendo, iba a capitalizar un enorme caudal electoral. ¿Qué pasó allí en realidad, por qué dio ese errático y suicida paso? Digamos, por ahora, como el Doctor Lupa: ‘Misterios de la ciencia’. Eso se sabrá en su momento. Se puede especular que se vendió por un puñado de dólares, que cedió a las extremas presiones en la embajada yanqui en Venezuela con promesas de riqueza o amenzas, que lo amenazaron de muerte algunos grupos fascistas y paramilitares de la Mud. De que se suicidó políticamente, no hay la menor duda. Un importante porcentaje de la población, cerca de un 25% o 30% que no cree en los procesos electorales y que acentúa esa posición con la crisis que se la atribuyen a Maduro. Un sector políticamente inmaduro y de bajo nivel político, excéptico, preocupado más por sus interés personales o familiares, ‘apolítico’, que no los convence ni la izquierda chavista ni la derecha fascista o neo fascista, con su actitud coinciden con el llamado abstencionista de la extrema derecha y el imperialismo.

La imagen de Nicolás Maduro se creció por su valentía y honestidad, por su humildad y coraje en la defensa de la Patria y de las clases más humildes, los trabajadores y trabajadoras, los campesinos y campesinas, los indígenas, los y las soldados. Manejó con acierto políticas de gran significado como la Gran Misión Vivienda Venezuela donde se han entregado DOS MILLONES CIEN MIL VIVIENDAS. Ya eso solo es para ganar unas elecciones. Ningún gobierno en Venezuela había hecho semejante proeza de beneficio social, sólo los gobiernos revolucionarios de Chávez y Maduro. Cerca de 9 millones de personas beneficiadas y saliendo de la pobreza. ¿Se quiere más? Pero eso no fue lo único que podía mostrar Maduro para buscar el apoyo popular.

 

Otra vez Santa Inés: breve pero justa valoración de la victoria del domingo

Juan Manuel Mendoza

Creo que es muy pronto para hacer un análisis de lo ocurrido este 20 de mayo, pero es necesario hacer un brevísimo recuento de cómo llegamos a esta victoria.

Victoria que debemos recalcar, pues era altamente difícil bajo las condiciones establecidas desde los manuales de guerra aplicados en suelo venezolano. Desde ahí nos impusieron un campo de batalla, donde ellos dominaban absolutamente todos los puntos ventajosos.

Son pocos los registros recientes de gobiernos y pueblos que soporten las condiciones sociales, políticas y económicas impuestas al pueblo venezolano durante los últimos cinco años. ¿Cómo fue posible? Para responder esta pregunta, tenemos que voltear la mirada primero hacia el presidente Maduro, y luego hacia nosotros como pueblo.

En este articulo