LA ÓPERA BUFA DE LA MERCENARIA LUISA ORTEGA Y EL COMBO DE LOS PSEUDO MAGISTRADOS por Humberto Gómez García

Trincheras de Ideas

 

Vivimos tiempos de cinismo, mentiras, fantasías, de entreguismo y mercenarios vendedores de patrias.  Los traidores y traidoras van por el mundo sacando de su bolso de infamias cuanto se les ocurre para desprestigiar a Venezuela, a la Revolución Bolivariana y, en particular al Presidente Nicolás Maduro.

Uno de los seres más viles y miserables de los últimos tiempos es, sin la menor duda, la ex fiscal general de la república, Luisa Marbelia Ortega. El daño estratégico que le ha hecho este sórdido personaje a Venezuela y a su pueblo desde el alto cargo que ocupó durante más diez años, fue de magnitudes impensables. La meticulosa y tenebrosa tarea que deliberadamente asumió de desmontar la justicia, “legitimar” la impunidad y permitir el desmontaje de Pdvsa desde adentro, como venía ocurriendo, y la entronización de una red de mafias desde la misma sede de la FGR –dirigidas muchas de esas bandas por su delincuente esposo– donde lo único legitimado era la corrupción.

Esos daños estimo no han sido lo suficientemente cuantificados y, por lo que se ve, no han terminado. Después de su fuga del país –donde se pudo percibir hubo responsabilidad de los organismos de seguridad del Estado, del propio Tribunal Supremo, sea por negligencia, omisión o corrupción– fue a refugiarse en el alero de la oligarquía colombiana, el mismo gobierno del cínico presidente Santos, contumaz enemigo de Venezuela, cuyo gobierno estuvo en la planificación y el montaje de la fuga clandestina. Allí insólitamente no fue recibida como refugiada sino como fiscala general de la república; pero no solo eso sino que Colombia ha sido la sede desde donde la fugitiva y el grupo conspirador, asumiéndose como fiscala general de la república, se reúne  con otro grupo sedicente de profesionales fugitivos que en su fantasía y sumisión al imperio se asumen como Tribunal Supremo, para hacerle un “juicio” nada más y nada menos que al Presidente de la República Bolivariana, Nicolás Maduro.

Todo ello se encuadra indudablemente en lo que es una ópera bufa política que se da por entregas, donde el llamado juicio a Maduro llevado a cabo en Bogotá, es un sainete de esa ópera donde la payasa mayor es Luisa Marbelia y la decisión de la sedicente asamblea nacional dirigida por la extrema derecha fascista, en contubernio con el grupo conspirador, es el otro sainete, por supuesto no termina allí, faltan algunos capítulos.

¿Pero tiene ese grupo conspirador, por sí mismo, la fuerza organizativa y política para poder impulsar esa sedición sin apoyos gubernamentales y mediáticos?

Indudablemente que no, ese libreto está hecho en los laboratorios de la guerra sucia de Miami; de los excusados de la siniestra  CIA, de los grupúsculos fascistas que dirigen, entre otros, senadores como Narco Rubio. Esa no es un política producto de la sedicente mujer que huyó de Venezuela, es la política del estado norteamericano y del presidente Donald Trump, donde gobiernos como el del franquista Rajoy de España, el gobierno fascistoide de Colombia del saliente Santos. Los ex venezolanos que están vendiendo en país donde nacieron, esos que abiertamente conspiran y van por el mundo pidiendo bloqueos económicos, financieros e invasiones militares, no son nada, no son nadie, vulgares cipayos, mercenarios y mercenarias utilizadas por el gobierno imperial y las oligarquía latinoamericanas.

¿Tiene el fulano “juicio” a Maduro impulsado por la fugitiva Luis Marbelia y su combo alguna incidencia, importancia incluso, para los efectos de la política interior venezolana, influirá en las elecciones presidenciales del próximo 20 de mayo, estremecerá a las masas venezolanas que se abstendrían de votar o sufragarían por el candidato de la derecha?

Por eso el título del presente trabajo de opinión, una ópera bufa, porque no otra cosa es la iniciativa. A Luisa Marbelia el Estado venezolano la solicita internacionalmente, con Código Rojo, igual a los que se disfrazaron de magistrados del Tribunal Supremo, pero a la Asamblea Nacional, ese espacio de miserias y maldad, lo tenemos aquí, conspirando, subvirtiendo, incluso nuestra magna Asamblea Nacional Constituyente, funciona en el mismo espacio, en el llamado Palacio Federal. Y se nos ocurre preguntar a la ANC, a su directiva ante la “decisión” de la AN de hacerle un juicio al Presidente Maduro para destituirlo, ¿no va a tomar ninguna medida política ante semejante provocación, que afecta a la propia ANC; va “dejar hacer” a ese organismo en desacato sin tomar una decisión contundente?

Ya lo dije, esa decisión está dirigida, entre otras, a torcer el rumbo del proceso electoral, a frenar el triunfo arrollador de la candidatura reeleccionista del camarada Nicolás Maduro, pero no sólo eso porque ya la suerte de la Patria está echada, el pueblo chavista y bolivariano, va a votar, como lo hizo para la elección de la asamblea constituyente, en las elecciones a gobernadores o alcaldes. La correlación de fuerzas no sólo es la misma, sino que el apoyo se ha incrementado y no es utópico plantearse alcanzar la votación de los añorados 10 millones de votos o más. Desde  mayo del 2017 a hoy, bajo la acertada conducción política de Nicolás, la ofensiva política ha sido sostenida, y podemos proclamar un estado de paz, se derrotó la guerra terrorista y paramilitar y se está enfrentando la atroz, miserable y cruel guerra económica que tiene atenazado a nuestro pueblo.

Las recientes medidas del gobierno contra las mafias colombianas y venezolanas que se robaban el billete de nuestro pueblo, golpe terminal a las bandas creadas por el gobierno colombiano y los oligarcas “venezolanos”, ha sido decisiva. Pero en vano, todo indica el inevitable triunfo revolucionario de Nicolás Maduro. (Santiago de Cuba, 19/04/2018) (humbertocaracola@gmail.com) (@hgcaracola) (revistacaracola.com.ve)

En este articulo